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Esta es la única persona muerta que no está enterrada en el planeta Tierra

Se trata del científico Eugene Shoemaker, pionero en el campo de geología planetaria

Muertes célebres
Getty

Eugene Shoemaker nació en Estados Unidos en 1928. Su padre trabajaba en campamentos de conservación en zonas remotas del país y eso llevó a que comenzara a enamorarse de la exploración. Cuando tenía 12 años ya acudía a cursos avanzados sobre geología y a los 16 ingresó en la Universidad Tecnológica de California (Cal Tech) y a los 19 obtuvo su diploma. Más tarde acudió a Princeton para obtener un doctorado.

Shoemaker es considerado el padre de la de la astrogeología. Descubrió unos 20 cometas y 800 asteroides, la mayoría de ellos junto a su mujer, Carolyn Jean Spellmann Shoemaker (quien comenzó su carrera como geóloga planetaria a los 51 y siguió trabajando hasta los 92 años. Murió el 13 de agosto de 2021). La pareja también descubrió la existencia de diferentes minerales, como la coesita (variedad de cuarzo) o la stishovita (una variedad mineral de sílice), los cuales se encuentran en meteoritos.

Carolyn y Eugene también fueron los responsables de descubrir el cometa Shoemaker – Levy 9, junto a David H. Levy. Este cometa chocó contra Júpiter en julio de 1994. La colisión fue un evento televisado en todo el mundo ya que era la primera observación directa de una colisión extraterrestre de objetos del Sistema Solar.

Pese a todos estos hallazgos y a su reconocimiento mundial, el verdadero sueño de Eugene era ser astronauta. En 1960, Eugene Shoemaker comenzó a acercarse a la Nasa para intentar hacer realidad su sueño. Fue el director de un grupo de la Agencia Geológica de Estados Unidos, (USGS por sus siglas en inglés) que desarrolló el primer mapa geológico de la Luna. También participó en las misiones del Lunar Ranger a la Luna, fue elegido para ser el investigador principal de geología lunar para Apolo 11, Apolo 12 y Apolo 13 y participó del entrenamiento de los astronautas de las misiones Apolo. De hecho iba de camino a convertirse en el primer geólogo en la Luna, pero le diagnosticaron la enfermedad de Addison, que impide que las glándulas suprarrenales produzcan cantidades suficientes de hormonas como el cortisol y puede provocar deshidratación, fiebre, debilidad muscular y confusión. Resultaba imposible ser un candidato con esta condición y en aquellos tiempos.

A pesar de la desilusión, Eugene Shoemaker siguió recorriendo el planeta buscando impactos de meteoritos, con el objetivo de estudiar su composición e intentar conocer su procedencia. Fue precisamente en uno de esos viajes, en julio de 1997 en una zona remota de Australia, cuando tuvo un accidente de coche y murió.

Dos años después, un antiguo alumno de Shoemaker, que trabajaba en la misión Lunar Prospector de la Nasa (realizó una investigación de la órbita polar baja de la Luna), se puso en contacto con Carolyn y le preguntó si quería enviar las cenizas de Shoemaker a la Luna.

Si bien estas viajaron con las de otros personajes reconocidos (como Gene Roddenberry, creador de Star Trek o el astronauta Gordon Cooper), las suyas fueron las únicas que se enviaron en una pequeña cápsula de metal que chocó con lasuperficie lunar… creando un pequeño cráter como los que le gustaba estudiar a Shoemaker. En el interior de la cápsula, junto a las cenizas, Carolyn colocó un fragmento de Romeo y Julieta, de William Shakespeare:

“Y cuando muera,

transforma cada fragmento de su cuerpo

en una estrella reluciente,

que sirva de adorno para tu manto,

a fin de que todos se enamoren de la noche,

y ya no adoren al Sol”

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