La macabra leyenda de la Vampira de Barcelona

Corría el año 1912 cuando Enriqueta Martí fue acusada de asesinar a niños para elaborar ungüentos con su sangre y restos corporales.

 

La historia de la Vampira de Barcelona es uno de esos relatos que parecen sacados de una novela negra. Ha inspirado obras de teatro, novelas, cine y televisión. Tras la leyenda, un nombre real: Enriqueta Martí, y una pesadilla que comienza el 10 de febrero de 1912, con la desaparición de una niña de cinco años llamada Teresita Guitart.

El secuestro de menores era desgraciadamente común a comienzos del siglo XX, cuando las criaturas eran vendidas a personas acomodadas, con distintos propósitos. El caso de la niña Teresita, indignó profundamente a la población. Tras una búsqueda que se prolongó medio mes, la vecina del barrio del Raval Claudia Elías puso sobre aviso a la policía: había a una niña mirando por un ventanal desde el piso de su extraña vecina, la curandera Enriqueta Martí, en el número 29 de la calle de Poniente (desde 1923, calle Joaquim Costa).

Elías, la vecina, nunca había visto a esa niña en el piso. La policía aprovechó una denuncia por tenencia de gallinas para registrar el piso de Enriqueta. Allí encontró a dos niñas, una de las cuales era Teresita Guitart, a la que habían cortado el pelo, y que fue devuelta a su familia en perfecto estado de salud. La otra niña se llamaba Angelita, y decía ser hija de Enriqueta.

Pero los hallazgos de la policía no quedaron ahí. Según el informe oficial, se hallaron restos de sangre por todo el piso, además de un saco con ropa sucia y numerosos huesos humanos. Los restos óseos tenían marcas de haber sido cocinados con fuego.

El mal olor impregnaba la vivienda, y tras una habitación cerrada bajo llave se desveló el horror: una colección de jarras y frascos llenos de restos humanos, grasa convertida en manteca, sangre coagulada y restos de cabello.

Los policías encargados del caso registraron los domicilios donde anteriormente había vivido Enriqueta Martí, hallando más restos humanos, compuestos por huesos de diferentes personas. Concluyeron que la asesina en serie elaboraba pócimas curativas y ungüentos con la sangre y otros restos de los niños, hechos que, según la versión oficial, la propia Enriqueta llegó a confesar. Incluso se encontró una lista de presuntos clientes de los productos, entre ellos grandes personalidades de la Ciudad Condal de la época.

Enriqueta fue detenida y encarcelada, a la espera de su juicio, en la prisión Reina Amalia. Jamás llegó a declarar. Falleció el 12 de mayo de 1913, con 45 años. Según la versión más popular, murió a golpes a manos de sus compañeras de celda.

El caso se hizo pronto muy famoso, y copó las portadas de la prensa. La leyenda de la asesina en serie apodada la Vampira del Raval, la Vampira de Barcelona, había nacido. La bestia humana que encarnaba esa mujer personificaba todos los males de la época: la prostitución, el sadismo, el asesinato y el proxenetismo de niños. Sin embargo, las investigaciones más recientes ponen en duda varios aspectos cruciales de la macabra leyenda.

Una leyenda que perduró en el tiempo hasta hace más o menos una década, cuando salieron a la luz dos investigaciones periodísticas, a cargo de los escritores Jordi Corominas y Elsa Plaza, que ofrecen algunas claves para entender tan espeluznante caso.

 

La triste historia tras la leyenda

Enriqueta Martí
Enriqueta Martí

Tanto Corominas como Plaza coindicen en que la prensa sensacionalista de la época no fue escrupulosa en el manejo de la información, ni hizo un seguimiento del avance del caso. Los periódicos se limitaron a dar por sentadas las primeras conjeturas de la policía.

Lo único que llegó a demostrarse fehacientemente es que Enriqueta Martí Ripollés secuestró a Teresita Guitart y la mantuvo contra su voluntad en el piso de la calle de Poniente, donde también vivía el padre de Enriqueta, Pablo Martí Pons, que por aquellos entonces estaba ingresado en el hospital.

Las causas del secuestro no se conocen, pero se sospecha que la pérdida muy temprana de su hijo, cuando éste tenía diez meses de edad, trastornó a Enriqueta y la llevó a secuestrar a la niña. Quizá buscara una compañía para Angelita, que, como se supo después, no era su hija sino probablemente una sobrina.

Más allá del rapto a Teresita, todo son especulaciones. Nunca llegó a demostrarse que los restos óseos fueran de niños asesinados. Más al contrario, se probó que pertenecían a una persona de unos veinticinco años. Es probable, según apunta Plaza, que Enriqueta los hubiera recogido en algún cementerio. Las supersticiones, propias de la curandería que practicaba, otorgaban valor al uso de esta clase de amuletos.

Respecto de la sangre en el piso, Corominas tiene una explicación más plausible: estaba provocada por el cáncer de útero que padecía Martí, causa de frecuentes hemorragias vaginales. De hecho, la versión oficial de su muerte en prisión apunta al fallecimiento por causa natural tras una larga enfermedad.

Tampoco se demostró que los ungüentos curativos estuvieran compuestos de restos humanos.

Por qué fue envuelta en la trágica leyenda, es algo que sigue siendo objeto de debate. Una de las posibilidades, como indica Corominas, es que la policía y la prensa aprovecharan la coyuntura para distraer la atención sobre los escandalosos casos de abusos sexuales a menores perpetrados por individuos de clases altas de la sociedad catalana.

A juicio de los investigadores Corominas y Plaza, lo que sí sabemos es que Enriqueta Martí vivía de la mendicidad, y se ganaba la vida vendiendo objetos que recogía de la basura. Con frecuencia recurría a la caridad pública para comer, y sin duda padecía alguna clase de trastorno mental.

Por desgracia, Enriqueta nunca pudo defenderse de sus acusaciones ni aclarar lo sucedido. Tal vez se convirtió en el chivo expiatorio perfecto. Quizá Enriqueta, excéntrica y enferma, fue envuelta en una trágica leyenda negra, un relato fabuloso que sirvió bien a los prejuicios de su época.   

 

Referencias:

Plaza, E. 2014. Desmontando el caso de la vampira del Raval: misoginia y clasismo en la Barcelona modernista. Icaria.

Corominas i Julián, J. 2014. Barcelona 1912: el caso Enriqueta Martí. Sílex.

Jiménez, S. G. 2011. Enriqueta Martí, el monstruo de Barcelona (1912). Quadernos de criminología: revista de criminología y ciencias forenses, (15), 36-41.

de la Fuente, J. C. V. 2019. Quilers de QdC: Enriqueta Martí, la asesina en serie que nunca existió. Quadernos de criminología: revista de criminología y ciencias forenses, (44), 38-43.

Luis Cortés Briñol

Luis Cortés Briñol

Formado en filosofía y antropología, con un barniz en biología, neuropsicología y bioestadística. Soy escritor, guionista y documentalista. Intento introducir la filosofía allá donde voy, aunque no hace falta (pues está en todas partes). Vivo en una biblioteca.

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