El cianuro de los líderes nazis: los suicidios de Hitler, Himmler, Göring y Goebbels

Las cápsulas de ácido prúsico o cianuro fueron la vía por la que muchos jerarcas nazis escaparon de ser capturados por los aliados

 

El mes de mayo de 1945 una sustancia marcó el final de algunos de los miembros de la cúpula del Tercer Reich. El ácido prúsico, también conocido como cianuro, fue empleado por varios jerarcas nazis cuando se sintieron acorralados ante la derrota de la Segunda Guerra Mundial.

El primero que se suicidó fue el propio dictador, Adolf Hitler, que horas después de casarse con su pareja Eva Braun, se descerrajó un disparo en la sien derecha. Mientras que Braun se quitó la vida con una cápsula de cianuro. Minutos más tarde, miembros del séquito que seguía acompañando a Hitler en el búnker trasladaron los cadáveres al jardín de la Cancillería. Bajo la caída de proyectiles soviéticos los incineraron con 200 litros de gasolina que habían reservado para ello. Varios testimonios declararon que varias horas más tarde, los cuerpos estaban totalmente consumidos o destrozados.

Muerte de la familia Goebbels 

Uno de los pocos que se mantuvo al lado del dictador hasta los últimos momentos fue el ministro de Propaganda Joseph Goebbels. Él y su mujer protagonizaron uno de los episodios más trágicos de estos días cuando decidieron acabar con la vida de sus seis hijos antes de suicidarse.

El testamento de Hitler lo había designado Canciller del Reich, pero a las pocas horas de que Hitler se suicidara él hizo lo mismo junto a su esposa. Antes, la pareja había pedido a los médicos que les ayudaran a acabar con la vida de sus seis hijos. Se les suministró una inyección de morfina y cuando estaban dormidos se les introdujo en la boca una cápsula de cianuro. Después, en el patio de Cancillería, cerca del lugar donde habían sido calcinados los cuerpos de Hitler y Braun, Goebbels y su mujer masticaron la ampolla de cianuro y se pegaron un tiro en la cabeza. Por falta de gasolina, los cadáveres no se consumieron y fueron fácilmente identificables.

Muerte de Himmler 

Heinrich Himmler, como Göring, protagonizó durante los últimos días de Hitler la otra gran traición: el día 28 de abril, dos días antes de suicidarse, Hitler se entera que Himmler está intentando negociar una rendición con los aliados por su cuenta a través de contactos suecos. Hitler estalló de nuevo, “la traición más vergonzosa de la historia de la humanidad”, gritaba en esa tarde el dictador.

En mayo Himmler es capturado bajo una identidad falsa. Se había afeitado el bigote y se había rapado, llevaba un parche y la documentación con el nombre de un miembro de la policía militar. Pasó por varios campos de prisioneros, pero acabó siendo descubierto en un centro de Lunenburgo. Cuando era evidente que había sido descubierto, se quitó el parche y se puso sus gafas. El médico que le estaba examinando le ordenó que abriera la boca, y vio un pequeño objeto negro entre los dientes, intentó verlo mejor, pero Himmler cerró la mandíbula y se oyó el chasquido de la cápsula de cianuro. El antiguo líder de las SS cayó el suelo muerto.

De izqda a derech Hitler, Goring, Goebbels y Hess en 1933
De izqda a derech Hitler, Goring, Goebbels y Hess en 1933

Muerte de Göring  

El último as en la manga que Göring tenía guardado a los aliados fue adelantar su propia muerte. Durante todo un año había sido la gran pieza de los juicios de Núremberg, y su actitud altiva en los meses en los que se prolongó el proceso hicieron que todas las cámaras se centraran en él. A pesar de que a última hora, Hitler le había despojado de todos sus cargos ante lo que interpretó como una traición, Göring había sido el sucesor de Hitler en caso de que este muriera o quedara impedido. Jefe de la fuerza aérea alemana, adicto al lujo y expoliador de obras de arte había sido uno de las caras más visibles durante los 12 años que duró el régimen nazi.

En octubre de 1946, el Tribunal Militar Internacional condenó a muerte a Göring después de haber sido encontrado culpable de los cuatro cargos que se le acusaban, incluidos crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Los condenados pasarían por el cadalso la madrugada del 16 de octubre, pero horas antes de probar la horca, Göring ingirió un veneno y murió en su celda. Aunque nunca ha quedado demostrado, lo más probable es que el veneno fuera suministrado por algún estadounidense. En 2005 un exsoldado americano confesó que una mujer le había dado una pluma estilográfica con una “medicina” en el interior, para que se la entregara al antiguo jefe de la Luftwaffe.

Referencia:

Beevor. Anthony, La Segunda Guerra Mundial

Kershaw, Ian, Hitler

Continúa leyendo