Vídeo de la semana

Historia de la lobotomía

¿Cuándo se realizó la primera operación de lobotomía? ¿Cuándo fue descartada definitivamente para tratar a pacientes?

Aunque hoy nos parezca una práctica espeluznante, las lobotomías fueron un tratamiento muy habitual durante más de dos décadas para tratar enfermedades mentales como la depresión maníaca, la esquizofrenia o el trastorno bipolar. Los médicos incluso lo usaron para tratar dolores crónicos o severos y dolores de espalda. Esta operación implicaba dañar de forma permanente ciertas partes del cerebro. Los investigadores de la época estaban convencidos de que si dañabas las conexiones neurológicas que supuestamente funcionaban mal, podían corregirse los comportamientos erráticos de los pacientes.

La evidencia de que la manipulación quirúrgica del cerebro podría calmar a los pacientes surgió por primera vez a finales de la década de 1880, cuando el médico suizo Gottlieb Burkhardt, que supervisaba un manicomio, extirpó ciertas partes de la corteza cerebral en pacientes que sufrían alucinaciones auditivas y otros síntomas de enfermedad mental. Es considerado como el psiquiatra que realizó la primera operación psicoquirúrgica moderna.

 


Arrancan a mediados del siglo XX: predecesores de la lobotomía

Oficialmente, las primeras lobotomías fueron realizadas en 1935 por los neurólogos portugueses Antonio Egas Moniz y Almeida Lima. Originalmente, lo que hicieron estos doctores fue realizar agujeros en el cráneo e inyectar alcohol etílico puro en los hilos de conexión del cerebro, en la corteza prefrontal, para destruirlos. Sin embargo, este procedimiento acarreaba demasiadas dificultades, incluidas lesiones en otras partes del cerebro, por lo que los médicos decidieron utilizar una herramienta llamada leucotoma. Fue precisamente Egas Moniz quien hizo este primer procedimiento. Con esta herramienta, el médico empujaba con fuerza la parte posterior de la herramienta, que extendía un alambre o un lazo de metal en el interior y, al retirar el leucotoma, podían eliminar núcleos de materia blanca. En ese momento, esta primera operación se consideró un éxito, ya que parecía haber una reducción de los síntomas de paranoia severa y ansiedad que había sufrido el paciente antes de la cirugía. Por este trabajo, Moniz recibió el Premio Nobel de Medicina en 1949.

 

 

De hecho, en 1948, dos entusiastas de la lobotomía, William Beecher Scoville, profesor de neurocirugía en la Universidad de Yale y Walter Freeman, profesor de neurología de la Universidad George Washington, se enfrentaron en el quirófano del Institute of Living en Hartford, Connecticut a sendas lobotomías. Actuaron ante una audiencia de más de dos docenas de neurocirujanos, neurólogos y psiquiatras que siguieron atentamente sus intervenciones en directo. Cada uno había desarrollado una técnica diferente para mutilar el cerebro de los pacientes a los que operaba, y cada uno tenía su turno en el escenario.

Lo curioso es que a finales del siglo XX seguía empleándose. Un artículo de la revista Wired afirma que las lobotomías se realizaron "hasta bien entrada la década de 1980" en los "Estados Unidos, Gran Bretaña, Escandinavia y varios países de Europa occidental".

Los riesgos se ignoraron en gran medida debido a la promesa de curas milagrosas y la atención aduladora que produjo el procedimiento que se puso tan de moda.

 


¿Cuándo se prohibió?

Fue en 1950 cuando surgió el primer país del mundo que prohibió por primera vez la práctica de la lobotomía, pero siguió empleándose en el resto. Fue eliminada gradualmente en la década de 1970 pero, para entonces, las cifras sugieren que se habían realizado alrededor de 75.000 lobotomías en todo el mundo (aunque es más que probable que el número real fuese más alto). Gracias a que los fármacos antipsicóticos se volvieron ampliamente disponibles (como la clorpromazina) y que tenían el mismo efecto que la psicocirugía, las lobotomías quedaron rápidamente obsoletas por la química.


En la actualidad, la extirpación de áreas específicas del cerebro se reserva para el tratamiento de pacientes en los que han fallado todos los demás tratamientos.

Sarah Romero

Sarah Romero

Periodista especializada en ciencia y nuevas tecnologías. Soy redactora de contenidos web en la revista Muy Interesante y Muy Historia. Puedes contactar conmigo a través del correo ladymoon@gmail.com

Continúa leyendo