La trágica muerte de Gaudí

Atropellado por un tranvía, falleció en Barcelona en 1926 uno de los principales pioneros de las vanguardias artísticas del siglo XX.

Antoni Gaudí

El 7 de junio de 1926, el arquitecto representante del Modernismo se dirigía a la iglesia de San Felipe Neri para visitar a su confesor cuando fue víctima del trágico accidente: un tranvía lo atropelló entre la calle Gran Vía y Bailén.

Iba indocumentado y por su aspecto descuidado varios transeúntes y conductores lo confundieron con un mendigo y no acudieron en su auxilio.

Fue un guardia civil quien obligó a un conductor a trasladar al herido y no le abandonó hasta que los servicios sanitarios se hicieron cargo de él, según contó el diario ABC.

Hasta el día siguiente no se conoció la importancia de las lesiones.

Tenía varias costillas rotas, una contusión en la pierna derecha y una grave hemorragia interna. Los médicos que le atendieron en el Hospital de la Santa Cruz rechazaron su traslado a un centro privado, dada la gravedad de sus heridas.

En cuanto se supo su identidad y la noticia de la desgracia circuló por la ciudad, una multitud de personas se acercó a enterarse del estado de salud del ilustre arquitecto, que resistió durante más de 60 horas.

Un día más tarde haber sido atropellado por el tranvía 30, también conocido como el de la Cruz Roja pide los santos sacramentos.

El día 9, por la tarde entra en coma y muere al día siguiente acompañado por el sacerdote de la Sagrada Familia Gil Parés, su sobrino Francisco Bonet y Buenaventura Conill, entre otros.

Se acuerda en consonancia con los deseos de Gaudí, el entierro sea tan sencillo como su popularidad y los deseos de los barceloneses de rendirle homenaje permita. “El féretro será de roble, sin adornos. La guardia urbana de caballería no llevará uniforme de gala. El entierro no tendrá carácter oficial. No habrá música ni se admitirán coronas”.

Fue enterrado en la capilla de la Virgen del Carme de la cripta de la Sagrada Familia.

En 1952, centenario del nacimiento del arquitecto, se fundó la Asociación de Amigos de Gaudí, para divulgar y conservar el legado dejado por el artífice catalán.

En 1956 se creó la Cátedra Gaudí, perteneciente a la Universidad Politécnica de Cataluña, con el objeto igualmente de profundizar en el estudio de la obra gaudiniana y participar en su conservación; en 1987 el rey Juan Carlos I le concedió el título de Real Cátedra Gaudí.

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