¿Es seguro hacer volar hoy aviones de la Segunda Guerra Mundial?

Los aviones históricos aún se utilizan para vuelos de prueba o exhibiciones en días señalados. ¿Es seguro seguir haciéndolo?

El pasado 2 de octubre, lamentábamos la noticia del accidente de un B-17 Flying Fortress, aeronave de la Segunda Guerra Mundial, durante una exhibición en Connecticut, Estados Unidos. Siete personas fallecieron. Pese a que aún se investigan las causas del accidente, algunos podrían poner en cuestión la utilización de naves tan antiguas como esta, que data 1935, y fue usada por el ejército de Estados Unidos durante la contienda internacional en Europa central, tal como publican medios nacionales como La Vanguardia o El País.

Pero, ¿es frecuente todavía hoy hacer volar aeronaves de los años 30 y 40? ¿Hasta qué punto es peligroso?

Según el infografista e ilustrador José Antonio Peñas, experto en maquinaria de la Segunda Guerra Mundial, en general, sí es seguro volar con estas aeronaves, pero las medidas de seguridad que se requieren son muy específicas.

“El principal problema para el mantenimiento en condiciones de vuelo de los aviones históricos es la fatiga de los materiales. Hablamos de aeronaves de más de 70 años de uso. Conseguir recambios a día de hoy es casi imposible, salvo en desguaces, y en cualquier caso siguen siendo piezas viejas, de nuevo con muchas décadas”.

En cuanto a los motores, son un poco menos problemáticos de mantener, dado que en muchos casos se reemplazan. Por poner un ejemplo, en España se usaron cazas alemanes Bf109 construidos bajo licencia con motores Rolls Royce. Además, los elementos frágiles como tornillos, juntas, arandelas… son reemplazables.

“Resulta más difícil mantener en buenas condiciones los mecanismos de control. Se trata de aviones donde todo o casi todo se acciona mecánicamente; eso supone un fuerte desgaste de cables, timones, alerones…”, explica Peñas.

¿Por qué mantener estos aviones en condiciones de vuelo?

Existe un gran interés por mantener estas aeronaves históricas en condiciones de vuelo, pero debemos comprender sus limitaciones. Además de la cuestión de los materiales que hemos comentado, no existen ayudas a la navegación o a la maniobra. Eso implica que los pilotos deban estar muy bien entrenados para manejar este tipo de naves, y hoy es difícil el adiestramiento en estos aparatos.

¿Podríamos instalar estos mecanismos de navegación en naves antiguas? “Por un lado, estás limitado por las características de la aeronave, no había espacio; un caza moderno, por comparación, es enorme”, advierte Peñas.

Además, como ocurre con los edificios antiguos, la norma para conservar joyas históricas es mantenerlos en las condiciones más parecidas a las originales, y la norma es no usar materiales modernos salvo que sea imprescindible.

No tan inseguros

Pese a los inconvenientes de mantener en condiciones de vuelo estas reliquias aéres, no es tan inseguro volar con ellas. “Al fin y al cabo, son aeronaves muy sólidas, y pasan todo tipo de revisiones”, señala el experto. “No se trata de cacharros que se vayan desintegrando: deben cumplir las mismas normas de seguridad que cualquier aeroplano, si no, no se les dejaría despegar”.

A día de hoy, aún hay aviones en uso comercial de la Segunda Guerra Mundial. “Por ejemplo, aún vuelan docenas de dakotas C-47 con licencia comercial”, reconoce Peñas. Además, no hay tantos accidentes: “Lo que sucede es que, cuando hay uno, es muy publicitado, por la propia rareza del aparato”.

“Personalmente, yo los mantendría en condiciones de vuelo, pero sin usarlos más allá de vuelos de prueba, como se hace en algunos museos, como el Smithsonian”, finaliza.

Sin ir más lejos, en junio de 2019 hubo una exhibición aérea en el aniversario del Día D con más de una docena de estos dakotas, sin incidentes. En definitiva, no hay motivos para temer hacer volar estas máquinas ­­-que son viejas, pero muy, muy sólidas-, siempre y cuando tengan un buen mantenimiento y pilotos entrenados.

Laura Marcos

Laura Marcos

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