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Homosexualidad y persecución: el escándalo de Cleveland Street

En 1889, las autoridades londinenses descubrieron un prostíbulo masculino en Cleveland Street que implicaba a la aristocracia.

Cleveland Street
Imagen: Wikicommons

Charles Swinscow era un muchacho de 15 años que trabajaba como mensajero para el servicio postal británico. Se encargaba de repartir telegramas y esto le proporcionaba una gran libertad para moverse por las calles de Londres. Cuando un policía lo descubrió en posesión de una cantidad de dinero que resultaba excesiva, comenzaron las preguntas que llevarían a la confesión: Charles obtenía un sueldo extra prestando servicios sexuales en un prostíbulo masculino situado en la calle Cleveland.

La implicación de mensajeros de la compañía de telégrafos en redes de prostitución no era algo nuevo. Ya en 1877, la policía postal había descubierto que parte de sus empleados más jóvenes se dedicaban a prestar servicios sexuales de pago. La movilidad de la que disponían funcionaba como una tapadera perfecta para encubrir los actos que llevaban a cabo en los establecimientos privados.

El prostíbulo en el que Charles se dedicaba a la trata se emplazaba en el número de 19 de la calle Cleveland, en el West End, una zona conocida por su carácter bohemio. Su propietario se llamaba Charles Hammond. Además de los servicios de los mensajeros, el prostíbulo también contaba con prostitutos profesionales como John Saul, quien algunos años antes se había visto envuelto en otro caso similar, el escándalo de Dublin Castle. En este caso, se había acusado a miembros de la administración británica en Irlanda de haber utilizado el castillo en el que se emplazaban las oficinas para realizar orgías y encuentros homosexuales.

La confesión de Charles llevó al arresto de varios muchachos y prostitutos, como Henry Newlove, también él trabajador de la oficina de correos y responsable de haber captado a jóvenes compañeros de oficio para que se prostituyeran. Durante los interrogatorios, Newlove reveló el nombre de algunos de los clientes del prostíbulo. Entre ellos, se contaba el conde de Euston y el duque de Somerset y se sospecha que, entre los implicados y supuestos clientes del prostíbulo figuraba el príncipe Albert Victor, nieto de la reina Victoria y segundo en la línea de sucesión al trono de Inglaterra. Varios muchachos confesaron, de hecho, haber mantenido relaciones sexuales a cambio de dinero con clientes de la aristocracia. Hubo acusaciones contra el gobierno y las autoridades por intentar acallar una polémica en la que estaban implicados miembros de la nobleza y la familia real. El escándalo estaba servido.

Oscar Wilde
Imagen: Wikicommons

Los sucesos de Cleveland Street supusieron el primer gran caso mediático en torno a la homosexualidad y la prostitución. La prensa y, en especial, el periodista Ernest Parke, que acabaría condenado por libelo, centró su discurso en que las clases privilegiadas hubiesen utilizado su poder e influencia para corromper a jóvenes inocentes. La investigación interna, realizada por la policía postal bajo la dirección de Frederick Abberline, reveló una situación más compleja: Charles y otros compañeros habían sido descubiertos por Henry Newlove manteniendo relaciones sexuales en los baños del edificio. Newlove, simplemente, les propuso hacer lo mismo con hombres ricos a cambio de dinero.

La homosexualidad y la sodomía estaban perseguidas por la ley en Gran Bretaña. Castigadas con la pena de muerte hasta la promulgación de la ley de Crímenes contra la persona de 1861, siguieron considerándose ilegales y los homosexuales podían ser enjuiciados y condenados a prisión hasta bien entrado en el siglo XX. Solo con la aprobación de la ley de Crímenes sexuales de 1967 se despenalizó la homosexualidad en Gales e Inglaterra. En el momento en el que se produce el escándalo de Cleveland Street, por tanto, los homosexuales podían recibir penas de hasta dos años de prisión y estar obligados a realizar trabajos forzados. Algunos años después del escándalo de Cleveland Street, Oscar Wilde fue condenado, en 1895, a dos años de prisión con trabajos forzados por su relación con Alfred Douglas.

El caso de Cleveland Street se ha analizado históricamente como ejemplo de la existencia una cultura gay masculina en la época victoriana y de los mecanismos utilizados para operar en la clandestinidad. Bajo una apariencia moralmente intachable, la sociedad victoriana dio rienda suelta a sus apetitos a través de una diversidad de creaciones eróticas que incluían fotografías, novelas como Pecados de las ciudades de la llanura y Los cuentos del convento, y una densa red de prostíbulos tanto masculinos como femeninos.

Los sucesos de Cleveland Street, además, cuentan la historia de un creciente control público de áreas de la vida privada con el fin de mantener el orden y el bienestar social. Sin la intervención directa de la policía postal, sin sus unidades de investigación y su celo, el caso, probablemente, no se habría destapado.

Erica Couto

Erica Couto

Historiadora y aprendiz de batería. Literatura y cine de terror las 24 horas. Las ruinas me hacen feliz

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