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El músico con más marcha de los Juegos Olímpicos

Fue, sin duda, el primero en convertirse en una estrella tanto por su sentido del humor como por sus medallas.

Ugo Frigerio
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Anécdotas olímpicas hay muchas. Desde la inesperada amistad entre un alemán y un afroamericano en los juegos de Berlín, pasando por el atleta que se inscribió en disco, por una apuesta y ganó el oro, hasta los compañeros de equipo que decidieron compartir medalla. Pero una de las más famosas fue protagonizada por el atleta italiano Ugo Frigerio.

En lo estrictamente deportivo, Frigerio, nacido en 1901, es el segundo especialista en marcha más exitoso de todo los tiempos, detrás del polaco Robert Korzeniowski (nacido en 1968), que consiguió 4 oros olímpicos y 3 campeonatos del mundo. Frigerio, por su parte “apenas” consiguió tres oros y un bronce en los JJOO y eso porque en su época no había campeonatos del mundo de marcha. Eso sí, fue el campeón invicto de Italia entre 1918 y 1924. En total ganó nueve títulos de marcha: en los 3 km (1921, 1922), 10 km (1919-1922, 1924, 1931) y una hora de marcha (1920). Ganó dos campeonatos británicos, batió récords mundiales y realizó giras por Estados Unidos. 

El primero de sus oros llegó en los Juegos de Amberes, en 1920. Primero dominó la prueba de 3 km, donde le sacó 25 metros a su rival más cercano, el australiano George Parker. Luego llegó la prueba de 10 kilómetros y Frigerio alargó su ventaja: el segundo, el estadounidense Joe Pearman, llegó más de un minuto después. En los siguientes Juegos Olímpicos, en París, la historia se repitió y Frigerio volvió a alzarse con el oro y también con una ventaja de 1 minuto en la prueba de 10 kilómetros (la distancia de 3 kilómetros ya no existía). En 1928 la marcha no se celebró como disciplina. Hasta ese momento las carreras se llevaban a cabo en la pista y se generaban constantes discusiones sobre infracciones al reglamento y descalificaciones.

Fue recién en 1932, en Los Ángeles, cuando regresó la marcha, esta vez fuera del estadio y con un cambio sustancial: la distancia sería de 50 kilómetros. Frigerio jamás había tomado parte en una distancia tan larga, pero se presentó. Hasta el kilómetro 40 estuvo en el grupo de los tres líderes: él, Tommy Green (Reino Unido) y Jānis Dāliņš (Letonia). Pero entonces Green se distanció y la batalla por la plata quedó entre el letón y el italiano, quien finalmente se quedó con el tercer puesto. Cuando terminó su carrera deportiva, en 1932, Frigerio se dedicó a la producción de quesos.

Pero lo que de verdad llevó a Frigerio a la fama fue su actuación en su primera carrera olímpica, en Amberes 1920. Antes que comenzara, el italiano se acercó al director de orquesta, en el estadio (sí, en aquellos tiempos había una orquesta que tocaba durante la competición) y le dio varias partituras de las piezas que quería escuchar mientras marchaba. Puede que esto no sea muy sorprendente. Lo que sí resultaba extraño era verlo a Frigerio, durante la carrera, corrigiendo al director de orquesta porque no seguía el tempo de las piezas que le había dado, hablando con los espectadores, haciéndoles bromas y pidiendo que le alienten…Para luego ganar el oro. Sin duda fue el marchista con más…marcha de la historia olímpica.

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