Las obras más antiguas del Museo del Prado

¿Sabías que algunas de sus obras nunca han visto la luz de los visitantes? ¿Cuál es la pieza más antigua?

Aunque son los cuadros, las esculturas, los dibujos y las estampas, las obras más valoradas del Museo del Prado, la pinacoteca ha incorporado desde sus orígenes otras obras muy importantes. ¿Quieres saber cuáles son las obras más antiguas del museo?

 

El Museo del Prado cuenta con más obras guardadas que expuestas. En total, de sus paredes cuelgan más de mil cuadros, pero en los fondos del museo descansan más de 35.000 obras que jamás han visto la luz ni han recibido los aplausos, las emociones y el asombro de los visitantes. Algunas de ellas son muy antiguas y delicadas y no están expuestas al público.

 

Es curioso, porque cuando abrió sus puertas por primera vez al público en 1819 (el edificio principal fue diseñado en 1785, por orden del rey Carlos III, por el arquitecto Juan de Villanueva), su primera exposición contaba apenas con 311 pinturas (aunque en los sótanos guardaba más de 1.500 obras adicionales).

 

Vetustas obras

 

Es el ejemplo de una cabeza hecha en diorita (roca volcánica de aspecto granuloso formada esencialmente de feldespato, anfibolita y mica) del rey sumerio Urningirsu de Lagash (2124- 2119 a.C). Es la pieza más antigua de la colección y actualmente se encuentra en depósito en el Museo Arqueológico Nacional. Mide 22 x 26 cm y su autor es anónimo. No se conoce la procedencia exacta de esta pieza. Procede de una donación del artista y mecenas mexicano Marius de Zayas en 1944 en plena Segunda Guerra Mundial. Y no fue la única. Este galerista mexicano llevó a cabo una importante donación al Museo del Prado: siete estatuas antiguas, 'como tributo de su familia a la Madre Patria'. Entre ellas están esta cabeza sumeria o 'Cabeza de caballo', original griego del periodo arcaico del 515 a. C.

 

Respecto a las pinturas, los seis murales de la Ermita de San Baudelio de Casillas de Berlanga representan las obras más antiguas que guarda el Prado. Datan del Siglo XII (1125) y son seis fragmentos de pintura mural traspasados a lienzo, armados en bastidores; procedentes del muro norte de la iglesia y son: Cacería del ciervo, Cacería de liebres, Soldado o montero, Elefante, Oso, y Cortina. Estos fragmentos que exhibe el Museo del Prado ingresaron en 1957, y constituyen un depósito indefinido del Metropolitan Museum of Art de Nueva York, que a cambio recibió el ábside de San Martín de Fuentidueña (Segovia).

 

Respecto a la escultura más antigua que posee el museo: “Retrato de un funcionario egipcio” (hacia 530 a. C.) en mármol gris, proviene del siglo XVII cuando entraron un total de 13 ídolos egipcios en la colección de Felipe V, en San Ildefonso, procedentes de diversas colecciones romanas.

 

Como curiosidad, el primer cuadro adquirido expresamente para el museo fue “La Trinidad”, de José de Ribera que costó 20.000 reales en su época.

 

Huelga recordar que cualquier persona puede solicitar una copia de los cuadros que se encuentran en el museo previa autorización en la Oficina de Copias, y la entrega de una carta de presentación, así como el abono de un pequeño canon por cada obra que sea solicitada.

 

¿Cuál es tu colección favorita del museo?

 

Sarah Romero

Sarah Romero

Periodista especializada en ciencia y nuevas tecnologías. Ahora mismo soy redactora de contenidos web en la revista Muy Interesante y Muy Historia. Puedes contactar conmigo a través del correo ladymoon@gmail.com

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