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¿Cuán cerca estuvieron los nazis de desarrollar un programa nuclear?

Un equipo de científicos ha comenzado a analizar cientos de muestras del uranio que tenían los alemanes

Programa nuclear nazi
Andrea Starr/PNNL

Durante la Segunda Guerra Mundial, la Alemania nazi y Estados Unidos comenzaron una carrera para desarrollar tecnología nuclear. A principios de la década de 1940, varios científicos alemanes competían por explotar la fisión nuclear para producir plutonio a partir de uranio para la guerra. Los equipos incluían al grupo de Werner Heisenberg (físico conocido sobre todo por formular el principio de incertidumbre, una contribución fundamental al desarrollo de la teoría cuántica) en Berlín y el equipo de Kurt Diebner (director del proyecto de energía nuclear alemán), en Gottow.

El programa habría producido cubos de uranio (de unos 5 centímetros de lado) para alimentar reactores nucleares en estas dos ciudades. Los cubos debían colgarse en cables sumergidos en agua “pesada”: aquella en la que el deuterio reemplaza al hidrógeno más ligero. Los científicos esperaban que la desintegración radiactiva del uranio desencadenara una reacción en cadena nuclear autosostenida, pero el diseño falló.

Cuando terminó la guerra, las fuerzas estadounidenses y británicas incautaron algunos de los cubos de uranio: los 664 obtenidos del laboratorio de Heisenberg, se enviaron a los EE. UU. y algunos se hicieron un sitio en reactores. Pero los cerca de 400 cubos producidos en el laboratorio de Diebner habrían desaparecido. Esto hace que sea imprescindible analizar los cubos disponibles para saber qué ocurrió con ellos. Con esto en mente, un equipo de científicos, liderados por Jon Schwantes, ha analizado diferentes cubos, un estudio que permite no solo detectar su procedencia, sino también servirá para ayudar en las investigaciones sobre el tráfico ilícito de material nuclear.

Uno de estos cubos se encuentra en el Laboratorio Nacional del Noroeste del Pacífico (PNNL), pero nadie está seguro de cómo llegó allí. “No sabemos con certeza si los cubos son del programa alemán – explica Schwantes –, así que primero queremos establecer eso. Luego, queremos comparar los diferentes cubos para ver si podemos clasificarlos de acuerdo con el grupo de investigación que los creó”. También están analizando las impurezas de elementos de tierras raras con el objetivo de saber de dónde se extrajo el uranio original, lo que podría indicar si fue producido para el grupo  de Heisenberg o de Diebner

Para probar los orígenes del cubo, se utilizaron técnicas analíticas combinadas con los métodos forenses establecidos por Schwantes, como la radiocronometría, la versión del campo nuclear de una técnica que utilizan los geólogospara determinar la edad de las muestras basándose en el contenido de isótopos radiactivos.

Cuando los cubos se fundieron por primera vez, se descubrió que contenían uranio metálico bastante puro. De hecho también se supo que el cubo que se encuentra en la Universidad de Maryland, está recubierto de estireno (un tipo de hidrocarburo). Esto fue completamente inesperado ya que el grupo de Heisenberg utilizó un recubrimiento a base de cianuro… O eso era lo que se creía ya que el grupo de Diebner ( que sí usaba estireno) habría enviado algunos de sus cubos a Heisenberg.

El resto, unos 400, habrían llegado a la antigua Unión Soviética y allí se les habría perdido el rastro. En total, cerca de 2 toneladas de uranio desaparecidas en acción. Y eso es precisamente lo que persiguen los científicos con este estudio: saber las características de este uranio específico para buscar las huellas que deja e intentar encontrarlo.

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