La revista Muy Historia de agosto, ya a la venta

Ya puedes disfrutar de 'Poder y lujuria en el Renacimiento' en tu kiosco más cercano. Te hacemos un resumen de lo que vas a encontrar en el nuevo número para ir abriendo boca.

Portada MH 90

La división de la Historia en edades –Antigua, Media, Moderna– fue una ocurrencia de los hombres de la Ilustración. Consideraron que al tiempo vivido por la humanidad y sus creaciones sociales y artísticas se le podían adjudicar valores como los de su propio tiempo. Así, decidieron que hasta el momento en el que ellos llegaron a ocupar los puestos desde los que se puede controlar la opinión pública –la Edad Moderna– habían existido una Edad Antigua, plena de sabiduría en todos los aspectos; la suya, que recuperaría lo que en aquélla se supo, y entre ambas... pues una Edad Media en la que todo había sido degeneración, abandono de los conocimientos y barbarie.

De este modo radical, aquellos pensadores del siglo XVIII englobaron en un calificativo despectivo el tiempo del románico, del gótico –llamado así por considerarse “obra de los godos o bárbaros”–, del nacimiento de las universidades, de la escolástica, de la lucha en España, en Tierra Santa y en el Imperio bizantino contra un Islam arrasador de gran parte de la cultura clásica, del nacimiento y auge del monacato desde el que la Iglesia iba a mantener vivos los saberes heredados, etc.

Pero si la caída de Constantinopla en manos de los turcos en 1453 o el final de la reconquista peninsular y el descubrimiento de América por España se iban a fijar como fechas en las que la “oscura” Edad Media cedía el paso a la modernidad, lo cierto es que las cosas no sucedieron ni mucho menos de forma tan abrupta. Como ese período tuvo en toda Europa el hilo conductor del hallazgo o el reencuentro de la obra y de la forma de ver el mundo y las relaciones del hombre con él que habían sido dominantes mil años atrás, se le acomodó bien el nombre de Renacimiento, que utilizó por primera vez Giorgio Vasari.

A la instauración de ese renacer contribuyeron numerosos factores. El Renacimiento fue, fundamentalmente, un proceso de cambio de mentalidad, mucho más que la adquisición de unas habilidades técnicas o artísticas que ya estaban presentes en los constructores de las catedrales o en los escultores y pintores de la Baja Edad Media. Fue sobre todo la forma de mirar el hombre a su alrededor, poniéndose como centro indiscutible del universo visible –y aun del invisible– lo que cambió en esos años.

Si quieres leer más, corre a tu kioso a por la revista de julio de 2017 de Muy Historia. Estos son alguos de los reportajes que te esperan:

  • Presentación:El Renacimiento sigue vivo
  • Sexo y erotismo
  • El arte de matar
  • Europa, campo de batalla global
  • Intrigas en la corte de los Tudor
  • Visual:El ser humano, centro del universo
  • El poder de las grandes familias italianas
  • Los herederos de Maquiavelo
  • Carta de Tintoretto a su hijo

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