El auténtico James Bond

La personalidad del espía Bond fue inspirada por un agente real que había fascinado al escritor Ian Fleming: el doble agente yugoslavo Dusan Popov.

Sean Connery
Imagen: Wikimedia Commons.

Los personajes ficticios no son mucho más famosos que James Bond, el agente frustrantemente carismático del Servicio Secreto Británico de Ian Fleming. ¿De dónde sacó su creador la inspiración para el personaje? Aunque hubo varias aportaciones, la mayor inspiración fue un triple agente serbio con una inclinación curiosa por las orgías. Se llamaba Popov ... Duško Popov.

A principios de los años cincuenta, Ian Fleming –el padre de Bond– escribió en su casa en el norte de Jamaica –a la que había llamado Goldeneye–, una saga de ficción con fragmentos de realidad distorsionada. Aquellas páginas habían sido escritas por un verdadero espía de la Segunda Guerra Mundial. Durante seis años, Fleming se había empapado del ambiente en que vivían los agentes secretos británicos.

El verdadero James Bond era un ornitólogo que había estudiado más de 400 especies de aves en el Caribe. Por supuesto, no tenía nada que ver con la elegancia y la astucia que despliega el de la ficción, pero a Fleming le había parecido un nombre genial para el agente 007. Fleming, quien trabajaba como funcionario de los Servicios de Inteligencia Naval Británica, viajó a Portugal en mayo de 1941 y se hospedó en el hoy célebre hotel Palacio Estoril, en el cuarto contiguo al de Popov.

El yugoslavo también era agente de los Servicios Británicos y había sido enviado a Portugal para infiltrarse en la Abwehr, una organización de inteligencia militar alemana, para descubrir los planes del Reich contra el bloque de los aliados. Popov, entonces de 29 años, se había ganado una reputación entre sus compañeros de oficio por llevar una vida plagada de lujos, conducir autos veloces y ser un cotizado amante de las más bellas mujeres de la época.

Había nacido en una familia adinerada en el año de 1912 en el área que hoy se conoce como Serbia. Tenía amigos alemanes en altos cargos y hablaba el idioma con fluidez, pero en el fondo despreciaba a los nazis. Su carrera como espía inició en la Universidad gracias a su amigo Johan Jebsen, quien le ofreció entrar al Abwehr (el equivalente nazi del MI5) como agente doble, pero Popov, decidió informar a un oficial británico de control de pasaportes  con base en Yugoslavia sobre ello, quien le recomendó jugar el papel con Jebsen.

Así se convirtió en un doble agente para el MI5, servicio de inteligencia del Reino Unido, durante la Segunda Guerra Mundial. De memoria fotográfica, inteligencia aguda, culto y un encanto ineludible para las bellas mujeres, el doble agente hablaba alemán, inglés, francés e italiano. En el gremio, Popov era mejor conocido como Triciclo, un seudónimo que no podría haber sido mejor escogido considerando que solía vérsele acompañado de tres mujeres. Otra de las grandes aficiones de Triciclo eran las cuantiosas apuestas en el Casino de Estoril, donde una noche Fleming lo vio apostar una gran cantidad de dinero en una mesa de baccarat, sólo para despistar a un enemigo.

La gran apuesta de Popov fue usada por el novelista como base de Casino Royale (1953), la primera novela de James Bond , en la que el agente 007 se enfrenta al villano Le Chiffre en una mesa de baccarat. El Casino de Estoril fue luego elegido como locación para el film 007 al servicio de Su Majestad (1969), la sexta entrega de la saga.

Aunque Triciclo pudo ver trazas de su vida y su estancia en el Palacio de Estoril en las novelas de Fleming, más de una década después, el propio yugoslavo reconoció la hiperbolización del trabajo de espionaje en las obras de su excolega.

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Goldeneye

Durante la Guerra Fría, el creador de James Bond había convertido su casa en Jamaica en un nido de viejos espías, que se reunían, al menos, en cada Navidad. La había construido en 1946 en un sitio al que llamaban Golden Cloud, pero Fleming constantemente presumía de que el nombre de su casa lo había tomado de la Operación Goldeneye, en la cual había participado.

Fleming, un fumador y bebedor empedernido, murió de un ataque al corazón el 12 de agosto de 1964.

Goldenye, su mítico paraíso, fue comprado 12 años más tarde por Bob Marley, con las ganancias que tuvo tras la venta del tema I Shot The Sheriff a Eric Clapton. Posteriormente, Marley le vendió Goldeneye a Chris Blackwell, el fundador de Island Records que descubrió su talento. Él convirtió la mansión en un lujoso hotel donde Bono (U2) compuso el tema que dio título a la decimosétima película, interpretado por Tina Turner en 1995.

 

Mi nombre es Popov, Dusko Popov

Una vez que completó su trabajo, Duško hizo lo que cualquier playboy internacional consciente de sí mismo haría y se mudó al sur de Francia. Se casó rápidamente y se divorció con la misma rapidez, antes de emparejarse una vez más con una niña sueca de 19 años que fue madre de sus tres hijos. Jamás quedó ninguna duda de lo mujeriego que era.

Los años de beber, fumar y vivir la vida al límite también le pasaron factura, claro está, y murió en 1981 a la edad de 69 años. Quizá no nos parezca mucho a día de hoy, pero teniendo en cuenta que fue espía durante la Segunda Guerra Mundial y salió vivo de ella , quizá nos replanteamos la vida breve.

No importa cuánto vivió realmente, pues básicamente podría decirse que Duško Popov aprovechó al máximo su existencia según la vida que quiso vivir y dibujó, puede que de manera indirecta, la imagen que el resto del mundo tendría de un espía: ingenioso, hábil, atractivo, elegante, mujeriego y letal.

Pero lo cierto es que el mundo del espionaje ha tenido una gran cantidad de "practicantes" y unas cualidades mucho más variadas de las que podría esperarse de un James Bond cualquiera. De hecho, en Esto no estaba en mi libro de historia del Espionaje de Eduardo Juárez, se dan sobradas pruebas de que los espías han sido una pìeza muy común en el tablero de ajedrez de todas las épocas. Desde los Reyes Católicos hasta la Guerra Fría, estos soldados en la sombra siempre han estado ahí, aunque no fuéramos conscientes.

Esto no estaba en mi libro de historia del Espionaje
Imagen: Editorial Almuzara.

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