Lo que cambió la Revolución Francesa

Desde 1789 algunas cuestiones políticas y sociales no volvieron a ser las mismas en Francia, porque su Revolución acabó con el Antiguo Régimen y traspasó las fronteras galas. Así dio comienzo la Edad Contemporánea en el mundo.

El siglo XVIII todavía no llegaba a su fin, cuando las masas populares de Francia se alzaron para protagonizar uno de los hitos más significativos de la historia. Aquí enumeramos algunas curiosidades acerca del conflicto social y político, con diversos periodos de violencia desde 1789 hasta 1799, que convulsionó Francia y, por extensión, a otras naciones de Europa que enfrentaban a partidarios y opositores del sistema conocido como el Antiguo Régimen (término acuñado por los revolucionarios franceses para referirse peyorativamente al sistema de gobierno anterior a la Revolución).

Empezamos por la guillotina, que aunque está asociada popularmente con Francia y la Revolución de 1789, durante la cual ocupó un papel fundamental (especialmente en el periodo del Terror), se utilizó también en otros países europeos como Reino Unido, Bélgica, Suecia, Italia y Alemania hasta bien entrado el siglo XX.

La guillotina se originó como un método humanitario de ejecución: hasta su invención, en Francia imperaba el ajusticiamiento por medio de hachas, o espadas, algo poco efectivo, lento y doloroso. Dicho método fue propuesto en 1789 por Joseph Ignace Guillotin (1738-1814), cuando se convirtió en diputado de París en la Asamblea Constituyente francesa. Fue desde esa posición desde la que el político francés propuso el uso de la guillotina a la Asamblea Legislativa.

A pesar de esta propuesta, Guillotin era contrario a la pena de muerte, pero creía que un método de ejecución más humano y menos doloroso debería ser el primer paso hacia una abolición total de tales condenas. También intentó que las ejecuciones fuera vistas por menos familias y niños y de hecho, votó para hacerlas más privadas e individualizadas.

La guillotina se utilizó hasta 1977. El último decapitado, Hamida Djandoubi, estaba condenado por asesinato, todas las condenas a muerte de Francia se realizaron a través de este método. La pena capital fue derogada algunos años más tarde.

Otro elemento significativo de la simbología de la Revolución Francesa es la Bastilla. Esta mítica fortaleza que protegía el costado oriental izquierdo de la ciudad de París, la Bastilla no alojó presos políticos. Albergó a una decena cautivos, todos ellos de la clase aristocrática, encerrados por los denominados “delitos de nombre”, es decir, el incumplimiento del pago de deudas, o matar a un rival en un duelo, entre otras.

Novedades y cambios políticos

Los términos “derecha” e “izquierda” política nacieron en la Asamblea Nacional Constituyente: el 11 de septiembre de 1789. Ese día se trató la propuesta de un artículo que establecía el veto del rey a las leyes aprobadas por la futura Asamblea Legislativa. Los diputados a favor del monarca se sentaron a la derecha del presidente de la Asamblea, mientras que los diputados en contra ocuparon la izquierda.

Otra de las cosas curiosas que viene de la Revolución Francesa es una ley que prohíbe llamar Napoleón a un cerdo. No sabemos los motivos exactos, pero se supone que es para evitar insultar al conocido personaje.

Respecto a la bandera de Francia, esta fue blanca hasta la eclosión de la Revolución Francesa, momento histórico en el que se optó por la bandera tricolor que simbolizaba la libertad, la fraternidad y la igualdad. Con la Restauración borbónica de 1814 se recuperó la bandera blanca. No obstante, en 1830 con la caída de la monarquía se volvió a instaurar la bandera que conocemos hoy en día.

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