James Naismith, el profesor que inventó el baloncesto

Lo ideó para poder hacer deporte en interior en invierno, y escribió las reglas el 15 de diciembre de 1891 en la Universidad de Springfield (Massachusetts).

James Naismith

Hoy es uno de los deportes estrella en muchos países del mundo, pero en sus orígenes el baloncesto tuvo un propósito mucho más modesto: permitir que los jóvenes universitarios de Springfield, Massachusetts (Estados Unidos), tuvieran una actividad recreativa a su alcance que sirviese de alternativa en invierno a los deportes universitarios de exterior por excelencia, el rugby y el fútbol americano. Su inventor fue el canadiense James Naismith (en la foto que ilustra este artículo, el último por la derecha en la tercera fila, junto al equipo de baloncesto de la Universidad de Kansas, en 1899). Naismith (1861-1938) fue profesor de educación física, entrenador y, además, capellán castrense. También se le atribuye el diseño del primer casco de fútbol americano, pero su fama se debe al baloncesto; no sólo lo ideó, sino que también puso por escrito por primera vez sus reglas, el 15 de diciembre de 1891. Asimismo, fundó el programa de baloncesto de la Universidad de Texas y de la de Kansas y, al final de su vida, pudo ver el baloncesto adoptado como un deporte oficial en los Juegos Olímpicos de Tailandia de 1936.

Nacido en Almonte (Canadá), Naismith estudió teología, pero su afición por los deportes le llevó pronto a convertirse en profesor de atletismo. En 1890 fue contratado por la YMCA (Asociación Cristiana de Jóvenes, movimiento social juvenil ecuménico de gran implantación en América) para dar clases de educación física en el centro universitario que dicha asociación tenía en Springfield. Allí Naismith decidió que su objetivo en la vida iba a consistir en procurar una mejor educación para los jóvenes, y pensó que su trabajo podría ser más efectivo y alcanzar a un mayor número de personas dedicándose a la educación deportiva que siendo pastor de una parroquia. Sus primeros logros se dieron en el terreno del fútbol americano. Nombrado entrenador del equipo de la Universidad, durante la temporada 1890-1891 creó el primer casco protector para la práctica de este deporte. Se trataba en realidad de una ancha tira de franela cosida y colocada alrededor de la cabeza de forma que cubriera bien las orejas. Para evitar que se cayera, iba sujeta con dos correas, una por debajo de la barbilla y otra por la parte superior de la cabeza. Aunque al principio este adminículo fue objeto de burla por parte de jugadores y espectadores, el gorro proporcionaba protección y, así, a Naismith se le atribuyó el mérito de haber creado el predecesor del casco de fútbol.

Pero esta invención pasaría a un segundo plano poco después gracias al baloncesto. La idea surgió por culpa de la meteorología: en primavera y verano, no había ningún problema en el noreste de EE UU para jugar al fútbol, al béisbol y al rugby o practicar atletismo, pero con la llegada del duro invierno los jóvenes atletas no tenían más opción que ejercitarse a cubierto y la gimnasia y la calistenia les resultaban aburridas y monótonas. Así las cosas, Naismith recibió el encargo del rector de inventar una actividad alternativa que pudiera practicarse bajo techo y en el reducido espacio del gimnasio; enseguida pensó en un juego de pelota, para motivar mejor a los alumnos, pero los deportes de pelota populares por entonces se caracterizaban por el uso de la fuerza o el contacto físico y eran inadecuados para practicarlos en interior. Basándose en un juego de su infancia, encargó cajas para utilizar como blanco al que lanzar la pelota, pero el bedel sólo pudo conseguirle unas cestas de melocotones, que mandó colgar en las barandillas de la galería superior que rodeaba el gimnasio: había nacido el baloncesto (basketball, el nombre que le puso Naismith). Como tenía 18 alumnos, decidió que los equipos estuviesen formados por nueve jugadores cada uno (luego el número se redujo a siete y, en 1896, al actual de cinco). Las cestas de melocotones darían paso a aros metálicos con una red sin agujeros, hasta evolucionar a la malla actual. Finalmente, el 15 de diciembre de 1891, James Naismith puso por escrito las 13 reglas originales del incipiente deporte.

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