Holocausto soviético: millones de muertos por hambre

Holodomor es como se conoce a la hambruna que sufrió la Ucrania soviética entre 1932 y 1933.

 

La Gran Depresión iniciada en 1929 se celebraba en Moscú. Con tanta miseria, la revolución socialista en Occidente estaría al caer. El problema es que las ciudades bajo el mando de Iósif Stalin tampoco es que estuvieran bailando de felicidad en la abundancia, sobre todo las de Ucrania. En localidades como Járkov, Kíev, Stalino (actual Donetsk) o Dnipró, cientos de miles de personas hacían cola a diario por una barra de pan.

Pero esta miseria tenía algo distinto y devastador. Era una pobreza campesina. Al contrario que en la mayoría de grandes crisis, cuando la huida al campo aseguraba al menos poder comer, en la Ucrania soviética de 1932 los campesinos morían de hambre en las ciudades. La mayoría dependían de cupones de racionamiento para obtener algo de alimento en las ciudades, pero muchos no llegaron siquiera a canjearlos.

En el libro “Tierras de sangre. Europa entre Hitler y Stalin”, del autor Timothy Snyder, se pueden leer algunas afirmaciones propias del cine más dramático:

“Una niña que iba y regresaba de la escuela cada día veía a los moribundos por la mañana y a los muertos por la tarde […] Las parejas que paseaban por los parques no podían dejar de advertir los carteles que prohibían cavar tumbas. Los médicos y enfermeras tenían prohibido tratar (o alimentar) a los hambrientos que llegaban a los hospitales”.

La Depresión en occidente estalló por el Crac del 29, pero ¿a qué se debía esta situación en Ucrania?

El plan de Stalin

Para Stalin el futuro era el comunismo. Ese futuro requería industria pesada, que a su vez necesitaba una agricultura colectivizada, para lo cual era necesario el control del campesinado, el grupo social mayoritario de la Unión Soviética. Parece lógico que los campesinos y propietarios de tierras se opusieran a que el gobierno utilizara a su antojo recursos de propiedad privada. Stalin estaba preparado para la negativa y a partir de 1929 desplegó todo su arsenal. Anunció que los kulaks (agricultores con tierras) serían “liquidados como clase”.

Cartel propagandístico soviético sobre la destrucción de los kulaks como clase. TriCollege Libraries.
Cartel propagandístico soviético sobre la destrucción de los kulaks como clase. TriCollege Libraries.

El gobierno soviético forzó la colectivización y se apoyó en cartelería y otras formas de propaganda para mostrar como una necesidad histórica disponer todos los recursos al servicio del estado. Los “ricos terratenientes” eran aplastados por tractores y aquellos que escondían grano o bebían de las ubres de una vaca, eran poco más que bestias.

Las muertes por inanición se descontrolaron, las enfermedades hicieron estragos y hay testimonios de canibalismo ante la desesperante falta de comida. En 1932, Stalin aprobó la ley de las espigas: legalizó incluso fusilar a quien robara cosechas. Brigadas desplegadas por el campo se encargaban de saquear las granjas y cerrar las fronteras para impedir que los campesinos pudieran huir en busca de comida. Hay quienes defienden que el cierre de fronteras fue una medida para impedir que se extendieran las enfermedades. Porque sí, otro de los elementos del análisis de este proceso histórico es el debate.

Genocidio sí. Genocidio no.

El resultado de la política de Stalin se saldó con alrededor de 4 millones de personas muertas. Conocido como Holodomor (“matar de hambre” en ucraniano), la hambruna que padeció la República Soviética de Ucrania entre 1932 y 1933 sigue siendo objeto de debate hoy en día.

¿Fueron muertes accidentales o intencionadas? La segunda opción tacharía el proceso de genocidio por parte de Iósif Stalin. Cualquiera de las dos posibilidades no deja de resultar una de las mayores tragedias de la historia.

El llamado Plan Quinquenal de Stalin concluyó en 1932, había impulsado el desarrollo industrial a costa de sumir al pueblo en la miseria. El ferrocarril se abría paso por los campos soviéticos, sí, pero a sus vías iban a morir campesinos mendigando comida. Cuando Stalin empezó a notar la falta de mano de obra campesina, detuvo las políticas que estaba empleando. El descenso demográfico tan acusado en Ucrania se intentó paliar repoblando las zonas más afectadas. Ciudadanos rusos fueron llevados a la región del Donbás (sí, desde entonces trae cola el asunto).

Seguimos teniendo demasiados silencios

El mundo occidental desconocía lo que estaba ocurriendo. Cuando los dirigentes viajaban a encuentros oficiales, se realizaban lavados de cara al escenario, ocultando la miseria y poniendo a la vista la abundancia. Fue Gareth Jones, un periodista galés, el primero en apartarse unos kilómetros de las vías y las estaciones ucranianas. Paseó por zonas donde la realidad no se había teatralizado y sus artículos sobre lo que vio en su viaje destaparon la hambruna soviética.

En cuanto al debate, según el Estatuto de Roma de 1998, un genocidio es llevar a cabo actos orientados a destruir total o parcialmente un grupo nacional, étnico, racial o religioso. En 2008, la Unión Europea reconoció el Holomodor como una “hambruna artificial”: ambigüedad política para salir del paso. Sin embargo, condenó los hechos como un “crimen atroz contra el pueblo ucraniano y contra la humanidad” y pidió a los países que surgieron tras la disolución de la Unión Soviética que abrieran sus archivos para “permitir un examen exhaustivo de los mismos, de manera que pueda salir a la luz el conjunto de las causas y las consecuencias y ser plenamente investigado”. Sin duda, es el mejor de los caminos para conocer en profundidad el Holomodor y eliminar de una vez los silencios históricos sobre el tema.

Referencias:

Appelbaum, A. 2019. Hambruna roja: la guerra de Stalin contra Ucrania. Debate.

El Orden Mundial. 2022. ¿Qué fue el Holodomor, la hambruna que mató a millones de ucranianos en la Unión Soviética? Elordenmundial.com.

Snyder, T. 2017. Tierras de sangre. Europa entre Hitler y Stalin. Galaxia de Gutenberg.

 

 

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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