Jesse Owens, “la bala”

El 12 de septiembre de 1913 nació el atleta afroamericano Jesse Owens, que ganará cuatro medallas de oro en los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín.

Jesse Owens en una competición de 1933

Nacido en Alabama, aunque criado en Ohio, en su apogeo fue considerado como "el mejor y más reconocido atleta de la Historia".

Cuando fue adolescente, en el instituto al que acudía en Cleveland, comenzó su interés por las carreras de velocidad, apoyado por un entrenador que fue determinante en la instrucción según palabras del propio Jesse. Ya en la Universidad de Ohio era conocido como «La bala», y como parte de la institución logró ocho títulos durante las competiciones.

Sin embargo, pese a su éxito deportivo, debía alojarse fuera del campus universitario junto a otros atletas afroamericanos.

Cuando viajaba con el equipo tenía que hacer sus pedidos en restaurantes únicamente en el servicio de comida para llevar, y además asistir a comedores exclusivos para afroamericanos. Lo mismo ocurría con los hoteles.

Aunque hoy en día parezca increible, nunca recibió una beca por sus logros deportivos, por lo que continuó trabajando a jornada parcial para pagarse los estudios.

En 1936, su fama internacional era también reconocida por Adi Dassler quien le visitó en la villa Olímpica berlinesa. Dassler, futuro fundador de la compañía Adidas, le convenció de utilizar las zapatillas de la empresa Gebrüder Dassler Schuhfabrik, lo que se convirtió en el primer patrocinio para un atleta afroamericano.

Reacción del nazismo

El triunfo del deportista estadounidense dinamitará las intenciones del nazi Adolfo Hitler, de utilizar los Juegos como escaparate de la superioridad aria.

Berlín no había podido ser sede de los Juegos de la VI Olimpiada en 1916, a causa del estallido de la Primera Guerra Mundial.

El Tercer Reich tenía grandes esperanzas en sus deportistas, incluyendo a Long, medalla de bronce en el Campeonato Europeo de Atletismo celebrado en Turín dos años antes en salto de longitud, con 7,25 m.

Además de ser el segundo mejor del mundo en esta especialidad (sólo superado por Owens), era blanco, rubio, de ojos azules y alto. Es decir, era el ejemplo de atleta ario que habría de imponerse a razas catalogadas como inferiores por Hitler.

Adolf Hitler presentó la gran parafernalia del nazismo que tenía organizada para los Juegos en 1934. El británico lord Aberdan, durante la 32ª Sesión del COI en 1934, en Atenas, preguntó a los alemanes si los judíos podrían entrenarse normalmente, y la contestación germana de entonces fue: "Los deportistas que no sean arios tendrán todas las posibilidades de participar y no deben existir dudas con la disciplina y el espíritu deportivo del pueblo alemán".

Hitler no le resultó fácil afrontar el triunfo del afroamericano Jesse Owens, que en el quinto salto superó al alemán Lutz Long y ganó la longitud. Quizá por eso no se libró de luchar en la Segunda Guerra Mundial, como otros atletas, y murió en 1943.

Owens nunca perdió el contacto con la familia del atleta alemán.

Jesse fue la abrumadora estrella de los únicos Juegos que ganó Alemania a Estados Unidos.

Había ganado los 100 metros y sumaría dos oros más en los 200 y en el último relevo de los 4x100. 

El antílope de Alabama, educado en Ohio, no hizo sino confirmar su hazaña de un año antes, el 25 de agosto de 1935, cuando, tras igualar el récord mundial de las 100 yardas (91 metros), batió los de longitud (8,13 metros, duró 25 años), 220 vallas y 200 en poco más de una hora.

Etiquetas: Berlín, Hitler, deporte

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