Joy Division: así utilizaban los nazis a esclavas sexuales en la Segunda Guerra Mundial

Durante la Segunda Guerra Mundial, miles de mujeres fueron esclavizadas sexualmente

 

Siempre fueron las grandes olvidadas de las guerras. Tanto en las victorias como en las derrotas, los hombres tomaban el papel protagonista. El número de bajas y la destrucción ocasionada por la guerra silenciaba violencias específicas sufridas por la mitad de la humanidad. En todas las guerras de la historia, las violaciones y otras variantes de la violencia sexual han sido una constante y parte del botín de guerra de los vencedores y hasta hace unas pocas décadas, esta realidad pasaba inadvertida en los estudios históricos.

Se tiene constancia de que entre 300 y 400 mujeres fueron obligadas a prostituirse en diez campos de concentración Auschwitz, Dachau, Buchenwald y Sachsenhausen, aunque el número real debe ser muy superior. Este modelo fue una idea surgida del propio líder de las SS, Heinrich Himmler, que conformó un “sistema de incentivos” para aumentar la productividad entre los reclusos de estos centros. De esta forma, los presos optaban a conseguir una de estas “bonificaciones” con estas esclavas sexuales.

Mujeres en  Auschwitz
Mujeres en Auschwitz

Tema tabú durante muchas décadas

"Casi ningún otro tema de la historia de los campos de concentración ha sido, por un lado, tan callado y reprimido y, por otro lado, tan teñido de prejuicios y distorsiones como la prostitución forzada de las reclusas de los campos por hombres. prisioneros de los campos por las SS", comentó en 2007 en una entrevista a ‘Der SpiegelInsa Eschebach, directora del Museo Memorial de Ravensbrück con motivo de la inauguración de una exposición sobre el tema en Alemania.

El historiador Robert Sommer también publicó en 2009 una investigación ‘Das KZ-Bordell’ sobre los burdeles de los campos de concentración. La mayoría de estas mujeres eran alemanas y habían sido detenidas por ejercer la prostitución o por estar relacionadas con los conocidos como “enemigos del Reich” una amalgama que incluía desde los judíos a los disidentes políticos. El cinismo del régimen llegaba al punto de mostrarse contrario a la prostitución y detener a las mujeres que la practicaban al mismo tiempo que esclavizaba sexualmente a estas mujeres en los campos de concentración.

Además de la propia explotación sexual a la que fueron sometidas, estas mujeres también sufrieron abortos y como era muy frecuente en este tipo de víctimas, la mayoría de las afectadas decidieron no denunciar su situación y renunciar a la compensación estatal de la Alemania de postguerra.

Judíos y judías excluidos

Las inmensas instalaciones de los campos nazis representaron la mayor red de centros de exterminio ideados por el hombre, pero también una boyante industria de mano de obra esclava de la que se aprovechó el régimen y empresas privadas. En el sistema de incentivos que supuso la prostitución quedaron excluidos los judíos. Tanto las prostitutas forzadas como los beneficiarios de esta explotación eran personas no judías. La ideología racial alemana, convertida en ley a través de las Leyes de Núremerg de 1935, prohibía las relaciones entre los “arios” y los “ judíos”, pero en la práctica, los guardianes de los campo de concentración y exterminio también utilizaban su tiránica posición para satisfacer sus necesidades sexuales con las que consideraban seres infrahumanos.

Hay multitud de testimonios de que tanto las judías como las presas políticas fueron sometidas a continuas violaciones y abusos sexuales por parte de los guardias, que cínicamente consideraban en muchos casos a sus víctimas como sus “amantes”. Una reciente investigación de la historiadora y escritora Lucy Adlington sobre el campo de Auschwitz muestra varios testimonios de guardias, incluido el propio comandante Rudolf Höss, tenían “amantes” entre algunas de sus presas.

Como anécdota, el origen del nombre de la banda de punk británica de los años setenta Joy Division, está inspirado en la traducción inglesa de Freudenabteilung, literalmente divisiones o centros de alegría/gozo, que aparecen en la novela ‘Casa de muñecas’ de Yehiel De-Nur. La obra de ficción trata de un grupo de mujeres  judías  en  los  campos  de  concentración que fueron retenidas para el placer sexual de los soldados nazis.

No solo los nazis emplearon la explotación masiva de mujeres, también fueron muy conocidas las “mujeres de consuelo”, eufemismo con el que se conocen a las miles de mujeres asiáticas que fueron explotadas por el Imperio Japonés durante la Segunda Guerra Mundial. Mención aparte merecen las miles de violaciones perpetradas por todos los bandos en sus avances durante la contienda. A pesar de que esta tipología de violencia suele ser muy difícil de trazar y cuantificar, posiblemente, el Berlín de la primavera y verano de 1945 fue el momento y lugar en el que se produjeron un mayor número de violaciones. La conquista de la ciudad por parte de las tropas soviéticas, las ebrias celebraciones por el final de la guerra y el espíritu de venganza de los soldados de la URSS desembocaron en un desenfreno de violaciones masivas a niñas y mujeres de todas las edades.

Referencia:

Lucy Adlington, Las modistas de Auschwitz

Robert Sommer, Das KZ-Bordell

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