¿Hitler era vegetariano?

La dieta del líder nazi ha generado debates (algunos estúpidos).

 

“Él cree que comer carne es perjudicial para la humanidad”.

Joseph Goebbels, ministro de Propaganda de Hitler, anotó esta afirmación en su diario acerca de los pensamientos del Führer. Sin embargo, el biógrafo inglés, Robert Payne, opinó que Hitler no era vegetariano, sino que este elemento responde a una invención propagandística de Goebbels para mostrar al líder nazi como una persona de moral y espíritu perfectos, que nunca consumía alcohol, no fumaba, ni flirteaba con mujeres. ¿Era Hitler vegetariano o no?

Las opiniones de algunos autores están divididas y el debate sigue en pie. Con todo, resulta estólido que muchos argumenten ideas a favor o en contra del vegetarianismo de Hitler únicamente por un interés actual incomprensible a ojos de un historiador. Los vegetarianos no quieren contar con Hitler entre las filas de su colectivo, y hay quien usa a Hitler, uno de los personajes más sanguinarios y crueles de la historia, para desacreditar a los vegetarianos por llevar a cabo la misma conducta que un ser tan despreciable. Como si lo que comas o dejes de comer pudiera definirte como persona. No nos interesa este debate lo más mínimo.

¿Qué dicen las fuentes? ¿Qué opinan los estudiosos? ¿Cuáles son los argumentos que defienden que Hitler era vegetariano y cuáles lo niegan?

La realidad es que, posiblemente, ambas posturas tengan razón. Es decir, Hitler fue vegetariano a partir de cierta edad, pero su dieta no tuvo relación alguna con valores sobre la protección de los animales o la lucha contra sus maltratos, sino que respondería a unos problemas de salud que le impidieron comer carne.

Argumentos a favor

La base más sólida la constituye un estudio científico de 2018. Un equipo de investigación, encabezado por Philippe Charlier, puedo asegurar que los dientes conservados en Moscú desde 1945 pertenecieron a la dentadura de Adolf Hitler.

El líder nazi sufrió un intento de atentado en 1944 del que salió con vida. Se realizó unos análisis médicos para comprobar que todo estaba en orden y esos documentos sanitarios, entre lo que hay radiografías, han permitido a Charlier y su equipo contrastar los dientes del dictador. Claro que, además de esta trascendental identificación, los dientes de Hitler proporcionaron más información:

“Los historiadores dicen que después de la I Guerra Mundial, intoxicado con gas mostaza,
los doctores le recomendaron que no comiese carne nunca más, y tenemos confirmación de eso,
porque en los cálculos dentales no encontramos nada muscular, cuando normalmente
en otros cadáveres hallamos estructuras de ese tipo”.

Así lo explicó Philippe Charlier, quien pudo comprobar que el Führer tenía pocas piezas dentales sanas, con prótesis metálicas que atestiguan dificultades para masticar y molestias generalizadas para comer. Analizaron las acumulaciones de calcio y fósforo que presentaban los dientes:

“Son calcificaciones por mala limpieza. No se pueden fabricar, son reales.
Vimos fragmentos de lo que comía y los fármacos
que tomaba para sus problemas gástricos”.

Estamos ante unas conclusiones que apoyan las afirmaciones de historiadores acerca del cambio de dieta de Hitler. A partir de la década de 1930, la salud del dictador alemán empeoró, con dolores de estómago crónicos y otros problemas intestinales que le llevaron a comer una dieta a base de vegetales, legumbres, mantequilla, huevo y leche. Una idea reforzada por los testimonios de la secretaria de Hitler, Traudl Junge; su dietista a partir de 1930, Constanze Manziarly; y la encargada de probar los alimentos para evitar que Hitler cayera envenenado, Margot Wölk.

Argumentos en contra

Ya hemos mencionado la posible invención propagandística para generar en Hitler una imagen ascética, de un líder que renunciaba a los placeres terrenales para entregarse por completo al gobierno de su nación. Una idea que el bando enemigo no dudó en utilizar para su propia campaña. Los soviéticos vieron en esta dieta un motivo más para desacreditar al chiflado y desequilibrado de Hitler, que se privaba de un manjar tan deseado y escaso en la época como la carne.

Además, Rynn Berry escribió acerca del tema asegurando que recopilaba declaraciones de Willy Kannenberg y otros cocineros de Hitler, quienes aseguraban que el Führer gozaba con albóndigas de hígado, salchichas, jamón y pajaritos rellenos asados. Claro que Berry es un vegano de los que parece no querer contar con Hitler entre los que deciden no comer productos animales para defender sus derechos. Al igual que Frederic Vinyes, médico vegetariano que duda de los valores proanimalistas de Hitler.


Conclusiones

Y no es para menos. A un carnicero despiadado como Hitler es difícil presuponerle algún tipo de afecto a los animales. Pero la respuesta la tenemos desde el inicio del artículo y nos la sirvió el propio Hitler en una carta enviada a su hermana:

“Estoy contento de poderte anunciar que ya me siento completamente bien.
No fue sino una ligera indisposición y estoy intentando
curarla con una dieta de frutas y verduras”.

Referencias:

Charlier, P. et al. The remains of Adolf Hitler: A biomedical analysis and definitive identification. European Journal of Internal Medicine 54. DOI: 10.1016/j.ejim.2018.05.014.

Colás, X. 2018. Hitler, el ‘carnicero’ vegetariano. Crónica. Elmundo.es

Vinyes, F. 2012. El cuento de que Hitler fue vegetariano. Medicina Naturista 6, 1, 17-18. ISSN: 1576-3080.

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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