¿Fue Charles Darwin un racista?

El genial Charles Darwin tuvo un lado oscuro: sus ideas sobre la superioridad racial del hombre blanco anglosajón.

Su gran obra El origen de las especies (1859) es uno de los libros más Influyentes de los últimos 200 años. Cada 12 de febrero se celebra el Día de Darwin, conmemorando el nacimiento del investigador y padre, junto con Alfred Russel Wallace, de la teoría de la evolución por selección natural.

Pero, a pesar de la merecida fama del científico, existen aspectos sobre su obra y sus ideas que han despertado polémicas. El racismo de Darwin es una de ellas.

Las reflexiones de Darwin sobre el progreso racial de la humanidad arrancan, como tantas otras de sus aventuras intelectuales, con la expedición del famoso velero HMS Beagle. El joven Charles, un veinteañero repleto de curiosidad, se encontró con los pueblos yagán del archipiélago Tierra del Fuego, en territorio de Chile y Argentina. 

 

Charles Darwin
Charles Darwin

Las condiciones de vida de los aborígenes le provocaron un gran impacto. A sus ojos eran claramente una raza distinta, al tiempo que una fuente valiosa de conocimientos científicos. Con estas palabras describió a los yaganes:

Los fueguinos están en un estado de barbarie más miserable de lo que hubiera esperado jamás haber visto a un ser humano. (...) No creo que ningún espectáculo pueda ser más interesante que la primera visión del Hombre en su estado salvaje primitivo.

Carta de Darwin a J.S. Henslow, 11 de abril de 1833.

30 años más tarde, después de haber publicado su obra capital, Darwin creía sin dudarlo en la existencia de razas humanas superiores e inferiores. Pensaba que las razas superiores reemplazarían y eliminarían a las razas inferiores, al igual que las distintas razas de animales competían por la supervivencia

No solo eso, sino que apostó por la superioridad de una de esas humanas razas que describió, la suya:

En 500 años la raza anglosajona se habrá extendido y exterminado naciones enteras; y en consecuencia, la raza humana, vista como una unidad, habrá subido de rango.  

Carta de Darwin a Charles Kingsley, 6 de febrero de 1862.

Primera edición de 'El origen de las especies' (1859)
Primera edición de 'El origen de las especies' (1859)

Visto así es fácil reconocer cómo Darwin participó del consenso científico decimonónico que establecía la superioridad natural del hombre caucásico. La anatomía comparada y las diferencias antropométricas entre distintas poblaciones humanas, hicieron creer a los naturalistas del siglo XIX que estaban ante razas e incluso especies distintas

Sin embargo, tachar de racista a Darwin, sin matices y sin considerar la época que vivió, no parece un proceder muy escrupuloso. Vivimos tiempos en los que la cultura de la cancelación campa a sus anchas. Y si bien en cierto que sí, tanto Darwin como el resto de científicos por aquellos entonces, defendían creencias que hoy son insostenibles, comprender su contexto nos ayudará a formarnos un juicio más cabal.

 

Hijo de su tiempo, pero no tanto 

Pocas veces las cosas son blancas o negras. Frente a esa visión oscura de un Darwin racista y etnocentrista, es de justicia reconocer que no participó de algunas ideas nefastas y bien asentadas en su momento entre las clases burguesas. 

El ejemplo perfecto es que se opuso a la esclavitud. Su experiencia visitando las colonias esclavistas de Brasil le produjo verdadero rechazo.   

Además, Darwin defendió una visión monogenista del ser humano. Consideraba que las distintas razas humanas conformaban una misma especie, al contrario que los poligenistas, que defendían que los humanos de razas inferiores y superiores pertenecían a especies diferentes.

El poligenismo era una buena excusa para alimentar la justificación moral de la esclavitud, cosa que Darwin nunca aceptó

Boceto de Charles Darwin de un árbol de la vida evolutivo (alrededor de 1837), tomado de su primer cuaderno sobre la transmutación de las especies
Boceto de Charles Darwin de un árbol de la vida evolutivo (alrededor de 1837), tomado de su primer cuaderno sobre la transmutación de las especies

 

Racismo y eugenesia, una mala combinación 

Otros autores llevaron el concepto de superioridad racial hasta extremos muy peligrosos, haciendo una interpretación desafortunada de las teorías de la evolución. El antropólogo y matemático Francis Galton que, por cierto, era primo de Darwin, acuñó el término “eugenesia” en 1883. 

Se trataba de un conjunto de prácticas y políticas sanitarias que conducirían, mediante selección artificial, a una mejora de la raza humana. Para Galton la humanidad estaba degenerando a causa de lo rápido que, según él, se reproducían las razas inferiores. Era necesario tomar medidas. 

Muy pronto varios naturalistas contemporáneos utilizaron las teorías de la evolución de Darwin y las ideas eugenésicas de Galton para defender causas supremacistas.

Es el caso del importante biólogo alemán Ernst Haeckel, autor de un célebre tratado naturalista, Historia de la creación de los seres orgánicos según las leyes naturales (1868). Para el científico alemán la pena de muerte era necesaria para impedir que los desperdicios degenerados de la humanidad se transmitieran. 

Aborígenes del pueblo Yamana, Cabo de Hornos
Aborígenes del pueblo Yamana, Cabo de Hornos

Darwin no estuvo de acuerdo con tales tesis y, aunque dio por buenas las teorías de su primo Galton, no vio con buenos ojos aplicarlas: 

Despreciar intencionadamente a los débiles y desamparados, acaso pudiera resultar un bien contingente, pero los daños que resultarían son más ciertos y muy considerables. Debemos, pues, sobrellevar sin duda alguna los males que a la sociedad resulten de que los débiles vivan y propaguen su raza.

Charles Darwin, El origen del hombre (1871) 

Por si fuera poco Haeckel manifestó, en 1908, la superioridad de la raza germánica sobre el resto del mundo. Es imposible no pensar en cómo terminaron esta clase de ideas unas décadas más tarde.

 

El concepto de raza humana

Hoy en día sabemos que el concepto de raza humana no tiene sentido científico. Si determinadas poblaciones humanas se imponían a otras era por su superioridad tecnológica e industrial y no por sus supuestos rasgos biológicos inferiores. 

Pero esto no era tan obvio en la época en la que el Beagle surcó los mares. Ni siquiera un científico como Darwin, con una genial capacidad de observación y estando comprometido contra el esclavismo, pudo librarse de los prejuicios de su época y su clase social.

 

Referencias:

Adrian Desmond et al. (2009) 'La causa sagrada de Darwin'. Londres: Allen Lane.

Darwin C. (1859) 'On the Origin of Species by Means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life'. London, UK: Murray.

Darwin C. (1871) 'The Descent of Man and Selection in Relation to Sex'. London, UK: Murray.

John van Wyhe, ed. (2002) 'The Complete Work of Charles Darwin Online' (http://darwin-online.org.uk/).

Sánchez Arteaga, J. M. (2007) 'La racionalidad delirante: el racismo científico en la segunda mitad del siglo XIX. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría', 27(2), 111-126.

Luis Cortés Briñol

Luis Cortés Briñol

Formado en filosofía y antropología, con un barniz en biología, neuropsicología y bioestadística. Soy escritor, guionista y documentalista. Intento introducir la filosofía allá donde voy, aunque no hace falta (pues está en todas partes). Vivo en una biblioteca.

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