Franceska Mann: la bailarina que mató a un nazi en Auschwitz

A sus 26 años, esta judía se negó a aceptar su muerte sin oponer resistencia. Justo antes de ser gaseada se las ingenió para acabar con un oficial alemán, lo que inició una revuelta en el campo de concentración.

 

Una joven bailarina de 26 años está a punto de ser asesinada en una cámara de gas. Había llegado a esta situación engañada, pero no tardó en descubrir las intenciones de los soldados nazis que acaban de pedirle que se desnude. A su alrededor ve caras de resignación, pero en su interior le quema el inevitable instinto de supervivencia. Comienza a interpretar el show de su vida con la convicción de que no fuera el último. Se desnudaría, sí, pero sin dejar de contonear su cuerpo en una especie de danza hipnótica para los nazis que no le quitan ojo de encima. En apenas unos movimientos, logra acercarse lo suficiente a uno de los soldados. Cuando más embelesado está el asqueroso alemán, la joven logra echar mano de la pistola del vigilante. Tres disparos retumban en el interior de la estancia donde habían entrado un grupo de mujeres. Fuera, todo el mundo ha vuelto su mirada hacia el lugar donde se escuchan gritos femeninos con la rabia y el miedo propios de plantarle cara a tu asesino.

Del escenario a una cámara de gas

Franceska Mann, también conocida como Franciszka Mannówna, nació en 1917 en un pueblo de Polonia. Acudía a la escuela de baile de Irena Prusicka para formarse en el arte de la danza. Aquellos que la vieron actuar reconocieron un talento que auguraba un gran futuro para Franceska. Cuando la Segunda Guerra Mundial irrumpió en la vida de la joven bailarina, Franceska trabajaba en el club nocturno Melody Palace de Varsovia. Franceska, además de polaca, era judía.

Los judíos se refieren al Holocausto como Shoá. La palabra shoá significa “catástrofe” en hebreo. Un término insuficiente para describir el exterminio que acabó con una cifra que algunos investigadores elevan hasta los 11 millones de personas entre judíos, homosexuales, gitanos y otros colectivos considerados inferiores por los alemanes afines al régimen implantado por Hitler. De la cifra dramática, se estima que un millón fueron asesinados en el campo de exterminio nazi ubicado en Auschwitz. La mayoría de los apresados en este lugar fueron gaseados nada más llegar.

Franceska Mann recaló como prisionera en el gueto de Varsovia. En el verano de 1943 fue arrestada y, junto a otros 1700 judíos, la subieron a un tren bajo el pretexto de que iban a servir de intercambio por prisioneros de guerra alemanes.

Tren destino a Auschwitz

Pero todo era una treta montada por los alemanes, bien para jugar con los sentimientos de aquellas personas ya condenadas, bien para evitar tumultos y facilitar el trabajo de trasladar una masa de población nada desdeñable.

El tren en el que viajaba Franceska Mann se detuvo en Auschwitz. Los soldados alemanes la llevaron junto a un grupo de mujeres hasta una habitación anexa a una cámara de gas. Les dijeron a todas que se desnudaran porque antes de cruzar la frontera hacia Suiza debían ser desinfectadas y desparasitadas. Fue entonces cuando la joven bailarina se percató del engaño y del peligro que corría su vida.

Revuelta en el campo de exterminio

Las versiones difieren en los detalles acerca de lo acontecido, pero se pueden resumir de la siguiente manera. Franceska Mann se negó en un primer momento a quitarse la ropa. Viendo que no tenía manera de huir, decidió tirar de astucia y plantarle cara a los vigilantes.

Fue entonces cuando sacó a relucir sus dotes como bailarina para seducir a los vigilantes nazis y que estos bajaran la guardia. Logró acercarse a ellos lo suficiente como para arrebatarle la pistola a uno. Franceska Mann disparó dos veces contra la barriga del oficial nazi Josef Schillinger y alcanzó en la pierna con otro tiro al sargento Wilhelm Emmerich.

El arrojo demostrado por la joven bailarina contagió al resto de mujeres, que iniciaron una revuelta en el campo de concentración atacando a los alemanes que salían a su paso. Rudolf Höss estaba al mando de Auschwitz y tuvo que pedir refuerzos que se emplearan a fondo para sofocar el levantamiento. La que no murió alcanzada por la artillería acabó igualmente en la cámara de gas que aguardaba a los pasajeros recién llegados aquel día. El 23 de octubre de 1943, Franceska Mann pasó a contar como una víctima más al Holocausto nazi, pero su acto de valentía y desesperación por negarse a morir sin luchar despertó un sentimiento entre los apresados: aquel día muchos vieron que los nazis no eran invencibles.

Josef Schillinger murió tras los disparos recibidos por su propia pistola a manos de Franceska Mann.

Franceska Mann, vestida de bailarina
Franceska Mann

¿Realidad o leyenda?

Es difícil atestiguar detalles tan concretos sobre los sucesos ocurridos en campos de concentración, lugares y actos que los nazis procuraron mantener siempre en secreto. Además, es fácil pensar que en situaciones tan dramáticas el intercambio oral de apresados pudiera dar lugar a historias legendarias de judíos plantando cara a los nazis.

Para el caso de Franceska Mann no tenemos fuentes fiables, pero contamos con el testimonio de supervivientes de Auschwitz. Filip Müller, Jerzy Tabeau o Wieslaw Kierlar se refirieron a un altercado que acabó con un oficial nazi asesinado a manos de algún preso. Leon Henry Schwarzbaum cuenta en una entrevista que se puede ver en YouTube (a partir del minuto 25) cómo una joven arrebató la pistola de un soldado y asesinó a Schilling. A estas declaraciones se suma las del propio Rudolf Höss que, cuando fue capturado por los ingleses, manifestó que tuvo que hacer frente a una revuelta de mujeres en Auschwitz.

No hay más detalles que puedan confirmar de manera exhaustiva que el suceso fuese llevado a cabo por una joven bailarina polaca de nombre Franceska Mann. Nos tendremos que conformar, por ahora, con los testimonios transmitidos de manera oral acerca de lo ocurrido. Es posible que la realidad se haya adornado con detalles ficticios que terminen por dar un cariz legendario al suceso. En cualquiera de los casos, no resulta descabellado que esta y otras historias espectaculares se dieran en situaciones tan extremas como las vividas en los campos de exterminio nazis, donde la realidad siempre supera a la ficción.

Referencias:

Cunning, D. 2018. La bailarina que disparó a los nazis antes de entrar a la cámara de gas. vice.com

Tostado, F. J. 2021. Franceska Mann, una víctima más del Holocausto. franciscojaviertostado.com.

Southerm, C. 2014. The Vixen Who Shot A Nazi: The story of Franceska Mann, who shot SS Guard Josef Schillinger, in Auschwitz-Birkenau. Autopublicación.

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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