Esta francotiradora rusa acabó con más de 300 nazis

Liudmila Pavlichenko se cuenta entre los mejores francotiradores de la historia.

 

Durante la Segunda Guerra Mundial, con tan solo 25 años, Liudmila Pavlichenko abatió a 309 soldados nazi con su rifle francotirador, por lo que la apodaron como Lady Muerte.

Nació el 12 de julio de 1916 en Bila Tserkva, una ciudad que ocupaba una situación céntrica en la Ucrania bajo dominio ruso. En sus primeros meses de vida tuvo lugar el fin del imperio ruso, pero vivió el nacimiento de la URSS, cuya educación y forma de entender la vida anidó en Liudmila desde su infancia. Demostró una gran competitividad en las actividades físicas de la escuela.

A sus 14 años, su familia se mudó a Kiev y allí empezó a trabajar en una fábrica de producción y reparación de armamento, la Arsenal Factory. Desde este puesto de trabajo, Liudmila tuvo acceso a formación militar y, tras comprobar que la aviación no era lo suyo, se unió al club de tiro Osoaviajim.

De la universidad a la guerra

Su técnica de disparo era destacable, pero Luidmila quería ser maestra. Inició los estudios de historia en la Universidad de Kiev y llegó a trabajar en la Biblioteca de Odesa para finalizar su formación. Pero en junio de 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, Hitler inició la Operación Barbarroja, la mayor invasión de la historia, con la que intentó conquistar el territorio soviético. Pavlichenko se olvidó de las clases y se presentó voluntaria para el Ejército Rojo. Sus antecedentes como tiradora le abalaron y fue destinada a la 25ª División de Fusileros del Ejército Rojo. Su puesto, como el de otras 2000 mujeres de las tropas soviéticas: francotiradora.

El destino quiso que estuviera en combate por primera vez en Odesa. En esta ocasión, en vez de libros, portaba un rifle Mosin-Nagant con una mira telescópica de 4 aumentos, pero pronto lo cambió por el Tokarev SVT-40, con el que aparece en la mayoría de fotos en las que empuña un arma.

No tuvo un comienzo brillante. A los pocos días fue herida y tuvo que recuperarse en el hospital. Pero regresó al frente a tiempo y lo hizo dejando claro con quién estaban tratando. Eliminó a 187 nazis.

El empuje alemán era imparable y, a pesar de su puntería, Pavlichenko tuvo que retirarse paulatinamente hacia el este. En octubre de 1941 se atrincheró con las tropas rusas en Sebastopol, una ciudad en mitad del Mar Negro, donde se vivió un enfrentamiento durante ocho meses. El drama y la épica de esta lucha fue llevado al cine por el director Sergey Mokritskiy (“La batalla por Sebastopol”, 2015) con Liudmila Pavlichenko como protagonista.

Los nazis no hacían más que avanzar, el Ejército Rojo solo podía retroceder, pero Liudmila no paró de abatir enemigos, ascendiendo por la escala militar hasta que fue puesta al mando de un grupo de francotiradores.

¿Realidad o leyenda?

La prensa extranjera comenzó a hacerse eco de sus hazañas. Apodada como Lady Death, se decía que Pavlichenko estuvo tres días en un duelo directo contra un francotirador nazis. Adivina quién salió ganando. Los alemanes la tomaron como un rival importante a batir, no nos extraña, pues en apenas dos años había acabado con 309 nazis.

En 1942 fue abatida por un mortero que le causó heridas en la cara. Su nombre ya era una leyenda en la URSS y no se podían permitir perderla, así que la retiraron de la batalla y la recibieron en calidad de heroína.

Como ocurre con casi todos los temas de la Segunda Guerra Mundial, no faltan autores que tomen como mentira esta historia. Voces que hablan de leyenda, una heroína fabricada a base de exagerar sus acciones bélicas en un país que buscaba referentes para motivar a sus soldados. Estos puntos de vista se basan en incongruencias al comparar la historia “oficial” con las memorias de Pavlichenko y en otros motivos como, por ejemplo, el hecho de que, en las fotos posteriores a la guerra, Liudmila no muestra ninguna cicatriz en el rostro por sus heridas de mortero. Desde luego, nada que ver con el desfigurado francotirador Simo Häyhä.

Liudmila Pavlichenko con la medalla de oro de Héroe de la Unión Soviética. Wikimedia.
Liudmila Pavlichenko con la medalla de oro de Héroe de la Unión Soviética. Wikimedia.

En cualquier caso, tras la guerra, Liudmila desempeñó funciones de propaganda, una tarea tanto o más importante que la guerra para los soviéticos. Se convirtió en la primera mujer soviética en ser recibida en la Casa Blanca. Allí fue recibida por el presidente Franklin D. Roosevelt junto a otro francotirador y el secretario de la Juventud Comunista. Este trío soviético estuvo viajando por los países aliados pidiendo ayuda contra los nazis.

Liudmila realizó una gira por el país norteamericano contando su experiencia bélica. No era habitual ver a una mujer con uniforme contando aquellas situaciones de guerra. Menos aún a una condecorada con la Orden de Lenin y con la estrella dorada como Heroína de la Unión Soviética. Los autores contrarios a lo que se suele contar de ella, argumentan que durante todo su recorrido por el país nunca hizo gala de su pericia con el tiro, a pesar de que muchos se lo pedían.

A partir de 1945 logró terminar su carrera, pero siguió vinculada al ejército formando a futuros francotiradores. De nuevo, hay quienes desmienten esta información, objetando que Pavlichenko apenas siguió en un leve contacto con los militares soviéticos, sin llegar a sorprender ni destacarse especialmente.

Claro está, la vida de los combatientes en la Segunda Guerra Mundial no pasa de manera impune. El 10 de octubre de 1974, Liudmila falleció de un derrame cerebral tras haber sufrido depresión, alcoholismo y trastorno de estrés postraumático.

“Cada alemán que permanezca vivo matará a mujeres, niños y ancianos. Los alemanes (nazis) muertos son inofensivos. Por lo tanto, al matar a uno estoy salvando vidas".

Referencias:

Pavlichenko, L. 2019. La francotiradora de Stalin. Crítica.

Vinogradova, L. 2017. Ángeles vengadores: las francotiradoras soviéticas en la Segunda Guerra Mundial. Pasado & Presente.

 

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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