El día en que una bomba casi acabó con Napoleón

Unos monárquicos prepararon un carro con un barril lleno de pólvora y metralla, pero explotó tarde.

 

El sol casi se había ocultado por completo cuando el primer cónsul de la República francesa se impacientaba esperando que su mujer terminara de acicalarse. La ocasión merecía las mejores galas, pues se dirigían hacia la Ópera de París para asistir a “La Creación”, una obra del afamado compositor Joseph Haydn, que se estrenaba aquel día de Nochebuena. Napoleón Bonaparte no quiso esperar un segundo más y se subió al coche mientras avisaba al cochero de que arreara a los caballos para no llegar tarde. Los animales obedecían al ritmo impuesto desde el pescante cuando un destello iluminó toda la calle:

“La explosión fue tan violenta que causó estragos en las calles de alrededores, sacudiendo y destruyendo los edificios adyacentes”.

Así fue descrito por los presentes el intento fallido de atentado contra Napoleón Bonaparte en la víspera de Navidad del año 1800. Una bomba explotó y acabó con la vida de varias personas, entre ellas una niña de 14 años. Sin embargo, Napoleón salió ileso e inició una dura represión contra sus enemigos.

Objetivo: matar a Napoleón

Napoleón se hizo con el poder de Francia en noviembre de 1799 tras llevar a cabo un golpe de estado. Inició entonces el período del Consulado con él como primer cónsul. Sus reformas llevaban un año granjeándole cada vez más popularidad entre los franceses, pero al mismo nivel le crecían los enemigos en un contexto de la historia de Francia con poca estabilidad política y una violencia latente. Los sectores más radicales de la población no estaban contentos con la posición que ocupada por Napoleón. Los jacobinos consideraban que se había traicionado a la Revolución y los monárquicos anhelaban restituir a los Borbones en el poder. Unos y otros intentaron acabar con Napoleón en varias ocasiones.

Apenas un mes antes de la Nochebuena de 1800 había tenido lugar la llamada Conspiración de las dagas. Unos revolucionarios armados con puñales atentaron contra la vida de Napoleón, pero fueron arrestados a tiempo. En diciembre de ese mismo año, fue el turno de los monárquicos. Varios rebeldes se unieron para planear una conspiración que acabara con el primer cónsul francés.

Una máquina infernal

Para llevar a cabo el atentado prepararon lo que podríamos llamar un “coche bomba” o, más acorde a las fechas, un “carro bomba”, aunque los medios del momento lo denominaron como “máquina infernal”. En cualquier caso, los rebeldes se hicieron con una yegua y un pequeño carro que equiparon con un barril lleno de pólvora y metralla que se activaba mediante una mecha que había que encender a mano.

Los conspiradores conocían el trayecto que siempre realizaba Napoleón de camino a la Ópera. La tarde del 24 de diciembre de 1800, colocaron el carro tirado por la yegua en la concurrida calle Saint-Nicaise. Se repartieron las posiciones para avisar a tiempo sobre el momento exacto en el que Napoleón pasaría por delante del proyectil.

Fueron capaces de cometer una crueldad difícil de superar. Pagaron a una niña de unos 14 o 15 años para que aguantara las riendas de la yegua durante unos minutos. La joven ayudaba a su madre a vender pan y otros productos por aquellas calles parisinas. Se ha identificado como Marianne Peusol, quien miraría al carro inocente y contenta de ganarse unas monedas por un trabajo tan fácil, sin saber el terrorífico final que le esperaba.

Ya fuera porque el carro de Napoleón corría más de la cuenta para no llegar tarde a la función, o porque la mecha tardó más de lo calculado en consumirse por completo, la bomba estalló cuando Napoleón ya había pasado de largo y no recibió daño alguno. Sin embargo, la explosión:

“Mató a tres mujeres, un tendero y un niño. El número de heridos es de quince […] Cerca de quince casas han sido dañadas considerablemente”.

Así cuantificó los daños “Le Moniteur Universel”, aunque algunos historiadores piensan que se pudo exagerar las cifras ya que se trataba del diario oficial del régimen, interesado en magnificar el atentado. Con todo, la tragedia pudo ser grave porque era una calle bastante transitada en esas horas durante una fecha tan señalada. Desde luego, la pobre Marianne Peusol no tuvo oportunidad alguna de salir con vida del suceso.

Napoleón se apoyó en lo ocurrido para iniciar una dura represión contra sus enemigos. Poco le importó si los culpables habían sido los extremistas jacobinos o los monárquicos. Se sucedieron investigaciones, deportaciones, purgas en los cargos públicos, arrestos y, en última instancia, ejecutó en la guillotina a los conspiradores que fue atrapando.

Referencias:

Piris, A. 1987. Un coche bomba en la Nochebuena de 1800. elpais.com.

Sánchez Arreseigor, J. J. 2018. Bomba en París: el atentado contra Napoleón. Historia National Geographic 178, 24-27.

Valera, D. 2012. El magnicidio fallido navideño de Napoleón. abc.es.

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Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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