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Esta es la medalla olímpica más difícil de conseguir

Se trata de la medalla Pierre de Coubertin, un galardón que premia el comportamiento deportivo extraordinario a lo largo de la vida de un atleta

Juegos Olímpicos
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La medalla Coubertin, bautizada así en honor al fundador de los Juegos Olímpicos modernos, se otorga por gestos y actos especiales que demuestran el espíritu de los Juegos Olímpicos. Desde que se creó solo se la han otorgado a 17 atletas, lo que la convierte en uno de los más altos honores que una persona puede lograr en los deportes olímpicos.

Las circunstancias de cada medalla Coubertin son diferentes y eso hace que cada historia y su receptor o receptora, sean únicos. La primera medalla Coubertin fue otorgada al italiano Eugenio Monti, especialista en bobsleigh. En los Juegos Olímpicos de Innsbruck, en 1964, Monti se dio cuenta que se había roto un cerrojo en el trineo de los británicos, sin él no podían competir y Monti les prestó el suyo. Los británicos ganaron la medalla de oro, mientras que Monti y su compañero de equipo se llevaron la medalla de bronce.

Respondiendo a los críticos, Monti dijo: “Los británicos no ganaron porque yo les di la pieza, sino porque fueron más rápidos”. Monti, quien fue 9 veces campeón del mundo y obtuvo 6 medallas olímpicas (incluidas dos de oro)  también exhibió otro acto de generosidad en la competencia de bobsleigh para cuatro. El equipo canadiense tenía su eje dañado y habría sido descalificado si Monti y sus mecánicos no hubieran acudido al rescate. El trineo fue reparado y el equipo canadiense pasó a ganar la medalla de oro, mientras que el equipo de Monti se llevó el bronce. Por estos actos de deportividad, fue galardonado con la medalla Pierre de Coubertin.

Otro deportista que recibió la medalla Coubertin fue Vanderlei Cordeiro de Lima, un corredor de maratón que representó a Brasil en los juegos de 2004, en Atenas. Mientras lideraba la maratón, después de 35 km, fue atacado en por el ex sacerdote irlandés Cornelius Horan. Tras el incidente, de Lima cayó del primer al tercer lugar, y finalmente ganó la medalla de bronce. Si bien podría haber elevado una queja por la seguridad en el trayecto, de Lima no lo hizo y aceptó lo ocurrido. Fue galardonado con la medalla Pierre de Coubertin a la deportividad para esa carrera. En 2016, en los JJOO celebrados en Río, fue quien encendió la llama olímpica durante la ceremonia de apertura.

Otra atleta que recibió este galardón fue Elena Dmitriyevna Novikova-Belova, una esgrimista rusa que compitió en los Juegos Olímpicos de 1968, 1972, 1976 y 1980 en eventos individuales y por equipos. Ganó cuatro medallas de oro, una de plata y una de bronce, convirtiéndose en la primera esgrimista en ganar cuatro medallas de oro olímpicas. Casi ganó un quinto oro en 1976, pero perdió su último duelo de grupo. Belova también ganó ocho títulos mundiales. Su trabajo de docencia y difusión de esta disciplina fue lo que le valió la medalla Coubertin.

También el mítico checo Emil Zátopek mereció este galardón. Hasta la fecha es el único atleta que, en los mismos juegos, ganó todas las carreras de fondo: 5.000 metros y 10.000 metros y en maratón. Lo sorprendente es que Zátopek se presentó a último momento para la maratón y corrió por primera vez en su vida esta distancia. Zátopek fue el primer corredor en romper la barrera de los 29 minutos en los 10.000 metros, el primero en correr 20 km en menos de una hora y es considerado un pionero en la forma de entrenar.

Finalmente y solo por citar algunos ejemplos de los atletas que recibieron esta medalla, hay que destacar el caso del israelí Shaul Paul Ladany, un superviviente del Holocausto. Ladany fue enviado al campo de concentración de Bergen Belsen con apenas 8 años y pasó allí más de 10 meses. Este marchador  tiene el récord mundial en la caminata de 50 millas (80 kilómetros) y fue campeón mundial en los 100 kilómetros. Participó de losJuegos Olímpicos de Munich 1972 y sobrevivió a la masacre de aquel evento. Su historia de supervivencia a través del deporte fue lo que inclinó la balanza a la hora de considerarlo como merecedor de esta medalla.

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