Edith Wilson, la Primera Dama que ejerció como Presidenta de los Estados Unidos

La segunda esposa del presidente Wilson ejerció, en la práctica, el poder ejecutivo del país durante los meses en que su marido estuvo convaleciente tras sufrir un derrame cerebral

Edith Wilson
Imagen: Getty Images

Durante las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos, la demócrata Hillary Clinton hizo historia al convertirse en la primera mujer elegida como candidata a la presidencia por uno de los dos grandes partidos del país. Hay que resaltar lo de ‘grandes partidos’ porque es lo que hizo que fuera algo especial, ya que existen varios casos previos de mujeres candidatas a la Casa Blanca, siendo el primero el de la sufragista Victoria Woodhull, que se presentó cuando las mujeres ni siquiera tenían reconocido el derecho al voto. En la historia de los Estados Unidos ha habido más de 200 mujeres que han optado a la presidencia pero ninguna lo ha conseguido nunca. Un caso excepcional es el de Edith Wilson, que pasó de ser Primera Dama a ejercer el poder ejecutivo del país durante 17 meses.

 

El presidente y la viuda

Edith Bolling (su nombre de soltera) nació en una pequeña localidad de Virginia en 1872. Su familia descendía de los primeros colonos que se asentaron en Virginia e incluso estaba emparentada con Pocahontas, la princesa powhatan. Como era típico en la época, Edith recibió una educación bastante escueta y su formación estuvo más centrada en cómo llevar un hogar y tener un buen marido que en cómo pensar por sí misma. Se casó con Norman Galt, un rico joyero de Washington DC, que murió en 1908 dejando a su esposa en una buena situación económica y con libertad e independencia para seguir con su vida.

Por cosas del destino, Edith fue invitada a una recepción en la Casa Blanca por un primo de su difunto esposo en 1914. Allí, la viuda llamó la atención de los invitados por su estilo elegante y sus buenos modales pero hubo uno en el que su presencia caló muy hondo: Woodrow Wilson, vigésimo octavo presidente de los Estados Unidos. Wilson había quedado viudo en 1914 y la ausencia de su esposa y la agitada situación política internacional derivada del estallido de la Primera Guerra Mundial le estaban pasando factura. Con todo, parece que fue amor a primera vista y Woodrow y Edith comenzaron un rápido y discreto romance en el que se prometieron tres meses después de haberse conocido y se casaron a los nueve meses. La ceremonia, a la que apenas asistieron unas decenas de invitados, se celebró en una pequeña capilla de la ciudad natal de Edith.

Woodrow y Edith Wilson
Woodrow y Edith Wilson. Imagen: Getty Images

 

Una Primera Dama para todo

El matrimonio presidencial causó cierto revuelo en la sociedad estadounidense, no tanto por el hecho de que dos viudos se casaran sino por la brevedad de su relación antes del ‘sí quiero’. Edith incluso llegó a decir en público que se habían conocido antes pero que lo habían llevado en secreto para que los estadounidenses se convencieran de que la cosa no había sido tan precipitada.

Lejos de absurdas polémicas, lo cierto es que Edith Wilson demostró ser la primera dama perfecta. De cara al público, cumplía el rol que por entonces se le daba a la esposa del presidente: era una ciudadana ejemplar, siempre correcta y bien vestida, acompañando a su marido en los actos oficiales como su devota esposa y jugando un papel pasivo más centrado en la forma que en el fondo. Pero lo que verdaderamente importa en su labor es lo que no veían sus conciudadanos. Edith, que nunca había sentido demasiado interés por la política, se convirtió en la confidente y consejera de su marido en asuntos de estado, promovió una serie de campañas con las que la Casa Blanca veía reducidas sus comodidades como muestra de apoyo al racionamiento de alimentos, creó un taller de la Cruz Roja en el que confeccionaban pijamas y ropa de abrigo para soldados del frente e incluso permitió que unas ovejas pastaran en los jardines de la Casa Blanca para que sus empleados pudieran marchar al frente y donó el dinero recaudado con la lana del rebaño.

En 1919, tras un viaje de más de tres semanas por todo el país para convencer a los estadounidenses de las ventajas de unirse a la Liga de Naciones, la salud del presidente se vio gravemente deteriorada y el 2 de octubre sus médicos declararon que Woodrow Wilson había sufrido un derrame cerebral y había quedado paralizado. Edith Wilson creía que la recuperación de su marido dependería en gran parte de mantener su puesto como presidente y seguir cumpliendo con sus obligaciones cuando mejorara, por lo que reunió a los lugartenientes del presidente, sus hombres de confianza, y decidieron seguir adelante con el gobierno de la nación.

Woodrow y Edith Wilson
Woodrow y Edith Wilson. Imagen: Wikimedia Commons

 

La ‘administración’ de Edith Wilson

Existe cierto debate en torno a cuánto poder acumuló Edith Wilson durante los diecisiete meses en los que su marido estuvo convaleciente y si debería considerarse una usurpación del cargo. Ella siempre describió su papel como el de una ‘administradora’ y aseguró en innumerables ocasiones que no tomó ninguna decisión en solitario. Ella misma se erigió como una especie de filtro o intermediaria entre el presidente y los problemas inherentes al cargo. Todos los documentos y asuntos que requerían la atención del presidente pasaban primero por sus manos y era ella quien decidía si Woodrow Wilson podía atenderlos o debían pasar a otra persona.

Debido al secretismo con que se llevó todo el asunto es muy difícil determinar con exactitud el peso de Edith o de Woodrow en cada una de las decisiones que se tomaron en esos meses, pero lo cierto es que el país siguió funcionando y Edith fue la mujer que más cerca estuvo de controlar el poder ejecutivo en los Estados Unidos de América.

La recuperación de Woodrow Wilson fue paulatina pero fue. El presidente, que sufría las secuelas del derrame a pesar de haber recuperado su movilidad y su capacidad de hablar, pasó sus últimos meses viendo viejas imágenes de informativos de su mandato, siempre acompañado por su querida Edith. Cuando su tiempo en la Casa Blanca terminó, Woodrow y Edith se retiraron de la vida pública y vivieron sus últimos años juntos en la ciudad natal de Edith. Woodrow Wilson murió en 1924 pero Edith le sobrevivió hasta 1961.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

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