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El terrible destino de la mujer que identificó el cadáver de Hitler

Fue la auxiliar de su dentista y los rusos decidieron cómo viviría los siguientes años.

Hitler vida y muerte
Jared Enos

Su nombre era Käthe Heusermann. Nació en 1909 en Silesia, Alemania y era parte de una familia de clase media. El sueño de Käthe  siempre fue estudiar odontología y convertirse en dentista algún día. Y casi lo consigue. A principios de la década de 1930, comenzó a trabajar para un dentista judío como asistente, pero cuando Hitler ascendió al poder, el dentista huyó de Alemania  y Käthe comenzó a trabajar para el Dr. Hugo Blaschke, quien pronto se convirtió en el dentista personal de Adolf Hitler. A lo largo de más de una década, Käthe fue la asistente del dentista de Hitler y también de su esposa, Eva Braun.

El tiempo pasó y la II Guerra Mundial comenzó y estaba a punto de terminar, cuando la pesadilla de Käthe se inició. Cuando el ejército soviético llegó a Berlín en 1945, estaban desesperados por encontrar a Hitler lo antes posible, pero entonces hallaron un cadáver completamente quemado y la única forma de identificarlo era a través de la dentadura. Hugo Blaschke había huido y solo quedaba Käthe Heusermann, a quien se le había ofrecido la oportunidad de volar fuera de Berlín con el círculo íntimo de Hitler, pero se negó. El 4 de mayo de 1945, cuatro días después del suicidio de Hitler el coronel Vasili Gorbushin, el mayor Borís Bistrov y la intérprete Elena Kagán Rzhévskaya se presentaron en la consulta de Käthe, quien identificó piezas, fundas y puentes dentales del Führer. “Tomé el puente dental en mi mano y busqué una señal inconfundible – explicaría Käthe en una entrevista décadas después –. Lo encontré de inmediato, respiré hondo y solté: Estos son los dientes de Adolf Hitler. Recibí una lluvia de expresiones de gratitud”.

El problema es que Stalin quería mantener esta información lo más secreta posible. Käthe fue apresada, llevada en secreto a Moscú y encarcelada, en solitario, durante los siguientes 6 años. Sin saber el motivo ni ser llevada a juicio.

"En agosto de 1951 – continuaba Käthe en la entrevista –, finalmente me acusaron de que, por mi participación voluntaria en el tratamiento dental de Hitler había ayudado al estado burgués alemán a prolongar la guerra”.

Su condena fue ser enviada a un gulag siberiano a casi 4.500 kilómetros de Moscú. Allí Käthe se vio obligada a realizar trabajos forzados, sufrió de hipotermia, desnutrición y casi completa soledad. Sus carceleros la castigaban, según cuenta, de forma constante reduciendo sus raciones

Finalmente, cuando Alemania Occidental negoció la liberación de los prisioneros Käthe pudo regresar. Pero tuvo que volver a comparecer ante los tribunales por haber identificado los restos de Hitler. Fue entonces cuando concedió su única entrevista, y después nunca volvió a hablar con la prensa. El precio de la identificación del cadáver, el contacto directo con Hitler y Eva Braun y la revisión que Alemania estaba haciendo de todo lo ocurrido, hicieron que Käthe fuera mirada con ojos muy diferentes. Para colmo su familia la había declarado muerta, su prometido se había casado con otra mujer y se encontraba completamente sola, sin trabajo y no se la miraba muy bien. Käthe murió a los 83 años en Düsseldorf.

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