Las amantes de John F. Kennedy

Becarias, modelos, actrices, espías rusas y mujeres de la mafia. Entre otras

John F. Kennedy es uno de los presidentes más reconocidos. No solo de la historia de Estados Unidos, sino a nivel global. Fue el más joven en ocupar dicho cargo, apenas 43 años, cuando asumió el cargo en 1961. Ganó un premio Pullitzer, impulsó el programa Apollo, creó el primer tratado de armas nucleares… y fue un amante digno de Casanova. Porque la realidad es que entre todas sus facetas, una de las más conocidas era la de mujeriego. De hecho, gracias al status de su familia y a su personalidad, aún antes de llegar al senado, Kennedy había tenido relaciones con mujeres muy conocidas.

Una de ellas, en los años 1940, fue Inga Arvad, periodista de origen danés que había sido invitada, personalmente, por Adolf Hitler a los Juegos Olímpicos de 1936. Otra fue la actriz Gene Tierney, reconocida actriz nominada a los premios Oscar por su interpretación en Laura. Finalmente, un mes antes de casarse con Jacqueline Bouvier, Kennedy tuvo una relación con la aristócrata sueca Gunilla von Post. Y entonces llegó su etapa matrimonial. Jackie Kennedy conocía las aventuras amorosas de su marido. Las aceptó porque sabía que Kennedy siempre volvería a ella. De hecho, entre los hombres de la élite era común tener aventuras extramatrimoniales. Y así es como comienza la verdadera etapa Casanova de JFK.

Cuando Kennedy llegó a la presidencia, contrató a Dave Powers como asistente personal del presidente. De acuerdo con el historiador Robert Dallek (experto en historia de las Universidades de Boston y Columbia), la tarea de Powers era conseguir mujeres para el presidente. El mismo que en una entrevista, años después, uno de los agentes aseguró que “todo el mundo pensaba que estábamos arriesgando la vida, pero en realidad lo que hacíamos era asegurarnos que nadie molestara al presidente mientras se tomaba un descanso…duchándose con dos señoritas”.

Así comienza la lista presidencial. Una de las primeras fue la becaria Mimi Alford, que tenía 19 años cuando comenzó a trabajar en la Casa Blanca. A los cuatro días, Kennedy la sedujo y tuvieron relaciones…en la cama donde el presidente dormía con su mujer. Así lo aseguró Alford en su libro Once Upon a Secret, 40 años después delaffaire que duró un año y medio.

Bajo las órdenes directas del presidente también trabajaban dos secretarias cuyo objetivo era complacer al líder del país. Sus nombres eran Priscilla Wear (también conocida como Fiddle por el servicio secreto) y Jill Cowen (alias Faddle). Pese a estas tácticas, Jackie sospechaba de los papeles que interpretaron Fiddle y Faddle en la Casa Blanca. Tanto es así que, mientras se encontraba haciendo un recorrido por la Casa Blanca junto a un periodista francés, Jackie se cruzó con Priscilla y le dijo al periodista: “Esa es la mujer que supuestamente se acuesta con mi esposo”.

A esta lista hay que sumarle obviamente a Marylin Monroe, una relación que ha dado pie a numerosas teorías. También tuvo como amante a Ellen Rometsch, supuestamente una prostituta con clientes en las altas esferas…y un pasado de espía comunista. Y si hubo espías y estrellas de cine, no podía faltar la mafia, con Judith Campbell, una mujer a la que también se vinculó con capos como John Roselli.  Podríamos sumar a la artista Mary Pinchot Meyer (quien se había divorciado de un agente de la CIA), Pamela Turnure (secretaria de prensa de Kackie Kennedy) y la reconocida actriz Marlene Dietrich, 20 años mayor que el presidente  y que nunca se dejó engatusar por los Kennedy (también habría sido amante del padre de JFK). Respecto a este encuentro hay dos versiones. En una se asegura que Marlene habló de JFK en términos muy elogiosos, mientras que la otra señala que todo fue tan rápido que apenas si recordaba algo.

Como sea, las amantes de Kennedy, las conocidas al menos, llenan varios libros. Las desconocidas…probablemente bibliotecas.

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