La masacre de la huelga de mineros de Columbine en 1927

Fue un cruento episodio de las llamadas Guerras Mineras que sacudieron Estados Unidos entre 1890 y 1930. Seis huelguistas murieron ametrallados por la policía.

Mineros de EE UU en 1920

La Masacre de la Mina de Columbine, en el poblado minero hoy desaparecido de Serene, Colorado –no confundir con la Masacre de la Escuela Secundaria de Columbine, acaecida en 1999 en Columbine, también en el estado de Colorado–, ocurrió el 21 de noviembre de 1927. Una pelea entre la policía estatal –los llamados Colorado Rangers– y un grupo de mineros en huelga derivó en el ametrallamiento de los huelguistas desarmados por parte de los agentes del orden (aunque la policía lo negaría e intentaría ocultar la matanza). Como resultado, seis mineros murieron y varias docenas resultaron heridos, algunos de gravedad. El conflicto se había iniciado cinco semanas antes entre los trabajadores del carbón de Colorado y la Rocky Mountain Fuel Company, dueña de la Mina de Columbine y también del poblado de Serene, un típico boom town estadounidense (asentamientos humanos surgidos de la nada, de un día para otro, alrededor de una actividad: ganadería –cow towns, cattle towns–, ferrocarril –station towns–, servicios postales –post towns–, minería...) de los muchos nacidos al calor de la conquista del Oeste. Serene contaba con modestas casas para los mineros, una iglesia, un salón de juegos, un almacén, un prostíbulo y una oficina de correos.

El marco general de este cruento episodio fueron las Guerras Mineras o Guerras del Carbón, una larga serie de enfrentamientos armados por conflictos laborales en el sector de la minería que sacudieron Estados Unidos entre 1890 y 1930. Debidos a la explotación económica de los mineros y a sus durísimas condiciones de vida, la mayoría sucedieron en el Este, pero en la segunda década del siglo XX la violencia conoció un espectacular repunte en Colorado. Fue en ese contexto en el que, en 1927, estalló una huelga de la minería en todo el estado, convocada por el sindicato IWW (Industrial Workers of the World: Trabajadores Industriales del Mundo). La huelga paralizó el sector a nivel estatal, pero la Mina de Columbine fue la única que continuó con su actividad de extracción. Así las cosas, unos 500 trabajadores en huelga de otras explotaciones se desplazaron a Serene, muchos con sus mujeres e hijos, e iniciaron protestas y manifestaciones diarias con el propósito de que Columbine también parara. Durante casi cinco semanas, todo transcurrió de forma pacífica, hasta el punto de que Josephine Roche, hija del dueño de la Rocky Mountain Fuel Company, se encargaba todas las mañanas de que les dieran de desayunar a los huelguistas y sus familias.

Sin embargo, al amanecer del 21 de noviembre, se ordenó a los Rangers –una especie de milicia devenida en policía del estado– que se concentraran con sus armas en la ruta que cotidianamente seguían los piquetes hacia el poblado y que les cortaran el paso. A su llegada, los mineros quedaron muy sorprendidos de ver a aquellos hombres vestidos de civil pero cargados de porras, metralletas, bombas lacrimógenas, rifles y pistolas. El jefe de los Rangers, un tal Louis Scherff, preguntó a los huelguistas quién era su líder; la respuesta –un grito unánime: "¡Todos somos líderes!"– inició una discusión que fue subiendo de tono hasta que Scherff la atajó con una amenaza explícita: "Si queréis entrar en Serene, adelante, pero nosotros os echaremos". De pronto, el aire se llenó de gases lacrimógenos; los mineros intentaron romper el cerco, pero fueron repelidos a porrazos. Ante su tenaz resistencia, los policías se retiraron unas decenas de metros y, desde allí, comenzaron los tableteos de ametralladora y los disparos. El balance final: seis muertos, docenas de heridos y un juicio en el que quedó demostrado que los Rangers mintieron al decir que no habían utilizado armas de fuego.

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