¿Desde cuándo existe la declaración de la renta?

Así nació el impuesto sobre la renta

 

La historia de la declaración de la renta es la historia de la capacidad de los estados para dotarse de medios administrativos y escritos que le permitieran investigar los ingresos de su población. “Declarar” implica poner de manifiesto las cosas. A lo largo de nuestro pasado, estas declaraciones se han hecho por escrito y han ido tomando formas concretas regidas por la administración con el fin de calcular los impuestos a recaudar para hacer frente a los gastos del estado.

La palabra “impuesto” deja claro el carácter de obligación al que es sometida la población. Pero, de manera general, aceptamos que los servicios públicos de los que nos beneficiamos necesitan una financiación. Una de las principales fuentes de recaudación de los países es el impuesto sobre la renta. ¿De dónde viene esta práctica? ¿Desde cuándo se lleva a cabo en España?

Un método despreciado

“Lo que antes se inició como pillaje, asumió luego el elegante nombre de recaudación”.

Esta cita del político, escritor y filósofo británico Thoma Paine no es más que una de las muchas muestras de desprecio hacia el pago de los impuestos que la población ha mostrado a lo largo de la historia.

Desde que existen los estados, formados durante la Edad Antigua, parte o toda la población ha tenido que dedicar un porcentaje de sus beneficios al pago de impuestos. La variación de estas prácticas, con sus aumentos o descensos del porcentaje en cuestión, ha respondido a las coyunturas que los estados han tenido que hacer frente a lo largo del tiempo.

Las triquiñuelas y controversias generadas por estas recaudaciones no son, ni mucho menos, debates actuales de “youtubers” tributando en Andorra o en España, sino que los problemas para mantener el control por parte estatal y para pagar menos por parte de los tributarios se remontan a las civilizaciones de la antigua Grecia y Roma. 

Un invento inglés

En el caso del impuesto sobre la renta tal y como la entendemos hoy día, su origen guarda relación con otra actividad constante en la historia de los estados: la guerra. En 1798, el Reino Unido estaba en guerra contra Francia. Los conflictos siempre han supuesto un agujero para las arcas de los países contendientes, que ven cómo sus reservas económicas se gastan a velocidades preocupantes. En este contexto y para hacer frente a los gastos de la guerra, William Pitt, el primer ministro británico se afanó en buscar una solución para aumentar los ingresos y equilibrar el gasto militar.

Pitt propuso gravar los bienes de lujo como carruajes, caballos, relojes y sirvientes. El primer ministro pensaba que la población accedería con tal de aupar su país hacia la victoria. Pero, claro, la propuesta había que defenderla en el Parlamento, donde los bienes suntuarios abundaban entre las posesiones de los presentes. A William Pitt se le atribuyen las siguientes palabras:

"El plan debería ser difundido tan ampliamente como sea posible; debería ser regulado tan justa
y equitativamente como sea posible, sin que se haga necesario investigar las propiedades,
cosa que las costumbres, maneras y aspiraciones de la gente encontrarían odiosa y vejatoria".

En un principio pareció que las intenciones de Pitt caerían en saco roto, pero la situación extrema llevó al Parlamento a aprobar la propuesta del primer ministro.

Pero el resultado no fue el esperado y la recaudación no fue suficiente para apaciguar los ánimos contrarios a una práctica considerada por muchos como una imposición inútil. El ministro británico tuvo que buscar alternativas más eficaces y se decidió por gravar todos los ingresos de la población al completo, es decir, la renta.

El 9 de enero de 1799 se aprobó en el Parlamento británico, por primera vez en la historia, el impuesto sobre la renta tal y como lo entendemos hoy. Una constante: las voces contrarias nunca callaron y el problema llegó con el final de la guerra en 1802. El impuesto fue revocado en cuanto el Reino Unido dejó de estar envuelto en un conflicto militar.

El cambista y su mujer de Quentin Massys Shakespeare
El cambista y su mujer de Quentin Massys Shakespeare

A pesar de las reticencias, terminó expandiéndose a todos los países

Fue una paz que apenas duró un año y, en cuanto el país volvió a estar en guerra, el aumento de la recaudación volvió a ser necesaria. En esta ocasión Henry Addington era el nuevo primer ministro. Evitando llamar a su propuesta “impuesto sobre la renta”, logró volver a instaurar el sistema que había propuesto William Pitt.

No sería la última vez que el impuesto sería derogado y reestablecido posteriormente. Pero el sistema fue visto con buenos ojos por el resto de países y su uso se fue expandiendo progresivamente a medida que los estados se vieron inmersos en contextos de emergencia. En Estados Unidos llegó con la guerra civil. Italia los implantó en 1864, durante su unificación. En 1914 se aprobó en Francia coincidiendo con el inicio de la Primera Guerra Mundial. En España se instauró mediante la Ley de 20 de noviembre de 1932, bajo el gobierno de Manuel Azaña, en la Segunda República.

Referencias:

Barreix, A. y Roca, J. 2010. Breve Historia del Impuesto Sobre la Renta. Instituto de Estudios Fiscales, Documento de Trabajo 09/10.

López Alcañiz, V. 2019. Inglaterra crea el impuesto sobre la renta. Historia National Geographic 186, 26-27.

Zorrilla-Salgador, J.P. 2014. Historia del Impuesto Sobre la Renta. Blog El Analista Económico-Financiero.

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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