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Diez expresiones geográficasde origen histórico

'Estar en Babia', 'Irse por los cerros de Úbeda' o 'De Madrid al cielo'.

expresiones históricas
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“Roma no paga traidores”

139 a.C.

La frase –en latín, Roma traditoribus non praemiat–, que hoy día se usa como advertencia a quien a lberga intenciones de cometer una traición de que no va a obtener recompensa por ello, proviene de una tradición popular de origen incierto. Según esta, la pronunció el procónsul Quinto Servilio Cepión cuando tres hispanos –Au dax, Ditalcos y Minuros– intentaron cobrar en vano la recompensa que el romano les había prometido si asesinaban a su jefe, el caudillo lusitano Viriato. N o aparece en las fuentes clásicas, aunque el hecho sí fue narrado por algunos cronistas romanos, como Diodoro, Orosio y Apiano. Lo más cercano a dicha frase es un pasaje de la crónica de este último, que asegura que el procónsul “pagó a los traidores hispanos, pero se negó a satisfacer sus restantes exigencias” . Arriba, el cuadro La muerte de Viriato (1807), de José de Madrazo.

“Estar en Babia”

Siglo X

Seg ún la RAE,e sta expresión significa “estar distraído y como ajeno a aquello de que se trata”. Pero ¿por qué hace referencia a la comarca leonesa de Babia (en la imagen)? Cercana al límite con Asturias, varios expertos coinciden en que era normal que, al preguntar por el paradero de los reyes de León, se contestara que se encontraban en Babia –es decir, que no estaban disponibles–, ya que era su lugar de caza y distracción preferido.

“Zamora no se ganó en una hora”

1072

Este refrán recomienda a alguien que se impacienta que tenga calma, ya que las empresas costosas requieren constancia, paciencia y perseverancia. Las mismas que tuvo Sancho II de Castilla (abajo, miniatura en el Compendio de crónicas de reyes) durante el famoso asedio de Zamora, en manos de su hermana Urraca, que el monarca pretendía recuperar para reunificar todos los territorios de su padre, Fernando I de León. El sitio duró nada menos que siete meses y seis días, y en él acabó hallando la muerte Sancho II, el 7 de octubre de 1072. No obstante, hay dudas sobre la historicidad de dicho episodio, presuntamente sucedido en el contexto de la Reconquista pero que solamente es narrado en ficciones literarias medievales .

“Irse por los cerros de Úbeda”

1232

Se utiliza cuando alguien se desvía del tema de la conversación. Para encontrar su origen hay que remontarse al siglo XIII, cuando Úbeda (Jaén) fue escenario de un enfrentamiento entre cristianos y almohades. Uno de los capitanes de Fernando III, A lvar Fáñez, desapareció justo antes de comenzar la batalla y regresó una vez conquistada la ciudad, cuando ya no hab ía peligro. Fáñez alegó que se había perdido por los cerros de Úbeda. Esta justificación dio lugar a la mofa d e los lugareños, que comenzaron a u s ar la expresión en el sentido que le damos hoy.

“Salga el sol por Antequera...”

Siglo XV

Este dicho expresa incertidumbre ante el resultado de una acción, pero determinación para llevarla a cabo a pesar de ello. Hay varias hipótesis sobre su origen, pero la más probable es la que lo sitúa en la Guerra de Granada (1482-1492). Así, según José María Iribarren, provendría de la frase “Salga el Sol por Antequera y póngase por donde quiera”, exclamada en el campamento de los Reyes Católicos. Dado que Antequera (Málaga) se halla a poniente de Granada, la frase habría tenido un sentido irónico. Arriba, el cuadro La rendici ón de Granada (1882), de Francisco Pradilla y Ortiz.

“Esto es Jauja”

1534

La ciudad real que da origen a este dicho, que hace referencia a un lugar idílico y repleto de riquezas, s e hall a en Perú y fue fundada por Francisco Pizarro en el siglo XVI(en la imagen). Según las fantasiosas crónicas de la época, esta capital del Virreinato poseía calles “empedradas con piñones” por las que corrían “arroyos de leche y miel”. El mito de Jauja se asocia a otro, el de la ciudad de oro llamada El Dorado, que algunos aseguran que fue una argucia de Cristóbal Colón basada en mitos locales: p ara enrolar marineros en su segundo viaje a América, describió una ciudad con toda clase de riquezas .

“Valer un Potosí”

1545

Se dice que alguien vale un Potosí cuando se le tiene en muy alta estimación. El origen de la frase, como en el caso de Jauja, está en un lugar real y un tiempo concreto: en la primera mitad del siglo XVI, se fundaron las primeras ciudades en el territorio de lo que hoy en día es Bolivia. En el sur se descubrieron unas ricas minas de plata en un a montaña llamada Cerro Rico, a los pies de la cual se estableció la ciudad de Potosí. Y fue tal la fama de las riquezas del yacimiento mineral y de la ciudad que el nombre de Potosí fue incorporado al lenguaje popular como sinónimo de algo altamente preciado .

“París bien vale una misa”

1593

Esta frase –en francés, Paris vaut bien une messe–, probablemente apócrifa, se atribuye a Enrique de Borbón o de Navarra, el pretendiente hugonote –protestante– al trono de Francia que eligió convertirse al catolicismo con el fin de poder reinar (su ordinal como rey de Francia es Enrique IV; en la imagen, el cuadro de Rubens Entrada triunfal de Enrique IV en París). Desde entonces, se usa en el sentido de que es conveniente establecer prioridades con fines prácticos: si es útil renunciar a algo, aunque sea muy valioso, para obtener lo que realmente se desea, ha de hacerse así. El contexto de esta cínica afirmación son las Guerras de Religión que asolaron Francia en el siglo XVI, cuyo hito más famoso fue la matanza de San Bartolomé (24 de agosto de 1572) tras la cual Enrique abjuró de su fe y, supuestamente, dijo la frase de marras.

“De Madrid al cielo”

Siglos XVII-XVIII

El origen de esta frase sigue siendo discutido. Parece que se hizo muy popular a finales del siglo XVIII, a raíz de las reformas desarrolladas en la capital del reino por Carlos III (1716-1788), denominado “el mejor alcalde de Madrid” por dichas mejoras urbanísticas (arriba, su estatua ecuestre en la madrileña Puerta del Sol). No obstante, la tesis más fiable sit úa el nacimiento del refrán en el siglo anterior y lo relaciona con un a obra del dramaturgo Luis Quiñones de Benavente (1581-1651) titulada Baile del invierno y del verano , con unos versos que dicen: “E l invierno y el veranoen Madrid solo son buenosdesde la cuna a Madridy desde Madrid al cielo ” .

“Más se perdió en Cuba...”

1898

Se usa para minimizar la gravedad de un problema y n ació después de la guerra entre EE UU y España por el dominio de la isla caribeña. Su forma original era “Más se perdió en Cuba y vinieron cantando” o “Más se perdió en Cuba y volvieron silbando”. En aquel conflicto, Estados Unidos destruyó toda la flota española en el Caribe y en Manila; la contienda terminó con la derrota sin paliativos de España, que debió ceder al vencedor Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Y, según una leyenda popular, los pocos supervivientes españoles del desastre regresaron a su patria cantando, contentos por haberse salvado. Izda., el cuadro Combate en Santiago de Cuba (1898), de Ildefonso Sanz Dom énech.

Nacho Otero

Nacho Otero

Soy escritor desde siempre, y redactor y corrector en Muy Historia y otras publicaciones de G+J desde hace casi treinta años. Puedes contactar conmigo a través del correo iotero@zinetmedia.es

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