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La mujer que dio la vuelta al mundo en bicicleta…125 años atrás

Fue conocida como Annie Londonderry y su expedición comenzó por una apuesta que nunca se supo si fue verídica

Mujeres exploradoras
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La historia de Annie Cohen Kopchovsky no podría ser la de cualquiera. Huérfana de padre y madre a los 17, tuvo que hacerse cargo de sus hermanos pequeños (9 y 10 años) desde muy pronto. Se casó en 1888, a los 18 y a los 22 ya tenía tres hijos. Pero todo cambió cuando el más pequeño de ellos cumplió dos años. Cuando Anne todavía no había cumplido los 24 años, cuenta la leyenda, supo de una apuesta de dos millonarios de Boston: estaban tan seguros que ninguna mujer podría dar la vuelta al mundo en bicicleta (algo que Thomas Stevens había logrado en 1887)  que apostaron 10.000 dólares de la época (cerca de 70.000 euros actuales) a que ninguna lo conseguiría. Y Annie, que un año antes no se había montado siquiera en una, se presentó como candidata.

Con esta decisión Annie Kopchovsky rompió las normas sociales dejando a sus tres hijos con su marido durante los 15 meses que duraría el viaje y se convirtió en lo que hoy conoceríamos como influencer: aceptó patrocinios de diferentes marcas, entre ellas la compañía de aguas Londonderry Lithia Spring Water Company de New Hampshire. Precisamente este le daría el sobrenombre por el que mucha gente la conoce actualmente: Annie Londonberry.

Para iniciarse en el viaje, Annie se asoció con el fabricante de bicicletas Columbia, que le dieron una enorme máquina de más de 20 kilos de peso, sin cambios, completamente incontrolable en las bajadas y definitivamente imposible en las subidas. Tardó casi tres meses en llegar de Nueva York a Chicago (una distancia de 1.200 kilómetros). Llegó tan agotada y con 10 kilos menos, que un fabricante de bicicletas se apiadó de ella y le sugirió cambiar de empresa y asociarse. La empresa era Sterling Bicycles y le dieron una bicicleta que pesaba la mitad de lo que pesaba la Columbia y era mucho más maniobrable. Al mismo tiempo Annie abandonó sus largas faldas y adoptó un vestuario de pantalones y chaqueta, que le dieron mayor libertad. Y más fuerza para continuar. Regresó a Nueva York y se embarcó en un vapor hacia Francia, llegando al puerto de Le Havre en diciembre de 1894. Desde allí fue a París, Lyon, Marsella, cruzó el Mediterráneo rumbo a Alejandría, de allí a Jerusalén, Yemen, un nuevo barco hacia Sri Lanka, otro a Singapur, de allí a Vietnam, Hong Kong, Corea, Japón, San Francisco y vuelta a Nueva York, donde llegó dos semanas antes de cumplirse el plazo.

Cuenta la leyenda que la apuesta era ficticia y que nunca recibió el premio. Lo más probable es que tampoco fuera el motivo principal del viaje. También se la ha acusado de ser muy liberal en el uso de otros medios de transporte más allá de la bicicleta, de llevar un ritmo muy lento (unos 20 kilómetros diarios) y de hablar de sí misma como estudiante de derecho, estudiante de medicina o heredera adinerada, entre otras historias. Habló de sus cacerías de tigres, algo que nunca hizo… Pero lo que sí hizo, más de 125 años atrás, es poner a las mujeres en un lugar que desafiaba muchas normas. Annie no solo era mujer, era madre, era judía (en una época de creciente antisemitismo) y completamente sola viajó alrededor del globo.

Annie Cohen Kopchovsky murió en 1947, completamente ignorada por la prensa.

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