La huelga de las camiseras de Nueva York en 1909

Fue una huelga en la que participaron principalmente mujeres obreras de la industria textil, pues estas se encontraban en situación de discriminación frente a los hombres que trabajaban en las mismas labores.

Huelguistas de las fábricas de camisas en 1909

Esta protesta laboral fue conocida también como el “Levantamiento de las 20.000” por su nombre en inglés: Uprising of the 20,000.

En la mañana del 24 de noviembre de 1909, unos quince mil trabajadores que confeccionaban camisas salieron a las calles de Nueva York. Por la tarde el número subió a más de veinte mil.

En esta marcha obrera, el 70% estaba compuesto por mujeres y el 90% de los participantes procedía de la inmigración de Europa del Este.

Por ello, en este movimiento de reivindicación social estaban involucradas en su mayoría mujeres inmigrantes que se encontraban en situación de discriminación frente a los hombres que trabajaban en las mismas labores y muchas veces sus derechos no se veían bien representados por los sindicatos, donde las obreras se sentían invisibles.

La huelga empezó con el objetivo de conseguir para las mujeres un mejor salario, reducción de la jornada laboral, igualdad salarial respecto a los hombres de la industria e igualdad de trato para los trabajadores que estaban afiliados a los sindicatos y aquellos que no lo estaban.

Desde un comienzo la movilización fue masiva y causó temor entre los industriales y las autoridades de la ciudad.

El levantamiento contó desde sus inicios con una fuerte oposición y represión a sus demandas: desde las amenazas por parte de los fabricantes, la represión política y la utilización de saboteadores infiltrados en sus manifestaciones.

Tras casi cuatro meses de huelga, en febrero de 1910, la organización de las huelguistas acordó con los dueños de algunas fábricas la mejora en los salarios, mejores condiciones laborales y reducción de la jornada laboral.

La huelga general fue suspendida sin ninguna ceremonia el 15 de febrero de 1910, con cerca de un millar de trabajadores-piquete.

El éxito de esta huelga laboral marcó un hito importante para el movimiento obrero estadounidense, especialmente para los sindicatos de la industria textil.

Fue una de las primeras grandes revueltas con éxito de mujeres trabajadoras en la Historia estadounidense.

Los huelguistas ganaron sólo una parte de sus demandas, pero las revindicaciones pendientes provocaron cinco años de lucha sindical que transformó la industria textil en uno de los oficios mejor organizados en Estados Unidos.

La líder de la huelga: Clara Lemlich

A principios del siglo XX, en Nueva York trabajaban 30.000 personas, la mayoría de origen judío, en más de seiscientos talleres y fábricas de ropa de la ciudad.

En el otoño de 1909, se sucedían las asambleas sindicales de los obreros de la industria textil para discutir sobre los inconvenientes y consecuencias de una posible huelga laboral hasta que en una de ellas, tras oír a varios hombres hablar, tomó la palabra una trabajadora de origen ruso de 23 años que confeccionaba camisas, llamada Clara Lemlich.

Como trabajadora consciente de todas las injusticias que se daban en su puesto laboral, Clara Lemlich expuso la necesidad, sin concesión alguna, de una huelga general en todo el sector de confección de camisas de Nueva York.

La arenga de Lemlich tuvo su efecto y su decidida postura fue seguida por miles de mujeres que se encontraban en la misma situación.

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