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Isabel I de Castilla sí se cambiaba de ropa

Existe un mito muy extendido respecto a la reina castellana. La realidad es que no era ni sucia ni maloliente.

Hay muchos tópicos asociados a los regentes. En el caso de los Reyes Católicos, la “peor” parte se la llevaría Isabel I de Castilla o Isabel la Católica, de la que se aseguraba que era poco aseada y que nunca se cambiaba de ropa en honor a un juramento que jamás fue pronunciado: el que reza que no se lavaría ni cambiaría de camisa hasta que Granada fuese conquistada por los cristianos. Se trata de una leyenda que pasó a formar parte del ideario popular que, como decimos, no tiene ningún viso de realidad.

En muchas ocasiones, se ha señalado que la reina tenía costumbres higiénicas un tanto reprobables: que no se cambiaba de camisa o no se lavaba. Sin embargo, la documentación que se posee indica precisamente todo lo contrario. Tal y como reza en el libro de “Curiosidades de la historia de España para padres e hijos” de la editorial edaf, era una mujer que cuidaba su aspecto, como indican los cronistas de la época e incluso hay constancia de las múltiples advertencias que le hacía su confesor fray Hernando de Talavera respecto al excesivo gasto en trajes.

Así que podemos decir rotundamente que no, no es cierto ni que tuviese falta de higiene ni que no se mudara de ropa por un supuesto juramento para el que faltarían meses.


De hecho, más bien todo lo contrario. La soberana española mostró una preocupación importante por la limpieza, tanto la suya como la de los demás miembros de la familia real. Tanto es así, que se conservan registros del dinero que pagaba a las lavanderas y las visitas de médicos orientadas a vigilar el buen de estado de salud de la familia, incluyendo un dentista, un encargado de la salud dental de toda la familia real.


La reina tenía, además, buen gusto en perfumes, no solo en bellos ropajes. Existe incluso el llamado “baño de la reina” del balneario de Alhama de Granada, que actualmente se realiza en terma romana original, y que la propia Isabel I la Católica disfrutó en numerosas ocasiones.

 

Durante los años que los reyes católicos estuvieron en el poder, ambos se rodearon de una corte bastante peculiar que les ayudaba tanto en su vida privada como en su gobierno. Representantes como el Gran Tendilla, el Gran Capitán, su secretario Hernando de Zafra y clérigos como el cardenal Mendoza, fray Hernando de Talavera y el cardenal Cisneros, formaban parte de esta variada corte, pero también les acompañaron otras personalidades interesantes. Isabel, por ejemplo, gustó de rodearse de mujeres como Beatriz Galindo, la Latina; Beatriz de Bobadilla, amiga de la reina; la intelectual Luisa de Medrano; Teresa Enríquez, la Loca del Sacramento; y Santa Beatriz de Silva, fundadora de la primera orden dedicada a la Inmaculada Concepción.


El gremio de la corte no acabaría aquí. También habría presencia de judíos y judeoconversos o descendientes de los mismos, con nombres tan importantes como Abraham Senior, Fernando Coronel, tesorero y último rabino mayor de Castilla; y los secretarios de origen familiar judeoconverso Fernando del Pulgar, cronista, Lope de Conchillos y Miguel Pérez de Almazán.

 

Sarah Romero

Sarah Romero

Periodista especializada en ciencia y nuevas tecnologías. Soy redactora de contenidos web en la revista Muy Interesante y Muy Historia. Puedes contactar conmigo a través del correo ladymoon@gmail.com

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