Estos son los textos que inspiraron El Silmarillion de J. R. R. Tolkien

Poemas medievales, leyendas tradicionales e inscripciones latinas inspiraron a Tolkien en la construcción de su legendarium.

El Silmarillion de J. R. R. Tolkien se publicó de forma póstuma en 1977, tres años después de la muerte del autor. Se encargó de la edición Christopher Tolkien, hijo del escritor y máximo responsable de haber sacado a la luz parte de la obra inédita del autor británico. El Silmarillion constituye, quizás, la obra más ambiciosa de la producción tolkiniana. Tolkien trabajó en ella durante toda su vida, no con la intención de publicarla, sino de recrearse en la mitología o legendarium, como él mismo la denominó, de su mundo literario. Quizás sea esta la razón por la que existen varias versiones manuscritas de la obra.

De una cierta densidad narrativa, El Silmarillion es un relato cosmogónico que consigue dar un contexto complejo al universo en el que suceden los eventos de las dos obras de Tolkien más famosas, El hobbit y El señor de los anillos. En su conjunto de relatos mitológicos se narra el surgimiento de la tierra de Arda, donde se sitúa la Tierra Media, de las distintas razas y criaturas, y de los poderes que las gobiernan. En la formación y evolución de ese mundo fantástico, Tolkien imaginó distintas eras y fases que conformaban una cronología compleja en cuyo lento discurrir se alzan poderes y se hunden reinos.

Manuscrito anglosajón
Imagen: Wikicommons

En El Silmarillion, J.R.R. Tolkien volcó todos sus intereses académicos en las lenguas medievales y su conocimiento minucioso las tradiciones literarias anglosajonas, germánicas y nórdicas. Su vena académica y docta se percibe en esta obra en todo su esplendor. Tolkien se dejó influenciar por la lectura de los textos originales, que utilizó de manera libre, pero con gran cuidado de respetar las peculiaridades de las fuentes medievales. El Kalevala, una antología de composiciones poéticas tradicionales finlandesas que Elias Lönnrot recopiló y publicó por primera vez en 1835, influyó de manera determinante en el tono épico de El Silmarillion y en algunos aspectos cosmogónicos significativos, como el poder creador atribuido a la música.

Muchas de las criaturas de la Tierra Media, como los elfos, los ogros los ents o los dragones, derivan de obras medievales de contenido fantástico como Beowulf, uno de los poemas que más influyó a Tolkien en su concepción fantástica y folclórica de la literatura, y del que se ocupó en algunos de sus trabajos académico. Se ha relacionado el personaje de Gollum con Grendel, el monstruo que Beowulf vence: ambas criaturas, por ejemplo, son solitarias y habitan zonas pantanosas.

En el ciclo islandés Völsunga saga se menciona un anillo, el Andvaranaut, que tiene relación con el Anillo Único. No parece ser la única fuente de inspiración del autor británico para crear los Anillos de Poder cuya creación se describe en El Silmarillion. Tolkien trabajó como epigrafista en algunas excavaciones arqueológicas realizadas en territorio británico. En una inscripción latina encontrada en 1928 durante una campaña en Lydney Park, Tolkien encontró una curiosa dedicatoria. Cierto Silvianus, que había perdido un anillo —quizás robado por un tal Senicianus, según se indica en la inscripción votiva—, invocaba al dios Nodens para que le ayudase a recuperar la joya perdida. En concreto, Silvianus solicitaba a la divinidad que el ladrón no tuviese paz hasta devolver el anillo robado. ¿Sirvió este hecho de fuente de inspiración para concebir el Anillo Único?

Culhwch Olwen
Imagen: Wikicommons

Otros textos en inglés antiguo y medio le sugirieron vocablos y nombres propios. El poema «Cristo», del escritor medieval Cynewulf, inspiró el personaje de Eärrndil, cuyas vicisitudes se describen en El Silmarillion. El nombre Eärendil deriva del término anglosajón earendel, que significa «aurora» o «lucero de la mañana». El Mabinogion, una colección medieval de composiciones en lengua medio galesa ligadas a los ciclos artúricos, recoge versiones antiguas de las andanzas de rey y su corte. En su biblioteca personal, Tolkien contaba con al menos cuatro ediciones distintas de esta obra. Episodios de El Silmarillion, como la cacería del lobo Carcharoth a manos del rey Thingol, remiten a la persecución que Arturo y los suyos hacen del jabalí mágico en el Mabinogion.

La importancia que los árboles despliegan en la obra de Tolkien remite no solo al folclore británico, sino también a la Edda poética y la Edda prosaica. En ambos ejemplos textuales, se menciona el árbol Ygdrassil de la mitología nórdica que sostiene y en torno al que se articula, como una columna vertebral, todo lo creado. Por otra parte, J. R. R. Tolkien fue católico practicante. Resulta inevitable, por tanto, asociar El Silmarillion con la Biblia, el libro de libros que narra la génesis del universo, la creación del ser humano y su caída. Sin embargo, la obra de Tolkien se resiste al encasillamiento, no es programática ni responde a una agenda ideológica, sino que funciona como un homenaje perpetuo al poder de las palabras y, sobre todo, a la literatura que el autor amó durante su vida.

Referencias

Fimi, D. 2007.  Tolkien's “Celtic' type of legends”: Merging Traditions January. Tolkien Studies 4(1):51-71. DOI:10.1353/tks.2007.0015

Shippey, T. 1982. The Road to Middle Earth. How J.R.R. Tolkien Created a New Mythology. Crows Nest: Allen & Unwin.

Erica Couto

Erica Couto

Historiadora y aprendiz de batería. Literatura y cine de terror las 24 horas. Las ruinas me hacen feliz

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