El Carnaval de Cádiz, prohibido durante la Guerra Civil

La tradición carnavalesca es una de las más disfrutadas en Cádiz. Sin embargo, poca gente recuerda que sus festejos estuvieron prohibidos durante la Guerra Civil.

Las primeras referencias a los carnavales de Cádiz que se conocen proceden del siglo XVI. Nacieron de la mezcla de los cantos criollos y africanos (habaneras, sambas, rancheras, guajiras y colombianas), con el folclore gaditano. Además, recibió la influencia del Carnaval de Venecia.

En el siglo XVII Cádiz era una ciudad muy próspera gracias a su actividad con la Casa de la Contratación de Indias. Por esta vía no solo llegaron doblones de oro a la Península sino la génesis del carnaval.

Fue en el siglo XIX cuando empezó a definirse el Carnaval de Cádiz que disfrutamos hoy. Con la construcción del Gran Teatro Falla se formalizó el Concurso de Agrupaciones.

Estas fiestas se celebraron incluso durante la invasión francesa. Sin embargo, hubo una época durante la cual se suspendió la celebración: el 5 de febrero de 1937, en plena Guerra Civil, se publicó en el Boletín Oficial del Estado la prohibición del carnaval y otras celebraciones. La mayoría de los pueblos y ciudades españolas aceptaron este decreto. Sin embargo, Cádiz desobedeció la prohibición y siguió celebrando anualmente su carnaval. Eso sí, a puerta cerrada.

Espíritu festivo

En efecto, el Carnaval de Cádiz se prohibió mientras se libraba la batalla del Ebro, y no fue hasta 1947 cuando se recuperó la tradición de celebrar el carnaval en la calle, hecho este que se produjo a raíz, paradójicamente, de una desgracia: la explosión del depósito de minas de San Severiano, que provocó unas 200 víctimas en la ciudad. El gobernador civil, Carlos María Rodríguez de Valcárcel, decidió entonces que había que levantar los ánimos y que para eso lo mejor era recuperar el espíritu festivo del carnaval.

Hay que decir que, aunque se levantará el veto, los grupos cantaban por las calles bajo un estricto control y no se podía usar la palabra "carnaval" (se le llamó Fiestas Típicas Gaditanas). Como era de esperar, los gaditanos hacían todo lo posible para esquivar la censura utilizando letras que albergaban significados ocultos. También se cambió la fecha en que se celebraba, en vez de hacerse en febrero, se pasó a mayo.

Fue en 1977 cuando el carnaval se recuperó completamente y tal y como hoy lo conocemos en todo el país.

El Gran Teatro Falla, con su fachada de ladrillo rojo y estilo neomudéjar, acoge todos los años el afamado concurso de agrupaciones del Carnaval de Cádiz, plato fuerte de la celebración.

No solo disfraces

Aunque es un aspecto imprescindible y reconocible del carnaval, en Cádiz el disfraz ha sido siempre algo más que un atuendo con el que salir a la calle a divertirse. Los disfraces en Cádiz ejercen de niveladores sociales igualando a todas las personas sean cuales sean sus circunstancias, riqueza, formación, estilo de vida... En definitiva, han servido para derribar barreras sociales, represión y clases. Cualquier persona puede disfrazarse de lo que quiera y tiene la oportunidad de criticar y burlarse de personalidades famosas como, por ejemplo, los políticos.

El Carnaval Chiquito

Por si no fuera bastante con los diez días que dura el Carnaval de Cádiz, los gaditanos han añadido un día más al calendario festivo para celebrar el Carnaval Chico o carnaval de los "jartibles".

Desde el mediodía las calles se llenan de pasacalles y agrupaciones legales e ilegales. No es tan numeroso como el Carnaval pero permite disfrutar de la celebración en un ambiente más tranquilo e igual de auténtico. Y, ojo, cada año aumenta más su popularidad entre los gaditanos y los habitantes de localidades cercanas. Es la última oportunidad de disfrutar de las coplas que han triunfado en la presente edición.

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