Este soldado regresó de la Primera Guerra Mundial y estuvo 40 años sin dormir

Paul Kern recibió un disparo en la cabeza. Sobrevivió a los daños, pero perdió la capacidad de dormir.

Si ha habido conflictos de la historia bien estudiados, sin duda, esos son las guerras mundiales que sacudieron al mundo durante el siglo XX. Ríos de tinta siguen corriendo mes a mes con nuevas publicaciones acerca de lo acontecido en las mayores guerras que haya vivido la humanidad. Y, aun así, todavía tenemos muchos misterios y secretos por resolver. A la complejidad que conlleva investigar un proceso histórico a escala mundial, se le une la facilidad con que estas guerras generan mitos y leyendas que, ya sea por intereses políticos o por tratarse de historias llamativas para el gran público, han sobrevivido al paso de los años y, en muchas ocasiones, cuesta discernir cuándo estamos hablando de un mito y cuándo de una realidad. Este es el caso de Paul Kern, el hombre que perdió la capacidad de dormir. 

Consecuencias psicológicas tras la guerra

Las guerras mundiales llevaron al ser humano a límites desconocidos hasta la fecha. Los soldados que participaron en estos conflictos y tuvieron la suerte de sobrevivir, mostraron enfermedades y síntomas tan viejos como desconocidas. Los científicos empezaron a catalogar trastornos postraumáticos que sorprendían y, cómo negarlo, también asustaban a los que presenciaban ciertas manifestaciones.

Algunos soldados perdían el habla, tenían espasmos continuos, mareos que le hacían perder el equilibrio e incluso se les hacía imposible mantenerse en pie, sufrían crisis nerviosas o perdían cualquier atisbo de un semblante tranquilo con miradas perdidas que parecían contemplar el vacío. Todos estos síntomas fueron más o menos recurrentes, pero los daños que sufrió Paul Kern son tan excepcionales que cuesta tomarlos por cierto. 

Neurosis de guerra

El soldado agachado de la izquierda parece que presenta la llamada mirada de los mil metros, un síntoma de la neurosis de guerra | Wikimedia.

El soldado que no podía dormir

Paul Kern nació Budapest. Allí trabajó como funcionario en la Cooperativa de Sastres. Posiblemente no estaríamos escribiendo sobre él si no fuera por el cambio tan radical que dio su apacible vida, como la de tantas personas que vivían en la Europa del momento. En 1914 estalló la Primera Guerra Mundial y Paul Kern se alistó como voluntario para combatir en las filas del imperio austrohúngaro. Parece que tenía dotes de liderazgo y recibió algunas condecoraciones por sus méritos.

El 25 de junio de 1915, Paul Kern formaba parte de un operativo que intentaba hacerse con un enclave controlado por los rusos. Durante la intervención, Kern recibió un disparo en la cabeza que lo dejó inconsciente. Fue trasladado al hospital de Lemberg, en la actual Ucrania y allí los médicos pensaron que no sobreviviría y, en caso de hacerlo, quedaría en estado drásticamente impedido. 

La herida era grave. La bala le había entrado por la sien derecha y se había quedado incrustada en el lóbulo frontal derecho. Lograron extraerle el proyectil, pero eran pocas las esperanzas de que recuperara el conocimiento. Sin embargo, tras unos días en coma, el soldado despertó. Los médicos se mostraron fascinados, pero todavía generó más sorpresa el estado en que se encontraba el paciente. Por los daños cerebrales, Paul Kern podía haber perdido toda movilidad corporal y las capacidades relacionadas con la personalidad y la conducta como la toma de decisiones, la memoria o el control de sus emociones. Parecía un milagro que aquel hombre fuera a sobrevivir sin secuelas a un balazo en la cabeza. 

En unos días descubrieron el colmo de las rarezas mostradas por el paciente. Paul Kern había perdido la capacidad de dormir. Todos conocemos la importancia del sueño en el ser humano, al que la falta extrema de descanso puede ocasionarle incluso la muerte. Una vez confirmada la imposibilidad de dormir de Kern, los médicos pensaron que fallecería en unos días. Nada de eso, Paul se mostraba tan sano en apariencia que no tuvieron más remedio que darle el alta y mandarlo a casa para estupefacción de todos los presentes.

Paul Kern

Paul Kern en 1930 | Wikimedia.

Una historia increíble (literalmente)

Regresó a Budapest donde pudo continuar con una vida todo lo normal que pudiera ser para alguien que no podía dormir. Como es lógico, su caso generó (y genera) mucho escepticismo. Se cuenta que Paul Kern pasó por varias consultas médicas y ningún especialista podía creer lo que contaba. No solo no podía dormir, sino que no sentía la necesidad de ello. Además, desarrolló sensibilidad a la luz y a los ruidos muy fuertes, así como una tolerancia inaudita al alcohol. Paul aseguraba que era imposible que se emborrachara por mucho que bebiera. Solo dedicaba unas horas al día a cerrar los ojos para que no le doliera la cabeza.

Todo apuntaba a que su forma de vida le llevaría a una muerte prematura, pero vivió hasta el 6 de marzo de 1943, cuando rozaba los 60 años, de los que pasó los últimos 40 sin dormir. La historia de este soldado de la Primera Guerra Mundial está en duda por todos los médicos y cualquier persona sensata, claro. Por lo pronto no estamos en disposición de asegurar o desmentir una información como tantas otras que se han hecho populares tras las grandes guerras mundiales. De ser cierto, el caso de Paul Kern sería algo único. 

Referencias: 

Nuño, A. 2022. Los trastornos que desarrollaron los soldados que volvieron de la Gran Guerra. elconfidencial.com.

Prado, F. 2022. Paul Kern, el hombre que no durmió durante 40 años. eldebate.com.

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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