Lituania, un agitado siglo como nación independiente

Esta república báltica se libró del yugo imperialista de rusos y alemanes el 16 de febrero de 1918. Su segunda independencia (de la URSS) llegaría en 1991.

Declaración de 1918

La Declaración de Independencia de Lituania fue firmada por el Consejo de Lituania el 16 de febrero de 1918, proclamando así la instauración de un Estado soberano y democrático con capital en Vilna. El documento fue firmado por los veinte signatarios presentes en la reunión (en la foto que ilustra este artículo), que estuvo presidida por el político y activista lituano Jonas Basanavicius (en el centro de la imagen). La Declaración fue el resultado final de una serie de resoluciones internacionales, incluyendo la emitida por la Conferencia de Vilna del año anterior, pero el camino a la independencia nacional fue largo y complejo. Tras la partición de Polonia-Lituania en 1795, el Imperio ruso se había anexionado la segunda. Durante el siglo XIX, lituanos y polacos trataron de restaurar su independencia; lo intentaron con los levantamientos de 1830 y 1863, pero la primera oportunidad con posibilidades de éxito se presentó durante la Primera Guerra Mundial, con el debilitamiento de Alemania y Rusia a causa del esfuerzo bélico.

En 1915, Alemania se hizo con el control de algunos territorios occidentales de Rusia. Un poco más tarde, tras la revolución soviética de 1917, los germanos dieron forma a Mitteleuropa, una estrategia geopolítica basada en la creación de gobiernos títeres que sirvieran a sus intereses en la guerra, y permitieron en este contexto la Conferencia de Vilna, confiando en que en ella Lituania expresaría sus deseos de independizarse de Rusia y de establecer una relación más estrecha con Alemania. Sin embargo, esa estrategia fracasó; la Conferencia, celebrada del 18 al 22 de septiembre de 1917, adoptó la resolución de que se debía establecer una Lituania independiente y de que una relación cercana con Alemania estaría supeditada al reconocimiento formal del nuevo Estado. Pese a las presiones iniciales de Alemania, que mantuvo el control sobre el país, su derrota en la Gran Guerra en noviembre de ese mismo año precipitó la independencia real de los lituanos, que lograron de esta forma constituir en 1918 su primer gobierno.

La alegría no iba a durar demasiado. Ya en 1919, Lituania tuvo que hacer frente a una primera invasión por parte de la recién creada Unión Soviética. En el período de entreguerras, Vilna cambió varias veces de manos entre Polonia, los alemanes y los rusos. Y aún hubo más ocupaciones: por parte de la Alemania del Tercer Reich en 1939 y por parte de la Rusia estalinista en 1944. De hecho, el país no recuperaría su independencia total hasta 1991, con la caída de la URSS y el efecto de arrastre que esta tuvo en el bloque comunista. Entonces Lituania, al separarse de Rusia, afirmó que se restablecía formalmente el Estado independiente de los años veinte, ya que la Declaración de 1918 nunca había perdido su validez legal. El documento original sería encontrado el 29 de marzo de 2017 en un archivo de Berlín, después de creerse durante muchos años que había sido destruido durante la ocupación soviética. Fue el feliz colofón a un agitado siglo para la nación lituana.

CONTINÚA LEYENDO