Las computadoras de Harvard: mujeres astrónomas del siglo XIX

En 1885, un grupo de astrónomas cambió el sistema de clasificación estelar. Fueron las computadoras de Harvard.

El estudio de las estrellas en el Harvard College

Durante el último cuarto del siglo XIX, el observatorio del Harvard College de Cambridge (Massachusetts) empleó a un grupo de mujeres con un objetivo claro: analizar todos los datos sobre la observación de estrellas que el observatorio había recopilado desde su fundación. Su trabajo consistía en analizar fotografías de estrellas para determinar su brillo, posición y las longitudes de onda de la luz y, en base a esto, establecer una clasificación. A estas computadoras humanas las denominaron las Harvard computers.

Charles Pickering, cuarto director del observatorio, fue el impulsor del proyecto. Interesado en la fotografía estelar, eligió a mujeres por su paciencia y porque estas, aun siendo muchas de ellas licenciadas universitarias, trabajaban por un salario similar al que percibía un trabajador no especializado. En un momento en el que los datos sobrepasaban las capacidades de estudio del observatorio, al contratar mujeres Pickering podía contar con un equipo más amplio de trabajadoras pagadas por debajo de su grado de especialización.

Las contribuciones de las Harvard computers

Cannon Leavitt
Imagen: Wikicommons

Muchas de las estudiosas del equipo contaban con formación en física y astronomía. Algunas habían recibido formación universitaria. Otras, la mayoría, habían trabajado codo con codo con padres, maridos o hermanos científicos, a los que habían asistido en sus investigaciones. Esta experiencia práctica les había proporcionado una formación técnica sobre el terreno que las capacitaba para realizar trabajos especializados. Tal fue el caso de Anna Winlock, hija del matemático y astrónomo Joseph Winlock, o de Mary Anne Palmer Draper, que se formó y continuó la labor de su esposo, Henry Draper, en el terreno de la espectroscopia. La viuda de Draper, además de colaborar en la fundación del observatorio Mount Wilson, donó los fondos que permitieron pagar los salarios de buena parte de las computadoras y legó material astronómico al observatorio de Harvard.

Henrietta Leavitt fue una de estas computadoras. Desarrolló un método para calcular la distancia de una estrella respecto a la Tierra a partir del brillo fluctuante de las estrellas variables. Este método derivaría en la formulación de la ley período-luminosidad, un sistema que revolucionó los mecanismos para calcular vastas distancias en el cosmos de objetos más allá de la Vía Láctea.

Otra de las figuras más representativas de las Harvard computers fue Williamina Fleming, una inmigrante escocesa que se había empleado como criada en la casa de Pickering. Empezó trabajando en el catálogo de espectros de estrellas que se publicó bajo el título de The Draper Catalogue of Stellar Spectra en 1890. El catálogo ordenaba más de 10000 estrellas en base a sus respectivas líneas espectrales, siguiendo un sistema que la propia Fleming desarrolló. Los distintos colores estelares, que cubrían un espectro que iba del blanco al rojo, indicaban el volumen de hidrógeno presente en la composición de cada estrella. Este sistema de clasificación se denominó Pickering-Fleming.

Williamina Fleming estudió las enanas blancas, descubrió la nebulosa Cabeza de Caballo, entre muchas, otras y más de 300 estrellas variables. También gestionó las publicaciones del observatorio y fue la responsable de contratar a muchas de las computadoras subsiguientes.

El legado

Harvard computers
Imagen: Wikicommons

El grupo incluyó a otros miembros como Antonia Maury, sobrina de Mary Anna Palmer Draper, estableció un mecanismo para determinar el tamaño relativo de las estrellas, y Annie Jump Cannon. Graduada del Wellesley College, Cannon revisó el sistema de Pickering-Fleming y reorganizó el sistema de clasificación proponiendo como elemento clave la temperatura de la superficie estelar. Su sistema de organización estelar todavía se usa en la actualidad.

El ingente trabajo conjunto que realizaron entre 1885 y 1927 más de 100 estudiosas cambió el rostro de la astronomía. Durante la década de los 10 del siglo XXI, salieron a la luz miles de cuadernos en las que estas estudiosas habían hecho sus anotaciones científicas. Las computadoras de Harvard, sin embargo, no siempre recibieron el crédito debido por su trabajo y sus descubrimientos. La primera edición de The Draper Catalogue of Stellar Spectra, por ejemplo, se publicó bajo la autoría exclusiva de Charles Pickering, y solo en sucesivas ediciones se incluyó en la obra el nombre de Williamina Fleming, la real responsable del trabajo.

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Erica Couto

Erica Couto

Historiadora y aprendiz de batería. Literatura y cine de terror las 24 horas. Las ruinas me hacen feliz

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