La princesa que fue inventora y pionera de la aviación

Anne de Löwenstein-Wertheim-Freudenberg tiene una historia poco conocida y, en sus inicios, no muy diferente de otras mujeres de abolengo de su época.

ra la hija de John Charles George Savile, vizconde de Pollington y de Agnes Louisa Elizabeth Raphael. A los 33 años se casó con Ludwig Karl of Löwenstein-Wertheim-Freudenberg, un miembro de la realeza germana que desapareció de Londres un año después de la boda (luego se supo que estaba en Filipinas, en medio de la guerra Hispano-estadounidense, y allí murió en 1898). Pero Lady Anne Savile, como también era conocida, no lloró mucho su muerte. No volvió a casarse ni tuvo hijos.

Al saber de la proeza de los hermanos Wright comenzó a interesarse en la aviación cada vez más. De hecho viajó a Estados Unidos en 1913, a bordo del SS Majestic de White Star, la misma empresa que había construido el Titanic…que naufragó un año antes. Lady Anne Savile llegó a Nueva York con una cama antimareos patentada por ella: un colchón con muelles que se balanceaban contrarestando el movimiento del oleaje. 

A lo largo de la siguiente década, aún durante la I Guerra Mundial, su interés por la aviación aumentó al punto que compró su propio avión. El problema fue que inicialmente no podía volar sola: era una ciudadana británica con nacionalidad alemana y en el curso del conflicto global muchos sospecharon de ella como espía.

La princesa que fue inventora y pionera de la aviación
Wikimedia Commons

Pero eso no la detuvo: se unió (profesionalmente) a Leslie Hamilton (piloto británico condecorado) y comenzaron sus gestas: participó de la King’s Cup Race (una carrera de unos 1.300 kilómetros) y fue la primera mujer en hacerlo, en 1923. Luego cruzó el Canal de la Mancha (tuvieron que aterrizar de emergencia en las afueras de París), viajó de Egipto a Francia y realizó decenas de vuelo en el Reino Unido. Al finaliza la guerra, reclamó su ciudadanía británica y se propuso convertirse en la primera mujer en cruzar el Atlántico de este a oeste (Lindbergh lo había hecho desde Nueva York a París, en mayo 1927). En aquel momento tenía sesenta y tres años. El 31 de agosto de 1927 llegó al aeródromo de Wiltshire (a poco más de 100 kilómetros de Londres), montó junto a Leslie Hamilton y Frederick F. Minchin en un  Fokker F.VII  bautizado Saint Raphael y despegaron a las 7:32 de la mañana con rumbo a Ottawa. La última vez que se cree se les vio fue a más de 600 kilómetros al sur de la costa de Nueva York. Nunca llegaron a su destino y jamás se encontró ni un solo rastro del avión y sus ocupantes.

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