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El jinete sin cabeza, la leyenda de Sleepy Hollow

Washington Irving publicó su relato sobre el jinete sin cabeza en 1820 y se convirtió en una de las primeras historias de fantasmas plenamente estadounidense.

Jinete sin cabeza
Imagen: Wikimedia Commons

El jinete sin cabeza es un espíritu de venganza. Un alma atormentada que vaga por el mundo de los vivos en busca de nuevas víctimas, que cruza las sombras de la noche como un relámpago a lomos de su oscura montura y que solo deja a su paso relinchos y susurros fantasmales, cuerpos desaparecidos y calabazas llenas de podredumbre y odio. El que es considerado por muchos como el primer relato de fantasmas plenamente estadounidense salió de la mente del escritor Washington Irving y lleva encogiendo corazones desde principios del siglo XIX.

 

El cuento de Irving

La leyenda de Sleepy Hollow, el relato breve de Washington Irving en el que introduce al jinete sin cabeza, apareció por primera vez entre 1819 y 1820 en The Sketchbook, un libro en el que se recopilaban varios cuentos escritos por el neoyorquino.

Las fuentes que inspiraron a Irving son muchas y variadas. Es muy probable que la más importante de todas fuera El Cazador Salvaje, un poema de origen germano escrito por Gottfried Bürger y traducido por el escocés Walter Scott en 1796. En él, un cazador maldito es perseguido por el mismísimo diablo y sus jaurías de perros infernales  por toda la eternidad y, al morir, es su espíritu el que acecha en los bosques a los confiados viajeros. Esta imagen del cazador y de la figura decapitada cuenta con numerosos ejemplos previos como la cacería salvaje (una partida de jinetes demoniacos que cruza los cielos secuestrando gente y cuya aparición es presagio de una guerra o una gran enfermedad) de las leyendas germanas o el Dullahan celta, un espíritu que carga con su propia cabeza bajo el brazo y que se lleva el alma de una persona cada vez que aparece.

Además, Washington Irving se vio claramente influido por las leyendas locales de Nueva York y los cuentos de fantasmas que conoció siendo un niño. Uno de los que más debió impresionarle, y que sirvió como base para La leyenda de Sleepy Hollow, fue el de un oficial hessiano (mercenario alemán que luchaba junto al ejército británico) que, durante la Guerra de Independencia estadounidense, fue decapitado por una bala de cañón en la batalla de White Plains, en las fechas próximas al Halloween de 1776. Desde entonces, existía el rumor de que el cuerpo descabezado del hessiano vagaba por los alrededores del lugar donde murió buscando una cabeza que pudiera reemplazar a la suya.

Washington Irving
Washington Irving. Imagen: Getty Images

 

El fantasma de Sleepy Hollow

La historia transcurre en Sleepy Hollow, un pequeño asentamiento alemán en el Condado de Wetchester junto a la orilla este del río Hudson. Allí conocemos a Ichabod Crane, un susceptible maestro de escuela recién llegado al pueblo que anda detrás de la hermosa Katrina Van Tassel, hija de un poderosos terrateniente local. Una noche, Crane es invitado a la mansión de los Van Tassel, donde corteja a Katrina con la esperanza de ganarse su favor y asegurar su riqueza en el futuro si se casa con ella. Sin embargo, en la fiesta también aparece Abraham Van Brunt, conocido como Brom Bones, el rival de Crane en su intento de conquistar a la joven heredera.

Durante la velada, los invitados se divirtieron contando historias de fantasmas y monstruos que impresionaron al crédulo de Ichabod Crane, quien llegó a tomarlas por realidad. Entre ellas, la más terrorífica de todas fue la de un misterioso jinete sin cabeza que rondaba el pueblo de noche. Brom Bones, por su parte, se divirtió gastando bromas y ridiculizando al pobre Crane para desprestigiarle ante Katrina. Al final de la noche, ella decidió irse con Bones y Crane, sintiéndose insultado, tomó prestado un caballo de la casa para marcharse y poner fin a aquella terrible noche. Qué equivocado estaba…

El maestro de escuela cruzaba el bosque que separaba la mansión del pueblo cuando escuchó que alguien se acercaba por detrás. Al girarse vio una espantosa figura sin cabeza, que vestía una larguísima capa negra y montaba un imponente caballo con ojos de fuego. Crane picó espuelas y cabalgó todo lo rápido que pudo pero la aparición estaba cada vez más cerca y, en un momento dado, le arrojó lo que parecía ser su propia cabeza, golpeándole con fuerza y derribándole del caballo. El estruendo de la carrera cesó y esa noche no se escuchó ni un solo ruido más.

Cuando la luz del día despertó a los despreocupados habitantes de la mansión Van Tassel, descubrieron para su asombro que el caballo de Crane había vuelto por su propio pie a los establos pero que no traía los aperos. Ese día, el maestro no se personó en la escuela y los rumores empezaron a correr por Sleepy Hollow. Se organizó una partida de búsqueda y, tras varias horas, en medio del bosque, encontraron la silla y demás equipamiento del caballo junto a una gran calabaza hecha pedazos. No había rastro de Ichabold Crane y nunca más se supo nada de él.

¿Fue el crédulo maestro víctima de una broma pesada de Brom Bones, quien deseaba quitárselo de en medio, o sucumbió bajo la mortal mano del jinete sin cabeza? Eso queda a elección del lector…

 

El jinete sin cabeza en la cultura popular

Debido al éxito que este cuento tuvo desde un primer momento y a la rápida difusión del mismo a lo largo del país, La leyenda de Sleepy Hollow es considerado por muchos como la primera historia de fantasmas plenamente estadounidense y también una de las más conocidas. La figura del jinete sin cabeza es casi una constante en la celebración de Halloween desde hace años y se le suele representar con una calabaza esculpida haciendo de cabeza o bajo su brazo (lo que de alguna forma lo relacionaría con la leyenda de Jack O’Lantern). Su popularidad es tal que cuenta con varias películas (una de ellas dirigida por Tim Burton) y series.

Desde un punto de vista simbólico, la figura del cazador y del jinete suele vincularse con la idea de un pasado que nunca muere ni desaparece del todo, sino que vuelve para perseguir a los vivos y recordarles sus errores. Se trata de un personaje muy recurrente en el ideario popular que podemos encontrar en el ya mencionado Dullahan celta o en el charro negro mexicano, por ejemplo.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

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