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La historia de la niña afroamericana que fue declarada blanca

Ocurrió a principios del siglo pasado y, como no podía ser de otro modo, la razón fue el dinero. Mucho dinero

racismo
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En 1865 terminó la Guerra Civil en Estados Unidos, el gobierno de Washington firmó un tratado con la nación cheroqui: en agradecimiento por los servicios prestados durante el conflicto, se les concedía la nacionalidad y 64 hectáreas de tierra. Cada miembro de la nación cheroqui tenía derecho a esto. Aún los esclavos… Y es que esta tribu era la que más personas en esclavitud. En 1809, tenían cerca de 600 africanos esclavizados, pero en 1860 el número había aumentado a 4000. Sarah Rector era hija de uno de estos esclavos y, como tal, no solo obtuvo la nacionalidad, junto a sus cinco hermanos. También recibió una porción de tierra de 64 hectáreas. Obviamente las tierras concedidas no eran buenas tierras agrícolas, tampoco estaban bien ubicadas…eran desechos que nadie quería.

La parcela asignada a Sarah Rector estaba ubicada en Glenpool, a 97 km de donde vivían ella y su familia. No había nada que les tentara a establecerse allí. La familia vivía de modo sencillo y, aunque no eran pobres, el impuesto a la propiedad que debían pagar cada año por las parcelas era de más de 30 dólares anuales por cada una (unos 750 euros actuales). Era una cifra considerable y el padre de Sarah solicitó al tribunal local un permiso para vender la tierra, pero la petición fue denegada debido a ciertas restricciones impuestas al terreno, por lo que se le exigió que continuara pagando los impuestos... afortunadamente para la familia de Sarah

Para ayudar a cubrir este gasto, en febrero de 1911, Joseph Rector, el padre de Sarah, alquiló la parcela de su hija a la compañía petrolera Standard Oil Company. Dos años después se realizó una exploración tentativa…y se produjo un chorro de petróleo que permitió extraer 2500 barriles de petróleo por día…  diez veces más de lo que produce actualmente todo España. A partir de ese momento Sarah comenzó a recibir unos ingresos diarios de 300 dólares (más de 7.000 euros actuales).

Obviamente esto no pasó desapercibido. La ley en aquellos tiempos señalaba que si el miembro de alguna de las tribus reconocidas por el gobierno o si un afroamericano que había obtenido la nacionalidad por vivir en territorio indio, contaba con una cantidad de dinero importante, se le daría un tutor blanco para “educarlos”. Las ganancias de Sarah, mientras tanto aumentaban y en octubre de 1913, recibió beneficios de 11.567 dólares, casi 300.000 euros actuales. La cantidad de dinero que acumulaba mes a mes llamaba la atención de mucha gente y comenzó a recibir solicitudes de préstamos, obsequios y propuestas de matrimonio, a pesar de que solo tenía 12 años. Pero lo más extraño fue que en 1913 y debido a la cantidad de dinero que tenía acumulada, los legisladores de Oklahoma solicitaron que se declarara a Sarah blanca, lo que le permitiría aprovechar los beneficios de su nueva posición y, por ejemplo, viajar en primera clase en los trenes sin quebrantar la ley.

Cuando cumplió los 18 años, Sarah ya había sobrepasado el millón de euros en beneficios, 25 millones de euros actuales, tenía accciones, negocios y había comprado más de 810 hectáreas de tierras muy valiosas. Se casó, tuvo tres hijos, se divorció y murió feliz. Y muy rica. Sarah Rector, la mujer que fue declarada blanca…por dinero.

 

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