La muerte de la leyenda del reggae

Bob Marley falleció el 11 de mayo de 1981, sin poder llegar con vida a Jamaica.

Como era habitual en cada ciudad europea que visitaba, Bob Marley montó un partido de fútbol entre periodistas y todo su grupo. Durante el partido Marley cayó lesionado y sentía unos dolores terribles en el dedo gordo. De esa forma inesperada, en una clínica le detectaron un tipo de melanoma maligno. Los médicos le aconsejaron amputar el dedo para poder frenar el melanoma pero él se negó en redondo. Bob Marley había defendido como nadie la religión rastafari y, según esta, los rastas no pueden quitarse ni una mínima parte de su cuerpo.

Dos años después, el 5 de octubre de 1980, Marley visitaba Nueva York por primera vez en su vida para actuar en el Madison Square Garden, uno de los escenarios más célebres de la ciudad. La mañana del 8 de octubre de ese mismo año salió a correr por Central Park, pero se desplomó en la calle. Fue ingresado de inmediato en el hospital neoyorkino Memorial Sloan-Kettering Cancer Center, donde le informaron de que el cáncer había avanzado hacia varios de sus órganos vitales como el cerebro, los pulmones o el hígado.

Le dieron un mes de vida, pero eso no le detuvo ni sirvió para acabar con su buen humor. Tres días después se encontraba actuando en el teatro Stanley de Pittsburgh y esta sería su última actuación. Entonces comenzó un periplo por varios hospitales, desde México hasta Alemania, donde fue tratado por un antiguo oficial de las SS. Tras ocho meses de luchar contra la enfermedad, quiso volver a su Jamaica natal pero no llegó con vida, murió en Miami con tan solo 36 años.

Nunca tuvo relación con la familia 'blanca' de su padre. Así que a Bob le enterraron donde su madre quería, donde nació, en Nine Miles, al norte de isla. Y allí está su cuerpo todavía, en un pequeño panteón junto a su antigua casa reconvertida en un museo que homenajea su figura y que atrae a miles de admiradores cada año a visitar su tumba.

Su esposa Rita narró con qué objetos le enterraron: no faltaron su guitarra Les Paul dorada, un balón de fútbol, unos brotes de cannabis, un anillo que le había regalado el hijo del líder etíope Selassie y, finalmente, una Biblia. El reparto de su legado supuso un enorme problema debido a que Marley se había negado repetidamente a dejar testamento ya que, para los rastas, eso suponía firmar tu propia muerte. Esto provocó una intensa disputa entre su mujer y sus hijos, siendo estos de distintas madres.

Bob Marley publicó su primer álbum en 1965 (The Wailing Wailers). Aunque corta, su carrera como artista fue exitosa y prolífica, contándose en su discografía otros 17 discos que le convirtieron en un referente de la música y de su tiempo. Aunque es considerado una leyenda del reggae, su estilo combinaba elementos del rock o el blues con los de la música folk jamaicana. Para la historia quedan canciones como ‘One love’, ‘No woman, no cry’ y su inquebrantable sonrisa.

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