Irma Grese, guardiana de Auschwitz

‘La bella bestia’ trabajó junto al doctor Josef Mengele y fue una de las más terribles guardianas del campo de Auschwitz

 

La bella bestia, el ángel de la muerte o la hiena de Auschwitz fueron algunos de los apodos con los que pasó a la historia Irma Grese, una de las guardianas más terribles de los campos de concentración y exterminio nazis y que con solo 22 años fue condenada a la horca por los británicos, acusada de haber cometido crímenes de guerra. Algunas de sus víctimas que testificaron en su contra la describieron como la peor mujer de las SS.

“Buscaba mujeres judías bien formadas y les hacía cortes en los senos con un látigo. Sus víctimas eran entonces llevadas a una médica presa que les practicaba una dolorosa operación mientras Irma Grese miraba, ruborizada, balanceándose rítmicamente y con la boca hecha agua”. Esta es la sádica descripción que Raul Hilberg, hace en su obra “La destrucción de los judíos europeos”. Rubia, ojos azules, de buen aspecto físico, fría en sus sentimientos, y como describe Hilberg, con instintos lascivos hacia la crueldad.

Antes de todo esto, Grese había trabajado en una lechería, en una granja, y en una clínica como enfermera, pero en ninguno de ellos permaneció mucho tiempo. Sería la maquinaria criminal del Tercer Reich la que le proporcionó la estabilidad que buscaba.

Irma Grese
Irma Grese

Grese cumplió 18 años en 1941, y entró como voluntaria en el campo de Ravensbrück, un campo en el que se formaban a las guardianas de los campos de concentración y exterminio nazis. Tras el periodo formativo, en marzo de 1943 fue destinada al campo Auschwitz y en otoño ya ostentaba el puesto de supervisora por el que hoy la seguimos recordando. Su labor consistía en controlar las presas y seleccionar a las que serían enviadas a la cámara de gas.

Con el avance soviético en el este en 1944, los alemanes llevaron a todos los prisioneros a campos del interior del Reich alemán. Grese realizó el mismo recorrido de algunas víctimas como Anna Frank, y otros miles de judíos supervivientes de campos como Auschwitz, que terminaron muriendo en centros alemanes como el de Bergen Belsen, por las infrahumanas condiciones del recinto. El 15 de abril de 1945, el campo fue liberado por tropas británicas que detuvieron a los guardianes y les obligaron a enterrar a las miles de personas que habían fallecido allí.

Vídeo del juicio de Grese 

Juicio contra los guardias

Unos meses más tarde comenzó el proceso contra estos guardias. Durante el juicio, Grese fue acusada por varias internas de un comportamiento brutal. Varias de ellas describieron cómo Irma daba palizas hasta dejar inconsciente a alguna de las presas.

Varias coincidieron también en que agredía a mujeres, las tiraba al suelo y las pateaba o les daba puñetazos hasta dejarlas inconscientes.

También se le acusó de hacer las selecciones mortales que conducían a las cámaras de gas. Ilona Stein, una de las testigos que participó en el juicio declaró: “Acompañaba al Doctor Mengele y hacía selecciones junto a él para enviar a mujeres a la cámara de gas. Algunas de las elegidas, a veces, se escapan de la fila y trataban de esconderse debajo de sus camas, Irma iba les golpeaba hasta que colapsaban y las arrastraba hasta la fila”

Además del control y selección para las muertes en las cámaras de gas, otras prisioneras le acusaron de asesinato: Dora Szafran señaló: “El médico de la prisión, hizo una selección para la cámara de gas, dos de las chicas seleccionadas saltaron por la ventana. Mientras yacían en el suelo, Grese se acercó a ellas y les disparó dos veces.

Mientras que Stein afirmó: “una mujer húngara que había sido seleccionada para ir a la cámara de gas, trató de escapar e intentó unirse con su hija que estaba en la fila de los no elegidos. Al ver esta escena, Grese ordenó a uno de los guardias de SS que disparara a la mujer, lo cual hizo”.

Por su parte, Grese reconoció haber acompañado a Mengele durante las selecciones para las cámaras de gas, aunque negó que escogiera a las condenadas a la muerte, o que hubiera disparado a alguien. También negó una de las acusaciones que más le persiguió, la de utilizar a un perro como arma contra los prisioneros. Lo que sin duda se convirtió en el recuerdo de muchas internas fue el temible látigo que blandía contra las reclusas, algo que ella misma reconoció. Condenada por haber cometido crímenes de guerra, Irma Grese fue ejecutada en la horca el 13 de diciembre de 1945.

Referencia:

Hilberg, Raul, La destrucción de los judíos europeos

Rees, Laurence, Auschwitz

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