Del Titanic al Costa Concordia: los naufragios más famosos de la historia

Estos son algunos de los hundimientos más célebres de la historia


La noche del 14 al 15 de abril de 1912, las gélidas aguas de Terranova presenciaron el hundimiento más célebre de la historia. En el que era su viaje inicial, el Titanic, el barco más grande y más lujoso del momento, se hundió hasta el fondo del océano tras colisionar con un iceberg.

El Titanic fue construido en los astilleros de Belfast entre 1909 y 1912 y en su viaje inicial tenía previsto navegar desde Southampton hasta Nueva York. El barco contaba con toda clase de lujos como piscinas, restaurantes o gimnasios, y embarcaron unas 2200 personas. El viaje partió de las islas británicas el 10 de abril y cinco días más tarde tuvo lugar el trágico accidente. El choque contra el iceberg se produjo veinte minutos antes de la medianoche, y en menos de tres horas el barco se hundió. A pesar de que la evacuación comenzó apenas media hora después del choque, en el accidente perecieron unas 1.500 personas, y más de 700 sobrevivieron.

El buque contaba con una veintena de botes salvavidas con capacidad para 1178 personas, por lo que más de un millar de personas no tenían alternativa en caso de accidente. Entre los fallecidos se encontraban algunos de los empresarios más ricos del momento como John Jacob Astor IV o Benjamin Guggenheim.

Desde el momento del hundimiento, el Titanic se convirtió en un símbolo y ha sido el protagonista de novelas, series y películas, entre las que destaca la dirigida por James Cameron y protagonizada por Leonardo Di Caprio y Kate Winslet que consiguió 11 premios Oscar.

Grabado del hundimiento del Titanic
Grabado del hundimiento del Titanic

Alemania bombardea al Lusitania

Tres años después del hundimiento del Titanic, el RMS Lusitania fue alcanzado y hundido por un torpedo lanzado desde un submarino alemán. El hundimiento se produjo cerca de la costa de Irlanda unos meses después del inicio de la Primera Guerra Mundial. Los alemanes atacaron el barco bajo la sospecha de que Estados Unidos estuviera enviando armas a las potencias aliadas europeas

El Lusitania, botado en 1906, había sido el barco de pasajeros más grande del mundo, aunque en la década de 1910 había sido superado por otros buques como el Titanic. Era además un barco con una gran experiencia transatlántica y en su último viaje partió desde Nueva York y tenía como destino atracar en Liverpool.

El 7 de mayo, día en el que tenía previsto culminar su trayecto, un submarino alemán lanzó un torpedo contra el barco mientras bordeaba la parte sur de la isla de Irlanda. En solo 18 minutos el barco se hundió, y de las 1.959 personas que iban en su interior, 1.198 fallecieron.

Como en el caso del Titanic, este hundimiento conmocionó al mundo, con el agravante de las implicaciones políticas que tenía este ataque, pues fue uno de los motivos que ayudaron a que la opinión pública estadounidense se posicionara a favor de entrar en la Gran Guerra.

MV Wilhelm Gustloff

De la Primera Guerra Mundial a la Segunda, con el que sigue siendo el hundimiento con más víctimas mortales de la historia. El Wilhelm Gustloff fue un lujoso transatlántico alemán que fue botado en 1938 y que durante sus primeros meses se adhirió a un programa de vacaciones para los trabajadores germanos.

Desde que comenzó la guerra se convirtió en un buque hospital y en un barco nodriza para submarinos. Cuando en 1945, las tropas alemanas retrocedían ante la presión de los aliados, Alemania comenzó a evacuar a soldados y civiles de las partes más orientales del Reich. El Wilhelm Gustloff fue uno de los barcos empleados en estas tareas, pero la noche del 30 de enero de 1945 fue torpedeado y hundido por un submarino soviético. Aunque nunca se supo el número exacto, se calcula que fallecieron más de 9.000 personas, la mayoría de ellos civiles.

La huida del capitán del Costa Concordia

Este año se han cumplido 10 años de otro de los hundimientos que acaparó los informativos de todo el mundo. La noche 13 de enero de 2012, el crucero ‘Costa Concordia’ chocó contra una roca en la isla de Giglio en la costa toscana italiana.

Tras el impacto, los responsables del buque trataron de tranquilizar a los pasajeros asegurando que se trataba de un fallo eléctrico. Minutos más tarde la tripulación tuvo que ser evacuada y conducida a la pequeña isla entre escenas de confusión y terror.

Por la cercanía a la costa italiana, este accidente fue prácticamente retransmitido en directo en las televisiones que mostraron al mundo el barco varado y los testimonios de terror de los pasajeros. El Costa Concordia dejó 32 fallecidos y 64 heridos, pero sobre todo, fue conocido por la actitud del capitán de la embarcación, Francesco Schettino. Lejos de cumplir con la tradición naval de permanecer en el barco hasta el final y ceder los primeros puestos de salvamento a las mujeres y niños, Schettino se apresuró a escapar del barco antes que nadie en una lancha motora. En 2017 ingresó en prisión condenado a 16 años de cárcel por naufragio culposo, homicidio culposo, abandono de nave y por no haber informado correctamente a las autoridades portuarias de la colisión que provocó el accidente.

El capitán de la Marina italiana y jefe de las operaciones de rescate del Costa Concordia, Gregorio De Falco, aseguró que "desde los primeros minutos tras el impacto, a las 21.50 horas, el comando de a bordo sabía perfectamente que el barco tenía que ser abandonado y uno de los maquinistas había asegurado, como se escucha en una grabación, que se estaban hundiendo. Se tenía que haber dado la alarma general y proceder ordenadamente a salvar a los pasajeros",

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