Este fue el Indiana Jones real

Sylvanus G. Morley fue un arqueólogo y espía de los Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial.

 

El cine tiene protagonistas arqueólogos muy famosos como Lara Croft, Indiana Jones o su parodia en animación, Tadeo Jones. Más que personajes de ciencias, son aventureros y sus historias acostumbran a tergiversar la imagen que el gran público tiene acerca de una disciplina como la arqueología. El sombrero y la cantimplora del doctor Jones vale, pero hasta ahora no se ha visto a nadie en un yacimiento arqueológico con un látigo. Por ello siempre se ha tomado como un personaje ficticio. Pero, una vez más, la realidad puede superar a la ficción y el personaje de George Lucas fue inspirado por un arqueólogo y espía real: Sylvanus Griswold Morley.

De arqueólogo...

Nació el 7 de junio de 1883 en Chester, Pensilvania, en la costa atlántica de los Estados Unidos. Desde muy joven se sintió atraído por el antiguo Egipto, que a finales del siglo XIX se veía (aún más que hoy) como una cultura exótica. Cuando el joven Sylvanus dijo en su casa que quería ser arqueólogo, recibió la misma respuesta que seguimos escuchando muchos de los que optamos por las humanidades: “búscate algo con salida para que puedas tener un trabajo de verdad” (más o menos, pero en el argot americano del momento). Sylvanus fue de los inteligentes y en 1904 culminó su formación como ingeniero civil en el Pennsylvania Military College, donde su padre era profesor de químicas.

Pero Morley no renunció a sus sueños tan fácilmente y, aunque obedeció a sus padres en primera instancia, acabó ingresando en Harvard para estudiar arqueología. Fue en esta fase cuando empezó a interesarse por las culturas mesoamericanas, tan exóticas (o más) que el antiguo Egipto. Y, en particular, por una de las más famosas: la cultura maya.

En 1907 viajó por primera vez a Yucatán y, entre otros lugares, quedó maravillado por Chichen Itzá, las estelas y los relieves mayas. Los jeroglíficos lo volvían loco y viajó para seguir estudiando la zona durante cuarenta campañas. En una de ellas contrajo la malaria, pero la enfermedad no le impidió seguir trabajando y, en 1913, el Instituto Carnegie de Washington aprobó el proyecto de Morley para excavar y restaurar Chichen Itzá.

El éxito y la felicidad de Morley por la financiación de su proyecto eran proporcionales a las duras condiciones que supusieron trabajar en la jungla. Bichos peligrosos, opciones difíciles o nulas de transporte, con mulas que escapaban de aquel barrizal en los días de lluvias torrenciales, con una humedad que hacía estragos en unos alimentos que se pudrían demasiado rápido.

Por si fuera poco, en 1910 había iniciado la revolución en México. Morley vio su vida en peligro en un par de ocasiones, al punto de tener que abandonar los trabajos en Chichen Itzá, que no fueron retomados hasta 1923.

...a espía

Cuatro años después del estallido de la revolución inició la Primera Guerra Mundial. Estados Unidos temía por sus intereses económicos en Centroamérica y una posible alianza entre México y Alemania suponía una amenaza demasiado peligrosa. El jefe de Operaciones Navales estadounidense, Charles Alexander Sheldon, contactó con Sylvanus Morley. El arqueólogo accedió a actuar como espía para la ONI, la Oficina de Inteligencia Naval. Morley, conocido como el agente cincuenta y tres, debía recabar información de interés para su país y, sobre todo, rastrear posibles bases de submarinos en la costa del Caribe.

Su tapadera como arqueólogo y explorador le sirvió para inmiscuirse en ciertos territorios, fotografiar y cartografiar cuanto vio necesario con fines que poco tenían que ver con investigaciones científicas.

Sylvanus Griswold Morley
Sylvanus Griswold Morley

Divulgador incansable

A partir de 1923, Morley tuvo casi dos décadas de trabajo en Centroamérica (ahora sí como arqueólogo de verdad), donde, además de excavar y reconstruir Chichen Itzá, su carisma y personalidad le convirtieron en una persona influyente y bien acogida entre los indígenas de la zona, otros arqueólogos y el gobernador de la región donde llevó a cabo sus trabajos.

A mediados de la década de 1920, a la malaria se le unió la disentería y, a pesar de su inagotable energía, Morley tuvo que parar y procurar recuperarse. Aunque no volvió a mantener una actividad tan frenética, no se detuvo en sus investigaciones, conferencias y divulgación de la cultura maya. Morley fue el descubridor de los principales monumentos de Chichen Itzá y su aportación al estudio de los mayas se encuentra entre las más importantes de la historia. En 1946 publicó lo que hoy es una obra clásica del tema: “La civilización maya”, donde conjugó toda su sabiduría, conocimiento y pasión para explicar y dar a conocer una de las culturas que más intrigas despierta en la actualidad.

Referencias:

Harris, C. et all. 2009. The Archaeologist Was a Spy: Sylvanus G. Morley and the Office of Naval Intelligence. University of New Mexico Press.

Vaccaro, J. 2021. Sylvanus G. Morley. ¿Arqueólogo o espía? Historia Hoy 21.

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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