La Ley canadiense de las mujeres

Hasta el 18 de octubre de 1929, en Canadá las mujeres no eran legalmente personas. Esta victoria judicial histórica se debió a la persistencia de las llamadas "las cinco magníficas": Emily Murphy, Nellie McClung, Irene Parlby, Louise McKinney y Henrietta M. Edwards.

Las cinco magníficas de Canadá

En 1916, un grupo de mujeres, acudió a ver cómo se desarrollaba el juicio de unas supuestas prostitutas que habían sido encarceladas bajo circunstancias "dudosas", pero se les pidió que abandonasen la sala con el pretexto de que el juicio no era adecuado para ser presenciado por personas de ambos sexos.

Entre esas mujeres, se encontraba Emily Murphy que consideró que la excusa era inaceptable y protestó ante el fiscal general de la provincia.

"Si la evidencia no puede ser escuchada por personas de ambos sexos, entonces el gobierno debe establecer una corte especial presidida por mujeres para enjuiciar a otras mujeres", declaró.

El pedido de Murphy fue aprobado y se convirtió en la primera magistrada mujer del Imperio Británico.

Así comenzó una batalla que encabezó Murphy para lograr que las mujeres fuesen declaradas "personas" en Canadá.

Que sólo los hombres tuviesen derechos se basaba en una ley británica de 1876, que declaraba que "las mujeres pueden someterse a castigos y penalidades, pero no tienen derechos ni privilegios".

Murphy comenzó a desarrollar un plan para que se aclarase la situación constitucional de las mujeres en todos los ámbitos.

Para que su consulta fuese considerada, necesitaba que por lo menos cinco ciudadanos la firmasen. Solicitó la ayuda de otras cuatro mujeres de Alberta, y el 27 de agosto de 1927, Murphy y las activistas Nellie McClung, Louise McKinney, Henrietta Edwards e Irene Parlby enviaron la consulta al gabinete federal para que el gobierno nacional tratase el tema y lo enviase a la Corte Suprema de Canadá.

La consulta que las cinco mujeres enviaron a la Corte Suprema fue: "¿Incluye a las mujeres la palabra 'persona' mencionada en la Sección 24 del Acta de la Norteamérica Británica?".

Al cabo de cinco semanas, la Corte Suprema de Canadá falló que la palabra “persona” no incluía a las mujeres.

Ellas se negaron a aceptar esta decisión y plantearon el caso ante el Consejo Privado que era en aquellos momentos el más alto tribunal de Canadá que declaró que la palabra "personas" incluida en la Sección 24 del Acta de 1867 se refería tanto a hombres como a mujeres, y, por tal motivo, las mujeres podían servir en el Senado.

El grupo de mujeres que llevaron a la Corte el "Caso Personas" fue conocido como "Las cinco famosas", y fueron consideradas líderes en educación para las reformas sociales y los derechos de las mujeres.

En 2004, Murphy, junto con las demás, fue incluida en el reverso de uno de los billetes de cincuenta dólares canadienses lanzados como una edición especial y, en octubre de 2009, el Senado nombró a las cinco mujeres "senadoras honoríficas".

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Sufragio universal en Canadá

La Ley de Votantes Militares de 1917 dio el voto a las mujeres que eran viudas de guerra, o tenían hijos o esposos sirviendo en el extranjero. Sindicalistas como el primer ministro Borden se comprometieron durante la campaña de 1917 a la igualdad de sufragio para las mujeres.

Aunque en 1916 la circunscripción de la provincia de Alberta aprobó la legislación que concedía el voto al sexo femenino, y los grupos sufragistas presionaban para elegir una mujer para el Senado, el gobierno canadiense basaba su negativa en argumentaciones metafísicas que nos recuerdan a la Edad Media y las discusiones teológicas sobre si las mujeres tenían o no alma.

Después de su aplastante victoria, introdujo un proyecto de ley en 1918 para extender el sufragio a las mujeres. Esta ley no tuvo contrarios, pero no se aplicaba a las elecciones provinciales y municipales de Quebec. Las mujeres de Quebec ganaron sufragio universal en 1940.

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