La Llorona, el terror de los niños mexicanos

La Llorona es uno de los personajes más conocidos del folklore mexicano y protagonista de un cuento de terror para niños.

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¿A qué temen los niños mexicanos? ¿Qué historias y criaturas son las que les mantienen en vela y pueblan sus sueños de horribles imágenes? Todas las culturas, cada una a su manera, utilizan cuentos e historietas fantásticas con el fin de enseñar a sus niños a través de moralejas e imágenes poderosas. En Italia, Caperucita Roja (la finta nonna) enseñaba a las jóvenes a no confiar en extraños a pesar de sus dulces palabras y en México es la Llorona, uno de los personajes más populares del folklore mexicano, la que se encarga de mantener a los más pequeños en casa.

 

“¡Ay de mí, llorona!”

Aunque su historia se escucha con frecuencia en los pueblos del México rural, no existe una única versión de la historia de la Llorona. En muchos casos, y volviendo a ese valor moralizante de los cuentos y las historias populares, la Llorona cambia en aspecto o en comportamiento según a quién va dirigida la narración. Todas las versiones coinciden en el hecho de que la Llorona es una mujer joven y delgada, de aspecto cadavérico, que vaga flotando en silencio por las calles vacías de ciudades y pueblos a altas horas de la madrugada. Mientras que unos la visten con un traje negro de luto, otros lo hacen con un vestido blanco de novia. En ambos casos la Llorona lleva un velo que cubre su rostro.

Si esta historia se cuenta a los niños se dice que la Llorona es una madre que hace tiempo perdió (o asesinó) a sus hijos y ahora busca a niños que vayan solos por las noches para llevarlos con ella mientras se lamenta gritando “¡Ay, mis hijos!”. Este cuento adquiere especial importancia en el Día de Muertos, una de las grandes fiestas tradicionales de México en la que el respeto a los fallecidos, la convivencia y el tiempo en familia son la base de la celebración. La Llorona convence a los niños no solo del peligro de salir de noche y a solas, sino de la importancia de respetar a los muertos y de pasar tiempo con la familia, especialmente en ocasiones destacadas como ese día.

En su versión vestida de novia, la Llorona va en busca de jóvenes o borrachos que puedan ocupar el lugar del marido que perdió y pretende concienciar sobre el consumo de alcohol o la excesiva fiesta. Con todo, la historia de la Llorona representa forma parte de la cultura mexicana y refleja, en parte, sus costumbres y forma de pensar. Con una combinación de oscuridad mortuoria y respeto, son muchas las películas o canciones mexicanas que representan o tienen como protagonista a la Llorona.

 

El Charro negro, diabólico jinete

Existe en México otra historia que recuerda a la de la Llorona en algunos elementos pero que cuenta con un personaje masculino como protagonista. Se trata del Charro negro, un misterioso y esbelto jinete que viste un elegante traje tradicional (chaqueta corta, una camisa, un pantalón ajustado y un sombrero de ala ancha que le cubre el rostro) negro y monta un imponente caballo de pelaje color de ébano.

Más próximo a la figura del diablo y a su manía de realizar tratos engañosos, el Charro negro aparece en los caminos rurales cuando hay luna llena y ofrece a los transeúntes una bolsa de oro o llevarlos sobre su caballo. Si la persona rechaza las ofertas del Charro, este simplemente desaparece o lo acompaña hasta su destino sin hacerle daño pero si, por el contrario, se acepta montar en su caballo, la víctima se da cuenta de que ya no puede bajar y el Charro negro se la lleva para siempre. Todavía resulta peor coger la bolsa de oro que la roja y huesuda mano del Charro ofrece ya que al aceptar el trato se está cambiando el alma de un ser querido por el dinero. Según la versión, el Charro aparece en varias ocasiones y en cada una ofrece tratos más suculentos o lo hace una única vez pero en ambas situaciones el precio que paga por su codicia es demasiado alto.

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En los estados mexicanos en los que esta leyenda es más popular suelen encontrarse numerosos testimonios de gente que se ha encontrado con el Charro y ha escapado de él. También es habitual que, si alguien desaparece, se culpe al Charro negro.

Ambas historias, al fin y al cabo, transmitían un mensaje que buscaba resguardar y proteger a aquellos a los que se dirigía. Trataba los peligros que puede haber en el mundo cuando uno viaja solo y la importancia de actuar bien y pasar tiempo en el hogar y con los seres queridos.

 

MUY Historia agradece a Casa de México y a Eduardo Pérez Noyola, Director de Asuntos Empresariales, su colaboración en la redacción de este artículo.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

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