El secreto tras la foto más icónica de la Segunda Guerra Mundial

La Segunda Guerra Mundial fue uno de los conflictos que más imágenes para la historia ha dejado. Sin embargo, hay una fotografía que se convirtió en un icono del conflicto, especialmente para los norteamericanos, pero que tras de sí, esconde un curioso secreto.

La instantánea de la que estamos hablando pasó a la historia con el nombre de “Alzando la bandera sobre Iwo Jima”, y seguro que la gran mayoría de personas mínimamente familiarizadas con la Segunda Guerra Mundial la habéis visto alguna vez. Sobre todo porque se convirtió en una de las más conocidas, representativas y utilizadas para ilustrar la victoria norteamericana en el conflicto. Sin embargo, pese a lo heroica que parece, detrás de su realización existe una historia rocambolesca y poco conocida.

Y esto nos lleva a finales de 1944, cuando los estadounidenses tomaron definitivamente la iniciativa en el Pacífico conquistando varias islas del entorno del archipiélago japonés con el objetivo de rodearlo y poder acometer el ataque final. Sin embargo la última que se interponía entre los aeródromos  norteamericanos localizados en las Islas Marianas y Japón era la isla conocida en aquel entonces como Iwo Jima, situada a 1200 km de la capital nipona, Tokio. Por lo tanto, conquistar ese lugar significaba tener vía libre para poder invadir ese país.

Tras hacerse con el control de la isla en febrero de 1945, el fotógrafo Joe Rosenthal tomó una foto de varios soldados alzando una bandera de los Estados Unidos en lo alto del monte Suribachi, el punto más alto del lugar. Sin embargo, el gran secreto sobre ella es que la versión que se hizo mundialmente famosa no fue la foto original.

“Alzando la bandera sobre Iwo Jima”
“Alzando la bandera sobre Iwo Jima”

¿Y esto a que se debió? Pues al hecho de que al periodista la primera instantánea que tomó no le gustó mucho debido a que la actitud de los soldados no tenía la carga emocional que buscaba con ella. Por ese motivo, para darle un aspecto más solemne, le pidió a varios de los marines que habían alzado la primera, que la bajaran de nuevo y la volvieran a levantar de una forma más teatral con el fin de captar mucho mejor ese momento tan trascendental para su país. En otras palabras, les pidió que hicieran lo que hoy solemos llamar “postureo”.

Fotografía original en la que los seis marines levantan la bandera. Fuente: Wikimedia Commons.
Fotografía original en la que los seis marines levantan la bandera. Fuente: Wikimedia Commons.

Curiosamente, de los 6 marines que aparecieron en la segunda foto tres cayeron después en combate y los que sobrevivieron, John Bradley, Rene Gagnon e Ira Hayes, se convirtieron en unas auténticas celebridades en su país. En gran medida debido al uso propagandístico y la explotación de su imagen que se hizo con fines patrióticos.

A pesar de esto, al poco tiempo, en Estados Unidos estalló una polémica muy fuerte al conocerse que uno de los soldados a los que se atribuyó el levantamiento, concretamente Bradley, realmente no estuvo ahí. Y otros, como un tal Harold Schultz, que sí lo estuvo y que también sobrevivió a la guerra, fue privado durante mucho tiempo de su reconocimiento, así como el resto de marines que habían aparecido en la primera foto (la auténtica) y que no lo habían hecho en la segunda (la simulada).

Irónicamente, la foto para el propio Rosenthal fue una bendición y un golpe de suerte que cambió su vida, pues obtuvo 10000 dólares por la fotografía, además del reconocimiento internacional tras ser galardonado con el Premio Pulitzer en 1945 y conseguir  un jugoso y bien remunerado puesto de trabajo en el prestigioso diario San Francisco Chronicle.

En cambio, para los supervivientes la foto fue más una desgracia: Bradley, para no ser despreciado y denostado, tuvo que vivir escondiendo la verdad afirmando que no recordaba muchas cosas por el shock traumático de la guerra, Gagnon se sintió utilizado y engañado por las promesas del propio gobierno y Hayes, autor de la confesión que terminó por descubrir que el primero no había estado en la foto, sufrió una trágica vida marcada por el remordimiento hacia sus compañeros caídos, que acabó derivando en una profunda depresión y la adicción al alcohol, que a la postre le causaría la muerte en 1955, cuando apenas había cumplido los 32 años de edad.

Como curiosidad a modo de conclusión hay que decir que Bradley apenas habló de la polémica de la foto durante el transcurso de su vida. Concretamente hasta 1985, cuando concedió una entrevista donde confesó toda la farsa que se había montado tras su nombre. Tras su fallecimiento en 1994, su hijo James, como compensación e intento de restitución del honor de su padre y de los marines que sirvieron junto él, entrevistó a todos los familiares de los que habían participado en la instantánea. Testimonios con los que escribió posteriormente el libro conocido como “Banderas de nuestros padres” que sirvió de inspiración al actor y también cineasta Clint Eastwood para dirigir la película del mismo nombre estrenada en 2006 y que fue todo un éxito en taquilla.

 

Referencias:

Wright, D. (2001). Iwo Jima 1945: The marines raise the flag on Mount Suribachi. Osprey Publishing
Bradley, J., Powers, R. (2007). Banderas de nuestros padres: La batalla de Iwo Jima. Booket.
 
Pedro Pérez

Pedro Pérez (El cubil de Peter)

Licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo, habiendo cursado, también en la misma Universidad como posgrado el Máster del profesorado de Educación Secundaria, Bachillerato y Formación profesional. Actualmente ejerce como profesor de Geografía e Historia en las etapas de Secundaria y Bachillerato, en el que desarrolla diferentes metodologías de aprendizaje como el flipped classroom o los breakout educativos (escape rooms). Es el creador del canal de Youtube "El Cubil de Peter", en el que divulga gran diversidad de contenidos relacionados con la historia y la arqueología, incluyendo los que tienen relación con las materias que imparte como docente. Es autor del libro de divulgación juvenil "Un dia en el Imperio Romano" bajo el sello de la editorial Alfaguara, y trabajado como coordinador de la sección de Historia del programa de RNE "Una noche en el Laberinto". Además, ha participado como colaborador en programas de televisión como "El Condensador de Fluzo" de la2 de TVE.

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