Emilia Pardo Bazán, más que una condesa escritora

El 16 de septiembre de 1851 nació la aristócrata y viajera Emilia Pardo Bazán, escritora que introducirá el naturalismo en la literatura española.

 

Emilia Pardo Bazán fue una niña curiosa a la que le apasionaba leer y gracias a la buena posición de su familia pudo cultivarse. Creció con una educación refinada y católica, propia de una muchacha nacida en cuna rica de la época.

Aprendió y estudió por su cuenta, cuando podía no perdía la oportunidad de visitar bibliotecas (públicas o privadas; no dudaba en aprovechar los contactos de su padre, político del Partido Liberal). Así se convirtió en una joven inquieta e insaciable de conocimiento. Cuando comenzó a acudir a reuniones sociales de su ciudad natal, A Coruña, no quería quedarse al margen de los temas que allí se trataban. Así que, cuando desconocía algunas cuestiones de las oía en aquellas tertulias se ponía a investigar para después poder entrar también a debatir.

Por ser mujer no podría entrar en la universidad, así que se entrego al estudio de forma autodidacta. Tanto su padre como su marido la apoyaron, y le suministraban muchos de los libros que ella pedía.

Además de leer todo lo que podía le gustaba conocer lo que se escribía más allá de las fronteras españolas. Para ello, estudió varios idiomas, de forma que podía leer una obra que le interesase en la lengua original. Terminó hablando inglés, francés, alemán e italiano. Difundió la narrativa rusa en España, aunque no sé sabe si podía leer en ruso.

Se casó a los 16 años con José Quiroga y Pérez Deza, también de familia noble. Recorrieron muchas capitales europeas, a las que la escritora volvería más de una vez para estar al tanto de todas las novedades tanto literarias como políticas.

El matrimonio tuvo tres hijos, pero, tras 17 años juntos, se separaron de mutuo acuerdo. 

Sin cargas familiares, viajó por toda Europa como corresponsal para los periódicos y revistas para las que trabajaba: siempre en movimiento, siempre en el centro de la noticia.

Se relacionó con los personajes más importantes de su época, incluso ocupó el cargo de inspectora de Educación, así consiguió que a partir del 1910 las mujeres pudiesen legalmente acceder a la educación superior.

Aunque no consiguió ocupar una silla de la Real Academia Española, como hubiese deseado. Fue la primera catedrática de Literatura de España.

Pasaba la temporada de verano en el Pazo de Meirás (Sada, A Coruña) y cuando llegaba el frío se trasladaba a Madrid, donde estaba rodeada de los grandes intelectuales del momento. Parece que era de su agrado estar siempre en el epicentro de los acontecimientos culturales que ocurrían en la capital. 

El 12 de mayo de 1921, Emilia Pardo Bazán falleció a causa de una complicación con la diabetes que padecía. Al día siguiente, toda la prensa hablaba de la escritora. Está enterrada en la cripta de la iglesia de la Concepción de Madrid. 

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