Infancia de Hitler: padre autoritario y madre ultraprotectora Adolf

Hitler nació en 1889 en el Imperio Austrohúngaro

 

Adolf Hitler nació el 20 de abril de 1889 en Braunau am Inn en el Imperio Austrohúngaro. Fue el cuarto hijo de la pareja, pero cuando nació, sus tres hermanos habían fallecido, por lo que Adolf siempre fue el hermano mayor de Edmund, que también fallecería a los seis años y de Paula. En total, los Hitler tendrían 7 hijos de los que solo dos llegaron a edad adulta, Adolf y Paula.

Hitler mencionó en las primeras páginas del ‘Mein Kampf’ que haber nacido en la localidad de Braunau am Inn en la frontera entre Alemania y Austria había sido un acontecimiento providencial, y consideró la unión de los dos países como una de las misiones de su vida. Sin embargo, el futuro genocida poco recordaría de esta localidad, ya que en 1892, cuando Adolf todavía no tenía tres años, la familia se mudó a Pássau, en Baviera.

Su padre había sido ascendido a recaudador superior de aduanas, el máximo cargo para un funcionario sin una educación superior. Este cargo le otorgaba un buen sueldo que les permitía mantener una posición de clase media acomodada.

Pero esta tranquilidad económica de la que pudo disfrutar Adolf, no estaba acompañada de una estabilidad emocional. Su padre, Alois, tenía un muy mal carácter que en muchas ocasiones le provocaba ataques de ira que pagaba con su propia familia. El padre era muy estricto y duro con sus hijos, autoritario, dominante y sin sentido del humor.

En cambio, Klara, la madre, aportaba a sus hijos toda la dulzura y los cariños inexistentes en el padre. La madre era una feligresa devota, dedicada al cuidado de la casa y de sus hijos. Un ama de casa a la que tuvo que afectar sobremanera la pérdida de cuatro de sus seis hijos, lo que muy posiblemente le forjó el carácter tierno y afectuoso con sus dos hijos restantes.

Este amor y cuidados de la madre, también fueron correspondidos por el futuro dictador. De hecho, es una de las pocas trazas de humanidad que podemos observar en Hitler. Siempre llevó consigo una foto de la madre, incluso en sus últimos días en el búnker de Berlín, y el historiador Ian Kershaw explica en su biografía que es muy posible que fuera a la única persona a la que verdaderamente amó. En el Mein Kampf escribió: “Yo había honrado a mi padre, pero amado a mi madre”

En 1895, la familia se instaló en la aldea de Hafeld, donde el padre había comprado una granja, cerca de Lambach, a unos 45 kilómetros de Linz. Con seis años recién cumplidos, Adolf se incorpora a la escuela primaria casi al mismo tiempo que su padre se había jubilado.

Alois, el padre de Hitler, después de 40 años como funcionario para el estado austriaco, había apostado por esta aldea para dedicarse a su pasión por las abejas, pero a los dos años, la familia se mudó a una localidad mayor, al pueblo Lambach. Y al año siguiente, en 1898, Alois compró una casa con una pequeña parcela en Leonding, una aldea muy próxima a Linz, donde ya se asientan definitivamente y ciudad que Hitler siempre consideró como su ciudad natal. Años más tarde, al frente de Alemania, siempre pensó en ser enterrado en Linz y tenía planeados grandes proyectos constructivos en esta ciudad a la que quería convertir en la ciudad más bella del Danubio. Para él, Linz era la ciudad más “alemana” del Imperio austriaco y la veía como el contrapeso germánico de Viena, ciudad que detestó cuando la conoció.

Adolf Hitler, centro de la imagen en la fila superior, en el colegio en 1899
Adolf Hitler, centro de la imagen en la fila superior, en el colegio en 1899

Buenas notas y novelas de aventuras

El Adolf de 10 años, es un niño que saca buenas notas, pero que coge grandes rabietas cuando no consigue lo que quiere. Y es un crío que pasa la mayor parte del tiempo en la calle jugando a la guerra con otros niños en bosques cercanos. Además un entretenimiento que le marcó profundamente, las novelas del Oeste de Karl May, un escritor de historias de aventuras al estilo de Verne o Salgari. También sabemos que Hitler jugaba con sus amigos recreando la guerra Anglo-Boer, por su puesto, poniéndose del lado de los Boers, y que Hitler quedó entusiasmado con un libro ilustrado de la guerra francoprusiana.

Hitler se refirió años más tarde a esta primera infancia como una “época feliz” en la que “el trabajo escolar era ridículamente fácil y dejaba tanto tiempo libre que veía más el sol que mi habitación”.

Cruzando el nuevo siglo, Hitler de 11 años comienza en septiembre del año 1900, la educación secundaria. El padre había decidió inscribir a Hitler en una rama de la educación más centrada en estudios técnicos y científicos antes que las humanidades y las lenguas clásicas.

Cada día, Hitler debía caminar una hora de ida y otra de vuelta para llegar desde su localidad hasta Linz, donde estudiaba. La comodidad para sacar los estudios primarios, se le acabó en la secundaria. El primer año suspendió matemáticas e Historia Natural y repitió curso. El Hitler de la secundaria es un chico que no destaca, que tampoco hace muchos amigos, y que da señales de inmadurez.

En esta época, hay un gran conflicto de fondo con el padre por el futuro profesional. Alois, como muchos otros padres a lo largo de la Historia, estaba obsesionado con que Adolf siguiera sus pasos y se incorporara al cuerpo de funcionarios del Estado Austriaco. Sin embargo, desde muy joven, Adolf vio que ese no era su destino. “Yo bostezaba y me dolía el estómago ante la idea de sentarme en una oficina, privado de mi libertad; de dejar de ser el dueño de mi tiempo”, escribió en el Mein Kampf.

Final de los estudios

El 3 de enero de 1903, muere el padre, las notas seguían siendo malas, le cambiaron de centro educativo y en septiembre de 1905, con 16 años, termina la educación secundaria, y decide no seguir estudiando y vuelve a Linz a vivir con su madre, su tía Johanna y su hermana Paula. De esta época, Hitler recordaría como “los días más felices, que me parecían casi como un bello sueño”.

Durante estos años felices, Hitler vivía a cuerpo de rey, no trabajaba, ni estudiaba. Se acostaba tarde y dormía durante el día. Se pasaba el día pintando, leyendo, escribiendo poesía y le encantaba salir de noche al teatro y la ópera con un amigo.

1907, año horrible 

Pero 1907 supondría para Hitler un annus horribilis, y posiblemente un punto de inflexión en su vida. En enero, la madre fue operada de un cáncer de mama, y poco después un médico le comunicó a Adolf que tenía pocas posibilidades de sobrevivir.

En septiembre, Hitler realizó el examen de acceso a la Academia de Bellas Artes en Viena. Después de pasar una primera prueba, a principios de octubre, Hitler fue rechazado. El joven salió hundido de aquella entrevista, y no quiso comunicarle el rechazo a la familia o a su amigo. Además volvió a finales de octubre a Linz donde su madre estaba agonizando. Aquí todos los testimonios coinciden en que cuidó hasta el final de su madre y quedó terriblemente afectado cuando murió el 21 de diciembre de 1907.

Hitler vuelve a Viena y cumplirá 18 años en la capital austriaca, con dinero suficiente para vivir al menos durante un año sin trabajar, y todavía con la esperanza de acceder a la Academia de Bellas Artes de Viena.

BIBLIOGRAFÍA

Hitler. Ian Kershaw 

 

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