Cuatro cosas que crees que tienen un origen nazi pero son mucho más antiguas

Origen de la esvástica, cruz de hierro, pistola Luger, casco alemán

 

El régimen nazi del Tercer Reich marcó profundamente el siglo XX y todo lo que estuvo relacionado con el gobierno del régimen nacionalsocialista quedó íntimamente vinculado a él.

En primer lugar, el símbolo por antonomasia del régimen de terror, la esvástica, un símbolo que desde el final de la Segunda Guerra Mundial ha llegado a ser prohibido en varios países. Sin embargo, su origen es mucho más antiguo y está extendido por casi todo el mundo.

El origen del nombre proviene del sanscrito que significa “buena suerte” o “bienestar”, y actualmente sigue siendo un símbolo sagrado en el budismo, hinduismo y el jainismo. De ahí, que es fácil encontrarla en viviendas de India o Indonesia.

Para Europa y en concreto para Alemania, el hallazgo en Troya de múltiples piezas cerámicas con inscripciones con la esvástica, en el último cuarto del siglo XIX, reavivó el interés por las mismas. Este símbolo resurgió con fuerza en Europa en el siglo XIX, y tenemos registrada su presencia en ámbitos de todo tipo. Lo encontramos en equipos deportivos, en varias marcas comerciales, en la fuerza aérea británica, y hasta el escritor británico Rudyard Kipling, el autor de títulos como “El libro de la selva”, lo utilizaba en sus ediciones como un emblema personal de buena suerte. Kipling había nacido en la India, muchas de sus historias se desarrollan allí, y había utilizado la esvástica como símbolo de buena suerte. Aunque con la llegada de los nazis al poder ordenó que se retirara de sus ediciones.

Antes de que los nazis la usaran como su símbolo principal, varias asociaciones nacionalistas alemanas lo llevaban décadas utilizando. Durante los primeros años del siglo XX se desarrollaron una serie de movimientos de carácter ocultista que mezclaban nacionalismo, racismo, y ensalzaban el pasado germánico tomando las runas, y otros símbolos antiguos como seña de identidad. Durante estas dos primeras décadas del siglo XX, la esvástica se fue vinculado a esta ideología nacionalista, y racista que ensalzaba este supuesto pasado ario.

A mediados de 1920, Hitler diseñó personalmente el emblema del partido con la esvástica en un círculo blanco sobre un fondo rojo, concebida para causar el mayor impacto visual posible. Cuando los nazis llegaron al poder en 1933, izaron banderas con esvásticas junto a la imperial, y desde 1935 se convirtió en la bandera oficial de Alemania, donde actualmente está prohibida su exhibición.

Casco alemán

 Si pensamos en un soldado alemán de la Segunda Guerra Mundial, es inevitable pensar en este casco. Los centenares de películas que se han producido sobre la contienda lo han implantado en el imaginario como un elemento de la Segunda Guerra Mundial, pero este casco, en realidad nació en la Gran Guerra, en plena Primera Guerra Mundial.

Durante la Gran Guerra, todos los contendientes percibieron la alta mortalidad producida por heridas en la cabeza y decidieron mejorar sus cascos. Los franceses crearon el modelo Adrian, con un eficiente sistema de producción, mientras que los alemanes se fijaron en un caso utilizado por los caballeros teutónicos en el siglo XVI, que acabó denominándose como Modell 1916.

Dos décadas más tarde, se creó el diseño que sería utilizado en la Segunda Guerra Mundial con ligeras modificaciones del modelo de 1916. Modelos similares también fueron utilizados en China y varios países de Latinoamérica.

Soldado alemán en la Primera Guerra Mundial
Soldado alemán en la Primera Guerra Mundial

 

Cruz de Hierro  

Sin salir del mundo militar, continuamos con una de las condecoraciones más buscadas por los coleccionistas: la Cruz de Hierro. Esta condecoración tiene su origen en el siglo XIX, en las guerras de liberación en las que Prusia se enfrentó a Napoleón. El rey de Prusia Federico Guillermo III creó esta distinción en 1813, concedida como principal insignia como un acto de heroísmo.

Desde su creación se convirtió en la más alta recompensa al valor, y a diferencia de condecoraciones anteriores, que solo premiaban a oficiales o miembros de la nobleza, se podía otorgar a cualquier soldado, sin importar si se trataba de un soldado raso, e incluso a civiles.

La cruz se mantuvo y popularizó durante el siglo XIX, y la Primera Guerra Mundial terminó por asentarla en uno de los elementos más reconocibles de Alemania.  Como explicamos en este otro artículo, con los nazis en el poder, se refuerzan los criterios para obtenerla, para evitar la devaluación de la misma. A partir de ahora será solo para combatientes, y es el momento en el que estéticamente sufre más cambios.

Actualmente, es el símbolo de las fuerzas armadas alemanas y la podemos seguir contemplado en la columna de la Victoria de Berlín.

Pistola Luger 

Como en el caso de la cruz de Hierro, el origen de esta arma se remonta al siglo XIX, en concreto en 1898 por Georg Luger. Aunque la mayoría de la gente la conoce por el nombre del diseñador, su nombre era Parabellum, proveniente de la frase latina “Si vis pacem, para bellum”, (si quieres paz prepárate para la guerra). Durante los primeros años del siglo XX, ya se introduce como arma oficial en algunos ejércitos como el suizo (1900) y la marina alemana (1904), y en 1908 daría el gran paso al convertirse en la sustituta de la Reichsrevolver, la pistola del ejército alemán desde 1879. A lo largo de estos años y durante los siguientes, la Luger fue incorporando una serie de modificaciones, y encontramos distintos tipos de la misma familia.

En la Primera Guerra Mundial ya se había convertido en la pistola alemana con más de dos millones de unidades fabricadas, y aunque desde 1938, el Walther P38 había sustituido a la Luger, por su fácil producción y su menor precio, hasta 1943 se siguió produciendo la Luger y fue uno de los trofeos de guerra más apreciados por los aliados.

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